Entrenamiento

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Sombras de la Academia

​El silencio era sepulcral. Nadie se atrevía a cruzar mirada con el otro; el temblor de sus manos delataba el pavor que sentían ante el nuevo escenario de entrenamiento. Aunque estaban acostumbrándose al rigor de la UA, una parte de ellos rogaba no encontrarse con un horror similar cuando llegara el momento de ser héroes profesionales.

​La prueba exigía un trabajo en equipo absoluto. Frente a ellos, el caos había sido recreado con una crueldad realista: personas gritando mientras huían despavoridas, estruendo de colisiones y, lo peor de todo, un autobús escolar lleno de niños suspendido precariamente sobre un abismo de fuego.

​—Estoy nervioso —murmuró Koda, con la voz quebrada por el miedo.

​—Calma... —susurró Denki, aunque sus propias manos temblaban más que las de su compañero—. Lo lograremos, ¿verdad?

​La señal de inicio restalló en el aire. Todos salieron disparados a cumplir su labor, excepto Katsuki. Él permaneció anclado al suelo, con la mirada fija en sus botas, apretando los puños hasta que los nudillos se tornaron blancos. Mordía su labio con tal fuerza que amenazaba con sangrar.

​Su respiración era errática, pesada. Al levantar la vista, vio a sus compañeros luchar, rescatar y sudar, pero él no se movía. Su cuerpo no respondía. Chasqueó la lengua, frustrado, intentando forzar a sus músculos a reaccionar, pero la parálisis era total. Cerró los ojos con fuerza y, de repente, sonó el final de la prueba.

​El entrenamiento había terminado.
​Agotados y cubiertos de sudor, los estudiantes comenzaron el camino de regreso para descansar. Nadie parecía notar el estado de Katsuki, o eso creía él, hasta que sintió la mirada cargada de preocupación de Eijiro.

​—¿Quieres hablar de ello? —preguntó una voz profunda a sus espaldas.

​—No —fue la seca respuesta del rubio antes de alejarse a zancadas.

​All Might lo dejó marchar con un suspiro pesado. No comprendía qué atormentaba al joven, pero era evidente que algo dentro de Katsuki gritaba por salir.

​Al llegar a su habitación, el silencio lo recibió solo por un instante. En cuanto cerró la puerta, unos brazos conocidos rodearon su cuello, envolviéndolo en un abrazo cálido que le devolvió un poco de calma.

​—Ven —susurró el pelirrojo, deshaciendo el agarre solo para entrelazar sus dedos con los de él.

​Lo guio hasta la cama. Eiji se acomodó contra la pared e hizo que el rubio se hundiera entre sus brazos con una sonrisa reconfortante. Katsuki escondió el rostro en el pecho de su pareja y soltó un suspiro cargado de frustración acumulada. Con suavidad, Eiji comenzó a masajear sus hombros tensos.

​—Estarás mejor sin la camisa —susurró el pelirrojo.

​Katsuki, aún aturdido, se apoyó sobre sus brazos para facilitar el movimiento.

​—Si estorba... —empezó a decir, pero fue callado por un beso tierno mientras sentía las manos de Eiji desabrochando su uniforme con delicadeza.

​Una vez que la prenda cayó al suelo, se deshicieron de la camiseta interior, separándose apenas lo necesario para lograrlo. Al terminar, Eiji lo rodeó con fuerza, protegiéndolo del mundo exterior.

​—Te amo —murmuró, dejando un beso sobre sus cabellos rubios.

​—Tonto... —respondió Katsuki, cerrando los ojos y dejándose querer.

​—Un tonto enamorado —corrigió Eiji con un susurro.

​—Mi tonto enamorado —sentenció el rubio.

​Se quedaron así, suspendidos en el tiempo, hasta que la ternura del consuelo comenzó a transformarse en la urgencia de sus labios buscándose de nuevo.



Fin



Día 2 terminado bbs

KiriBaku MonthHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora