CAPÍTULO 31: Consejos.

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No pude aguantar más las ganas que tenía de besarlo así que me giré y busqué sus labios entre la oscuridad. Después de meses, nos volvimos a fundir en un apasionado beso acompañado por caricias. Noté como sonreía aún con su boca junto a la mía e hice lo mismo.

-Déjala...-susurró muy cerca de mi cara.

Me despegué de él, me liberé de su abrazo e intenté mirarlo a los ojos. Pasaron unos segundos hasta que pude ver el brillo de la luna en ellos y supe dónde estaban.

-Richard, no puedo hacerlo...

-¿La quieres?-preguntó con la voz entrecortada.

-¡Claro que la quiero! Richard, ella ha hecho todo lo posible por verme feliz, me ha apoyado estos meses. Me sentiría fatal si le hiciese daño...-confesé.

-Taron, ¿de verdad eres feliz a su lado?-había colocado sus manos alrededor de las mías.

-Sí... No lo sé, Richard, no lo sé. Yo era feliz hasta que has reaparecido en mi vida. Cuando estoy contigo... Me confundes.-tenía una mezcla de enfado y tristeza.-No sé lo que siento ahora mismo, ni por ti ni por ella.

-Tómate tu tiempo, piensa bien qué quieres hacer y con quién. Te voy a esperar todo lo que sea necesario, T, porque sé que esto no es ninguna tontería ni ningún juego de adolescentes. Somos adultos y sé perfectamente que me encantas y que quiero estar a tu lado para siempre si tú también lo quieres.

-Cállate.-sus palabras me estaban destrozando por dentro y alterando mis sentimientos. Mi corazón iba a mil en esos momentos.-Por favor, cállate.

-¡Chicos!-escuchamos a lo lejos mientras un foco de luz nos alumbraba.-No os encontr... ¿Estás bien, Taron?-sin darme cuenta, algunas lágrimas habían escapado de mis ojos y Jamie lo había notado. Se acercó y me abrazó.-¿Qué le has hecho?-le preguntó al moreno, enfadado.

-N-nada...

-Jamie, él no ha hecho nada malo, tranquilo.-seguía entre los brazos del rubio.-¿Podemos volver ya al hotel?

***

Recién estaba amaneciendo cuando mi teléfono empezó a sonar. El día anterior habíamos llegado al hotel con rapidez, dejando que el silencio se instalara entre nosotros durante el camino de vuelta. Me levanté de la cama y me acerqué a la mesa donde lo había colocado antes de irme a dormir.

-¿Emily? Buenos días, cariño.-descolgué y escuche la dulce voz de ella.

-¿Qué tal ayer, amor?-preguntó.

-Un poco agobiante pero todo bien. Hoy por fin veremos el resultado final.

-Ya me dirás qué te ha parecido. Ojalá hubiese podido acompañarte... Te echo de menos, no puedo parar de pensar en ti.

-Sí, yo igual.-me sentía mal por mentirle.

-¿Estás bien de verdad? Te noto muy serio. Si quieres hablar de algo...

-No, no, estoy bien. Hablamos mañana cuando esté en el aeropuerto.

-Vale, te quiero, Taron.

-Adiós.-colgué. Ni siquiera fui capaz de devolverle el "te quiero".

Me duché lentamente, me vestí con ropa algo informal y salí de la habitación, únicamente con las llaves de ésta. Me dirigí a la suite en la que se encontraban David y Elton y esperé un rato ante la puerta decidiendo si debía o no tocar. Ahora mismo necesitaba el consejo de ambos, eran como mis segundos padres y sabía que me ayudarían con cualquier cosa. Decidí, finalmente, llamar. Choqué mis nudillos contra la madera y escuché un grito proveniente del interior:

-¡Voy!-oí cómo alguien se acercaba y abría.-¡Taron! Pasa, Elton está en la cama.

-¿Dormido? No quiero molestar, David.-ahora volvía a sentirme mal.

-No, no, estamos despiertos. Los viejos ya no dormimos como antes.-se burló y me dio unas palmaditas en la espalda para hacerme avanzar.

-Hola.-saludé cuando vi al mayor.

-Taron, ¿qué tal?-preguntó mientras se levantaba para abrazarme.

-Podría estar mejor... Vengo a hablar con vosotros.

-Siéntate.-me pidió David señalando el sillón.-¿Quieres algo de beber? Justo íbamos a pedir el desayuno.

-No, gracias.-esperé a que ambos se decidieran y llamaran al servicio de habitaciones. Después, se sentaron frente a mí.

-Dinos, cielo.-sugirió Elton.-Sin presiones.-sonrió.

-Ayer... Fuimos a dar un paseo los cuatro pero Bryce tuvo que volver y Jamie la acompañó así que nos quedamos solos.-no hacía falta que dijera su nombre porque ambos estaban más que informados de quién se trataba.-Y entre unas cosas y otras, acabamos besándonos y él me confesó sus sentimientos y...

-Más despacio, chico, respira.-dijo David cortando la tensión.

-Ahora no sé qué hacer.-todo este tiempo había hablado mirando al suelo, ahora había elevado la cabeza y miraba a los dos.-Emily me ha llamado esta mañana y no he sido capaz ni de decirle te quiero...

-Déjala entonces. Es la solución más rápida. Siguiendo con ella solo le haces más daño... Y te haces daño a ti también.-expresó Elton.-No es tan díficil, solo hazlo. Exprésale lo que estás sintiendo y, si de verdad te quiere, te dejará ir sin peleas. Podéis seguir siendo amigos y todo.

-Apoyo lo que dice mi maridito. No puedes seguir engañando a tu corazón, Taron.

Las palabras de ambos me dejaron pensando un buen rato cuando volví a mi habitación. Ya tenía claro lo que debía hacer pero... ¿Sería capaz de hacerlo?¿De confesarle a Emily que ya no sentía lo mismo porque me había enamorado de mi co-star?



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Gracias por leer y por vuestros comentarios, me animan mucho a seguir escribiendo y actualizar pronto <3

Serendipia - MaddertonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora