Un mes completo de esta hermosa pareja y shipp favorito...
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Inicio: 30/07/2019
Finalizado: 10/11/2019
Actualización: 25/01/2026
🎆Las imágen...
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El Reencuentro
—Esto es increíble —suspiré en cuanto mis pies tocaron el suelo de Tokio—. Vacaciones, allá voy.
Recogí mis maletas y salí del enorme aeropuerto con paso decidido. Debido a mis estudios, me había visto obligado a marcharme del país; tras cuatro años lejos, por fin tenía la oportunidad de visitar a mi familia, quienes se habían mudado a esta imponente metrópolis.
Estaba radiante. Mi sonrisa me delataba: extrañaba el sonido del japonés fluyendo a mi alrededor. No es que me molestara hablar inglés, pero nada se compara con la calidez de sentirse en casa. Tomé un taxi de inmediato; la ansiedad por llegar a mi destino me hacía sentir como un niño pequeño en vísperas de Navidad.
En cuanto el vehículo se detuvo, pagué rápidamente, saqué mi equipaje y corrí hacia la entrada de aquella gran casa. Toqué el timbre como un desquiciado. Tras unos segundos de silencio que me parecieron eternos, escuché el clic de la cerradura.
Solté las maletas de golpe. La puerta se abrió para revelar a un rubio de expresión amargada que me miró confundido. Mis ojos se empañaron al instante; sin pensarlo, salté sobre él, rodeando su cuello con mis brazos y su cintura con mis piernas.
—¿Pero qué mier...? —Su queja quedó a medias en cuanto sus ojos se enfocaron en mí—. Ei... ¿Eijiro? —susurró, envolviéndome en un abrazo posesivo.
—Katsuki, bebé, te extrañé tanto —dije, tomando su rostro entre mis manos para unir nuestros labios en un beso desesperado, como nunca antes lo había hecho.
Después de tantos años, por fin podía sentirlo de nuevo. El único sabor amargo era saber que solo estaría aquí por vacaciones. Sin romper el contacto y aún cargándome, Katsuki pateó las maletas hacia adentro y cerró la puerta tras de nosotros.
Me separé apenas unos milímetros para mirarlo con los ojos cristalizados por la felicidad.
—¿Alguien más sabe que estás aquí? —preguntó él con voz ronca. Negué con la cabeza. —Entonces eres todo mío.
Entre besos y caricias urgentes, nos abrimos paso hacia su habitación. Definitivamente, este viaje había sido la mejor decisión de mi vida. Quizás, si jugaba bien mis cartas, podría convencer a este rubio de que volviera conmigo... o tal vez, de que nos casáramos de una vez por todas.