Capítulo 43 ♥

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Bambi:

Siento un brazo sobre mi cintura casi rozando mis pechos. Mmm, que situación... analizo y me sonrojo levemente. Recuerdo que dormí siesta con Axel.

Doy media vuelta despacio para no acabar con su profundo sueño. Lo contemplo atentamente. Se escucha su respiración, río un poquito mientras trato de caer a la realidad presente del momento. Estoy acostada en mi lugar favorito en el mundo junto al chico que me gusta ¿Entienden eso? No sé como describir este instante, solo sé que estoy feliz, muy feliz... y con mi intensidad, pienso que cada día todo es más atrapante, hasta también considero la posibilidad de enamorarme de verdad, como siempre Bambi ilusionada.

No sé si mi magia de observarlo tan fijamente hace que sin previo aviso abra sus ojos, la primera expresión que veo es su sonrisa, le tiro arena en el cabello jugueteando a lo que responde con una risa fastidiosa. Axel dormido es pura ternura... pero la ternura se va cuando tengo que levantarme e ir hacia el mar porque se quiere vengar tirándome arena también.

— ¡Ay!—grito sutilmente. Él se ríe.

— ¡Ven! ¡A ver si te animas!—desafía.

No dudo en meterme al mar, quito mis prendas para dejar a la vista el bikini. Noto como sus ojos me miran de arriba hacia abajo, doy media vuelta con mi cabeza sonriendo en fin de dirigirme hacia el agua, bailo y disfruto la misma naturaleza de mi paisaje favorito, me refresco y mi cabello vuela libre en acompañamiento de la brisa fresca.

—Ya estoy mojada, que me ensucies con arena no va a cambiar nada—aclaro sonrojada.

—Estás muy atrevida vos últimamente.

—Sé que así puedo lograr empezar a gustarte ¿No? ¿O me vas a decir que no te gusto?

Se muerde el labio inferior a lo que me supera. ¿Por qué eres tan así Bambi? Acto seguido se saca la remera, otra vez en cuero... ya no sé qué pensar.

— ¡Ay! Me voy a quedar ciega, tápate por favor—prosigo burlándome. Se sonroja.

Viene hacia mí para tirarme en el cabello toda la arena que tenía escondida en su mano.

—Pero qué linda te queda la arena en el cabello mojado—agrega vengativo.

Lo empujo y se cae, corro hacia la orilla riéndome pero de repente una mano sujeta mi pie, no dejo de gritar y reírme como si fuera una pequeña niña, tropiezo y me ahogo por tragar un poco de agua salada. Doy media vuelta para apreciar la vista del cielo. Siento el corazón muy acelerado. Axel se acuesta al lado mío.

—Eres terrible—susurra a mi oído.

¡Dios Axel! ¿Qué más vas a hacerme sentir? El atardecer se asoma en el paisaje.

Tengo un leve impulso, trato de penetrar la mirada tan intensa que tenemos, él se acerca a mí desde su costado en fin de besarme, primero lento para después subir el ritmo. A medida que es más rápido nos sentamos sobre la arena mojada, deja besos en mi cuello suaves y tiernos, pero también genera chupones en tanto succiona lentamente la zona cerca de mis pechos. No sé que estoy sintiendo, solo sé que me estoy dejando llevar por el placer. Gimo levemente al sentir que deja otro beso en mi cuello más fuerte que los anteriores, lo sujeto por la espalda con fuerza para abrazarme un poco más a él.

Freno de golpe un momento y apoyo mi frente en la suya. Puedo sentir como ambos tenemos las respiraciones demasiado agitadas.

—Tendrías que saber algo Axel—acoto casi en susurro—yo... yo no sé mucho de estas cosas, es todo nuevo para mí.

—Tranquila ¿Quieres que pare?

—No es que me moleste igual, solo que quería que sepas que... que es todo un rumbo nuevo, no sabes lo que significa para mí esto, lo hago porque me gustas Axel, me gustas.

—A mí también, Bambi—deja un pequeño beso sobre mi frente—tranquila.

Le sonrojo levemente y nos abrazamos. Sin embargo no paro de darle besos también en recompensa a todo los que me dedicó con tanta ternura.

— ¿No será un poco tarde ya?—susurro. Ríe.

Salimos del mar y por suerte tengo una toalla en la mochila, me seco para pasarla a Axel también. Aún así la misma brisa fresca se lleva los rastros de todo lo que ocurrió.

— ¿Organizaron otra actividad para hoy?—pregunto a la vez que volvemos rumbo a la avenida costanera y nos dirigimos hacia el hotel.

—No creo, pero tal vez mañana si—continúa.

Los dos nos alejamos en distintos lados cuando llegamos al hotel, no obstante antes de eso le dejé un pequeño beso en el cachete. Camino hacia el dormitorio y mi cabeza da miles y miles de vueltas, pensamientos desde cómo lo conocí, todo lo ocurrido, como este viaje modificó y está modificando mi relación con él, acción que logra una pequeña esperanza de que tal vez si suceda algo más. Así y todo tiempo al tiempo, la atracción está presente, eso es importante, pero aún falta, falta mucho, falta enamorarnos, falta más. Solo espero lograrlo, convencerlo, de que me muero de ganas de que pase algo. De que me dé la oportunidad, que quiero. Cada vez estoy más segura de que quiero.

También otra cosa pasa por mi cabeza, a lo que pienso que es algo completamente normal, solo que no sé cómo reaccionar todavía. Si todo lo que sucede con Axel es nuevo, además de crear una relación entre ambos de amor y respeto el uno por el otro, también debo mencionar el sexo. Puede llegar a mi vida dando un giro radical y simplemente a veces no creo que ya se esté presentando la oportunidad.

Igualmente tengo la cabeza a mil dando vueltas y vueltas a la vez que siento un pequeño nudo en el estómago, una sensación rara que recorre mi cuerpo al pensar todo lo nuevo que podría ocurrirme. ¿Estaré preparada?

 ¿Estaré preparada?

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