Capítulo 64 ♥

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Bambi:

El cielo anaranjado marca el fin de la jornada escolar. Ya es jueves y por fin estos días eternos lograron transcurrir. Días que ignoré a Axel por completo, me mantuve en mi sitio, en mi curso, con cosas del colegio, con Mich que me apoya, pero no quise cruzarme ni una sola vez a Axel porque la situación me dolía, todavía también duele.

—Nena, prométeme que vas a estar bien y no vas a hacer ninguna locura—recalca preocupada mi amiga Mich mientras volvemos caminando después del colegio junto a Alex que el pobre está callado y ni sabe que decir todavía desde que se enteró sobre la vuelta de Barbie.

—Tranquila, Mich. Por suerte pasaron estos días de esta semana insoportable y puedo despejarme un poco de todo—respiro profundamente—los recreos que no salí sirvieron para adelantar tareas por ejemplo, ahora si oficialmente tengo el fin de semana libre para al fin estar conmigo misma que es lo que más necesito—le sonrío de forma cálida en fin de lograr su calma. Frenamos la caminata cuando nos encontramos en frente de mi casa. Saludo a Alex que se encuentra unos pasos más adelante de su novia y la espera. Nos permite conversar a solas.

—Bambi—toma mis manos Mich—quiero que sepas que eres una persona súper fuerte y hermosa. Esta situación va a pasar, vas a sanar y el destino va a hacer que te llegue todo lo lindo que te mereces, por ahora este pibe es un boludo, es verdad, pero bueno... ya eso no pasa por vos, sino por el que se dé cuenta.

—Amiga, tranquila—vuelvo a relajarla—no va a pasar nada ¿Por qué sentís todo eso?

—No sé, presentimientos... nada, dejémoslo ahí, puede ser, estoy media paranoica—.La abrazo fuerte después de su planteamiento.

—Ya hiciste mucho por mí estos días, de verdad, yo sé que va a pasar este leve dolor que tengo, solo es cuestión de tiempo y proceso mío ¿Entiendes? Pero tranquila que a mí y a la Bambi que conoces no vas a perder—nos reímos—bueno vaya con su novio y disfruten el fin de semana. Los quiero mucho.

—Nosotros más. Lo que necesites por favor, llama. —finaliza saludándome con un beso en el cachete y observo como ambos se van alejando hasta verse figuras en las sombras.

Entro a casa y el silencio invade en las cuatro paredes. Tiro la mochila en el sillón para dirigirme al baño y mirarme en el espejo. Me contemplo atentamente. Recuerdo la primera vez en esta casa, lo feliz que estaba y cómo me miraba en el espejo de la habitación, maquillada, radiante, bailaba, bailaba mucho.

Me desnudo lentamente, preparo la bañera porque hoy decidí hacer un relax así, quiero y necesito estar en el agua, no importa el tiempo sino la reflexión.

Pongo música desde mi playlist alternativa, cierro los ojos y me dejo llevar, suena Fly away from here de Aerosmith. Una de mis canciones preferidas de mi banda favorita. Recuerdo que el día antes del colegio se reproducía de este mismo grupo la canción The Grind, donde era otra Bambi. Una Bambi superada, que dejaba un pasado atrás para empezar otra vida, que quería disfrutar. Ahora todo es un ambiente distinto, la canción esta vez es algo melancólica, reflexiva. La diferencia en este momento, es que en vez de una sonrisa llevo lágrimas que caen sobre mis mejillas.

Luego de mi baño se me antoja comer algo dulce. Tengo helado en el freezer así que lo recojo con mucho gusto. Mientras como y como no dejo de pensar en muchas cosas, no sé porque una de ellas es sobre mi vida pasada, decido llamar a Stefany, mi mejor amiga desde la infancia, aquella con la cual nos encontramos distanciadas pese a mi mudanza. Marco su número y escucho una voz de sorprendida a la vez con cierta alegría de mi querida Stefy.

—Bambi Henderson—oigo su voz a través de la línea telefónica—quien lo diría, ya pensé que me tenías olvidada. Increíble el paso del tiempo mujer, pensar que te llamé el primer día de clases allá en tu zona nueva de Buenos Aires—sonrío ante sus palabras.

—Jamás, ya te dije que en mi corazón siempre estás presente... ¿Cómo estás?

—Bien, tranquila. Disfrutando al fin el viernes, hoy nos juntamos con los chicos ahora en dos horas, vamos a salir a bailar ¿Por allá que cuentas?

— ¡Mándales un beso! Los extraño tanto...

—Bambi... ¿Te pasa algo? Estás extraña, como si no te conociera chiquita...

Inevitablemente me largo a llorar un poco.

—No sé, melancolía tal vez, a veces extraño mi vida de antes, bueno vos ya sabes, pensar que me tuve que ir de mi zona por eso... por esa situación horrible—siento un nudo en la garganta—además todo iba bien por acá, aún así parece que la vida me quiere pegar fuerte otra vez desde otra perspectiva. Me enamoré ¿Y para qué? No sé, porque todo se arruinó. ¿Entiendes? No sé, Stefy, perdón, debo estar paranoica, melancólica, todo junto que te molesto.

—Bambi...

— ¿Qué?

—Ven a mi casa mañana a escondidas. No creo que pase nada malo, es fin de semana largo, tal vez tu familia también quiera verte. ¿No? Yo te espero en la terminal de micros de acá e inmediatamente nos tomamos un taxi para casa, no te preocupes.

—No sé... me parece que yo estoy exagerando Stefy—prosigo ante su propuesta.

—Bambi, un respiro nunca viene mal, haceme caso, no te escucho bien, esto te puede calmar y mejorar aunque sea estos días... dale ¿Si? Ahora dormí, descansa, come algo dulce como siempre—sonrío en tanto me seco una lágrima—mañana temprano organizamos horarios ¿Si?

—Sí, dale—suspiro—nos hablamos mañana, besos amiga. Pásalo lindo con los chicos.

Corto la llamada, me froto el rostro con las manos y mis ojos se cierran en un instante, como si soñar fuera algo lindo de mi realidad hoy. 

 

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