•Soy Bambi Henderson, me enamoré perdidamente de Axel Foucande, mi crush. No sabía que iba a dar vuelta mi mundo en cuestión de instantes... prepárense para la intensidad (en todos los sentidos) ahora sólo les queda ver toda la historia.
DERECHOS D...
Lo primero que hago es abrir los ojos. Me enfrento con los de Molly quien se encuentra sonriente, pero yo estoy confundida.
— ¡Ey! Peque dormiste demasiado... ya casi llegamos—exclama contenta.
Me refriego la cara a la vez que me acomodo en el asiento correctamente ¿Qué pasó? ¿Axel estuvo conmigo o estoy loca?
—Molly—distraigo mis pensamientos—cuando te fuiste... ¿Vino alguien?
—No creo—ríe— ¿Soñaste?
—Tal vez—finalizo en un suspiro, aunque no lo termino de confirmar del todo.
Tengo una sensación rara sobre mí, pero rara de las lindas, no rara de las feas. No sé cómo explicar, si es real que Axel estuvo conmigo, me siento completamente hechizada con su tacto, fue tan suave y tan tierno...
—Prepárate para bajar, llegamos bella—continúa Molly.
Cuando bajamos del autobús siento la hermosa brisa de la playa en mi cuerpo. Declaro ser fanática.
—Peque tu valija... ¡Vamos que se nos adelantan!—Molly toma mi mano para irnos lo más rápido posible al hotel. Una vez que entramos ya tenemos nuestra habitación. Prosigo a ordenar mi ropa y cosas en el placar.
—Esto es de ensueño, que lindo compartirlo con vos—habla mi compañera mientras se deja caer sobre la cama jugueteando de forma torpe con su rebelde cabello. Sonrío ante sus palabras en forma de contestación. — ¿Qué onda? ¿Te gusta alguien?—puedo ver su curiosidad en la mirada al preguntarme eso, sin embargo no estoy para nada segura de contestarle que Axel me atrae. Molly me cae bien y parece buena chica, aunque sigue siendo bastante misteriosa... en conclusión, todavía no creo tener la confianza suficiente para decirle este tipo de cosas.
—No, no me gusta nadie—río levemente.
—La persona ideal ya va a llegar, puede estar más cerca de lo que piensas, vas a ver—acota—bueno te dejo, tengo que ir a ver a mis amigas de otra habitación, nos vemos después bella— asiento con la cabeza. Se retira para abandonar el espacio.
Agarro la llave de la habitación, cierro y la dejo en recepción porque también decido salir. Así como estoy, sin mucha producción ni cambio de vestuario tengo ganas de ir a la playa.
Camino por la arena y siento la fuerza necesaria en mis pies para alcanzar las pequeñas montañas. Dudo si ir a la orilla, por lo tanto me quedo en una parte ni demasiado lejos ni demasiado cerca. Lo justo. Empiezo a lanzar torpemente hacia el mar pequeñas piedras que se encuentran en un costado. Cierro los ojos y respiro con placer, profundo. Aunque todo se transforma en un ambiente extraño al instante porque siento que alguien me observa.
Al abrir los ojos y girar mi cabeza veo sus hermosos ojos color café sobre los míos.
Axel.
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