Capitulo 10

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Luego de un muy agradable desayuno, Elliot llevó a Olivia a la unidad. Era viernes, Noah aún estaba suspendido hasta el lunes, en el auto lo llamó durante todo el camino.

-¿Está bien, Noah? - preguntó Elliot deteniendo el auto frente a la jefatura.

-Si, Ell. Despertó hace poco. Ya desayunó. Iré a almorzar con él.

-Podemos salir el fin de semana al parque, o al cine.

-¡Si! Si, justo iba a decirte.

-¡Perfecto! - acarició su mejilla y recostó su cabeza a la silla del auto - Te amo - sonrió.

-También te amo - soltó su cinturón y se acercó a él para besarlo - no quisiera irme - dijo cerca de su boca.

-No... lo... hagas... - dejó un beso en cada palabra.

-Nos vemos el fin de semana... o antes - murmuró y mordió sus labios antes de separarse por completo.

-Estas Hermosa.

-¿Si? Bueno sólo espero que mis detectives no se hayan fijado mucho en la ropa que use ayer - rió, bajó del auto.

Elliot corrió hacía ella y la detuvo halando su brazo.

-Ven, ven, ven, ven - tomó su cintura.

-Elliot. Estamos frente de la Jefatura. Aquí no, alguien nos puede ver - no evitó sonreir.

-¿Cómo me pides que me resista? Contigo es imposible - susurró en su odio - tus labios son una tentación muy difícil de evitar - ella puso sus manos en su cuello para abrazarlo.

-Estas loco.

-¡Si! Por ti - le sonrió y ella le dió un corto beso en los labios - Te amo - se separó y corrió a la puerta del edificio.

Elliot la veía alejarse y en su interior un grito lo hizo sonreír. "Olivia... ¡mi Olivia! La amo. Como nunca pensé amar a alguien. ¡Dios! Cuanto la amo" pensaba mientras conducía.

Olivia no se había podido secar el cabello, así que se tomó un tiempo en el ascensor para ponerse un lazo y abrochar todos los botones de su abrigo, acomodó lo más que pudo su cabello, se puso las gafas, trataba de que no se notara que no había dormido mucho, era casi imposible. Se abre el ascensor, sale algo nerviosa, saca el teléfono. saluda a sus amigos muy sonriente.

-Buenos días... Hola chicos.

-Buenos días, Teniente - dijeron todos en coro.

Ella pasó a su oficina casi de inmediato y se encerró. Se sentó en su escritorio, poco a poco en su rostro se fue dibujando una linda y muy sincera sonrisa. Dió vuelta a la silla hasta quedar de espalda a la puerta, tenía una fotografía donde estaba con Elliot.
"Elliot. ¡Dios! Elliot. ¿Ahora qué? Lo amo tanto que no soportaría si esto no funciona. ¡Oh vamos Olivia! Estamos juntos. Ya. Deja de pensar así" secó una que otra lágrima que corría por sus mejillas.
Dió vuelta y sacó un espejo de su bolsa.

-¡Oh por Dios! ¿Así entré? - dijo mirando su rostro. Ella exageraba, no tenía mucho maquillaje y se le notaban un poco las ojeras - Elliot eres un idiota y te voy a matar - hablaba con sigo misma riendo mientras aplicaba un poco de color a sus mejillas y labios.

Media hora después, alguien llama a la puerta de la Teniente.

-Adelante - dijo sin quitar la mirada de su computadora.

-Hola Liv - saludó Amanda desde la puerta - ¿cómo estas?

-Bien - sonrió.

-¿Cómo está, Noah? - corrió un silla para sentarse frente a ella.

La Octava CartaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora