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JAZMÍN

Dos meses habían pasado desde que Flor le contó a sus madres adoptivas que estaba en una relación conmigo. En la semana siguiente a lo ocurrido me presentó formalmente con María, la dueña de la posada.

La relación fluía naturalmente, con decirles que la vergüenza que tenía cuando la conocí habia desaparecido. Hasta yo me sorprendía con el enorme cambio que logró en este tiempo.
Los únicos que no sabían nada eran mis padres, casi nunca están en casa y cuando lo hacen solo son cinco minutos y luego se van . En el desayuno tomé un poco de su tiempo para hablar y decirles que llegaran temprano. Mi papá aceptó al instante, la que me costaba un poco convencer era a mi mamá, su vida se basaba en el trabajo, siempre lo ponía primero, después a mi hermano y si le sobraba tiempo a mi papá y a mi.

Un poco asustada aceptó, dandóme su palabra. Por primera vez en años logré que haga lugar en su ocupada agenda para mí.



María: Buenas. - Dijo la sonriente mujer luego de abrirme la puerta-


Jaz: Hola María, ¿cómo está? - Su sonrisa cambió a un ceño fruncido, seguido de un ladeo de cabeza-


María: ¿Cuándo vas a dejar de tratarme de "usted"? - Reí-

Jaz: Ya se lo dije... -Bufó-

María: Es por respeto... - Completó con voz burlona-   Flor está arriba. Pasa.  - Sonreí de medio lado y encaminé a mi siguiente destino-


Una vez frente la entre abierta puerta, pude deleitarme con la silueta de mi hermosa novia mirándose atentamente en un espejo. Podría quedarme horas viéndola, admirándola, deseandola, y sin embargo nunca me cansaría.

Decidí abrir más la puerta y apoyarme en el marco.



Jaz: Te ves hermosa, no sé que tanto te miras. - Rapidámente se volteó a verme-

Flor: Jazmín... me asustaste. - Reí- ¿Te vas a quedar ahí parada o me vas a saludar? - Alcé una ceja-

Jaz: Pensaba quedarme aquí, me conformo con solo verte. - Sonrió-

Flor: ¿Podés dejar los chamuyos un ratito, venir y saludarme cómo se debe? - Largué una carcajada y me acerqué, envolviendo mis brazos en su cintura-  Hola.  - Sonreí. Detuve mi nariz en su cuello, inhalé su esquisito aroma, mi intención era que su olor se me quedara grabado para siempre-

Jaz: ¿Te dije alguna vez que me vuelve loca ese perfume? - Dejé un sonoro beso en ese lugar pero sin retirarme-

Flor: Hmm... creo que no. - Dijo, acariciando mi pelo-

Jaz: Bueno... me encanta - Alcé mi vista, conectándola con ese marrón oscuro-

Flor: Te amo. - Sonreí y bajé mis verdes a esos labios finos y rojos -

Jaz: Yo también te amo corazón. - Envolvimos nuestras bocas en una danza lenta, suave, sincera... nuestras lenguas se sumaron y formaron la mejor coreografía hasta que la falta de aire se hizo presente-



FLORENCIA



La mansión Del Rio era como... como esos castillos donde las princesas vivían. Como en sueño. Estaba todo perfectamente ordenado, el pasto bien cortado, las luces iluminaban justo dónde debían, hasta podría decir que las flores iban en degradé de colores.

Una historia másHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora