Capitulo 5

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Los primeros rayitos del sol traspasaban el vidrio y las cortinas de la habitación de Olivia, daban directamente en su rostro lo que hizo que se despetara, al abrir los ojos, la luz hacía notar aún más ese bello color marrón claro, había jugado casi todo el día con Noah el día anterior, miró el reloj, aún era temprano, su cara estaba radiante a pesar de estar recién levantada, su cabello intacto, un olor fresco, lucía hermosa, recordó que Noah tenía escuela así que se levantó para arreglarse y preparar el desayuno.

Luego de preparar café, fue a su alcoba, se dió una ducha caliente, secó su cabello y pensó como peinarlo mientras pasaba la secadora, lo hato con un lazo, no quiso llevarlo suelto a pesar de que hacía frio, buscó su ropa, luego sacó su maquillaje, delinió sus ojos, añadió sombras y rubor a sus mejillas, y suavemente se puso brillo labial, un pequeño y no muy necesario retoque a su rostro, hacía que su belleza resaltara aún más. Buscó algunos accesorios para así darle un toque más a su atuendo, sonrió al verse en el espejo, le sorprendió lo rápido que se había arreglado.
Ya estando lista, fue a llamar a Noah:

-Buenos días. Es hora de ir a la escuela amor - se puso de rodillas frente a la cama y acarició los rizos de Noah, él despertaba.

-Hola mami - abrió los ojos y pasó su manita por el rostro de su madre - que bonita te ves.

-¡Oh mi cielo! ¡Gracias! ¿Sabes algo?... Te amo mucho - se acercó y besó su frente - vamos, levántate, voy a prepararte unos ricos pancakes, ¿Te parece? - asintió, ella salió de la habitación y fue a la cocina.

Desayunaron poco después junto con una muy agradable conversación: Liv preguntaba sobre la escuela, sus amigos, exámenes, sus profesores etc, un excelente tiempo de calidad para una madre y su hijo, un espacio para reforzar más el lazo que los úne como familia.
Cuando terminaron de desayunar, arreglaron la mesa juntos y salieron de su edificio rumbo a la escuela y al trabajo para dar inicio a otro nuevo día.

Mientras tanto, Elliot despertó en el sofá, sentía dolor en el cuello, no se había dado cuenta a qué hora se había quedado dormido, después de hablar con Kathleen y salir con sus hijos al parque casi toda la tarde el día anterior, le dolía la espalda.
Se sentó y vió una botella de whisky vacía, había estado bebiendo por dos días consecutivos, pudo notar que su departamento era un desastre así que se decidió a limpiar; en eso, suena el teléfono.

-¿Hola?

-Hola papá - era Kathleen - buenos días, solo quiero saber cómo estás.

-Hola, me alegra oirte... estoy bien.

-¿Qué haces? ¿Estás haciendo ejercicio?

-No, estoy limpiando.

-¡Woa papá! ¿Quieres que te ayude?

-No cariño, ya casi termino... ¿cómo están tus hermanos?

-Bien - se quedó en silencio.

-¿Kath? Cielo...

-Ah lo siento... papá... tienes que saberlo.

-¿Qué? Dime.

-Mamá vuelve, dijo que quiere hablar contigo.

-Cariño yo... no tengo nada de que hablar con tu madre, nos divorciamos hace mucho. Ella decidió irse de New York.

-Lo sé papá, pero - de nuevo se calló - ¿y Olivia?

-¿Qué pasa con ella?

-Bueno dijiste que querías verla.

-Y lo hice. ¿Tu madre dijo algo sobre ella?

La Octava CartaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora