Era un bonito Domingo por la mañana y todo era tranquilo en la mansión Solo, el día sería soleado perfecto para este día. Rey era una madre y esposa devota, con tres hijos a su cuidado y un marido, se ocupada de muchas cosas en la casa, Lalita -su ama de llaves y amiga- le ayudaba mucho en algunos deberes, si no desde hace tiempo Rey hubiese muerto en el intentó. Felicity su hija mayor tenía el ímpetu de su padre, valiente al igual que el y su cara era idéntica, Anya su hija de en medio era más como ella, tímida pero dulce castaña y bonita y al final se encontraba el pequeño Orson, un niño de seis años muy curioso y tan parecido a ellos dos, con su cabello castaño claro y ojos de almendra. Tenían la familia perfecta eran una verdadera familia muy feliz y unida.
Era aún muy temprano pero tendrían visitas más tarse, hacía algún tiempo que Rose y Kydel no venían a visitarlos a la mansión en el campo, también vendría su adorada tía Maz. Ahora en la cocina Lalita ayudaba con el desayuno.
—Iré a ver a los niños.—quitándose el mandil.—en un momento regresó con los niños Lalita.
Subió las escaleras para ver a sus hijos. Encontró a Felicity ayudando a vestir a Orson.—Niños, el desayuno ya eata listo.
Orson corrió a sus brazos.—Mamá.—ella lo abrazo.—Buenos días mami.
—Buenos días mi amor, ni con todos los abrazos del mundo te vas a salvar de un baño y una puesta de ropa.—le acusó besando su cabeza. El hizo un puchero.—recuerda que hoy llega papá.
Felicity se paró para besar a mamá.—Buenos días madre.—luego miro a Orson. —No seas un sucio Orson, vendrá Mary también.—río en broma.
—No seas así Felicity.—se quejó Orson molesto.—también deberías peinarte recuerda que vendrá Harry también.—le saco la lengua.
—Cállate enano.—trato de pegarle. Pero lo detuvo Rey. Eran felices pero no se libraban de pequeñas revueltas infantiles.
—Basta los dos, ahora bajen a desayunar yo iré por Anya.—puso el orden.—y no discutan más.—dijo sería.—los amo.
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Sentada con su bata de dormir en el pasto húmedo de la mañana, la pequeña Anya tarareaba una canción. Rey conocía muy bien a su hija mediana y sabía que ella estaría ahí.
—Bebé preciosa.—se sentó junto a ella.—¿que haces aquí?.—sintiendo el frío matinal del césped.
—Hola mami,—y Rey la besó.—estaba con mi hermanito.—sus manitas rozaron los pétalos de las rosas blancas frente a ella. Rey también las tocó. Anya era una niña sensible y amorosa como ella, una digna hija suya.
—Estoy seguro que tú hermanito se alegra de que estemos aquí,—tomo su mano.—pero te eh dicho que no estes aquí a estas horas, es muy temprano para estar afuera y el clima frío de las mañanas te puede enfermar.—con su tono de voz apacible ella no les grita a sus hijos.—no quiero que te enfermes, amo verte correr por el jardín no enferma en una cama.
Ella asintió y se levantó.—Lo siento mamá no era mi intención.—dijo triste.—no quiero que te enojes conmigo.
Rey se levantó de inmediato para abrazar a su hija.—Mi amor sabes que te amo y no me molesta que estas aquí con tu hermanito, pero me preocupa que te enfermes.—beso fuertemente su frente.—y no estoy molesta, te amo hija.
Ella asintió y abrazo aún más fuerte a Rey.—Ahora vamos a desayunar.—pidió Rey.
—Si mami.—cargo a su pequena hija de nueve años.
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—Se puede.—tocó y entró para ver a Felicity sentada frente a su tocador.
—Ya entraste mamá.—pintando sus labios. Y sin mirar a Rey.
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AMOR ETERNO
DragosteEl Amor y el destino serán crueles con los corazones de estos jóvenes, llevándolos a tocar el infierno y el cielo, Rey Calamari una joven aristócrata se verá envuelta en amor prohibido, pero su suerte cambiará cuando llegue a ella Ben Solo Skywalker...
