Capítulo tres

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Escuché el caminar de mi novio hacia mi, se detuvo frente a mí, me sonrió y se sentó en mi regazo viéndome.

— Te tengo una sorpresa —dijo ruborizado, sus manos permanecieron atrás de su espalda.

Bloqueó mi celular y pongo toda mi atención en él.

— ¿Qué es? —Pregunte curioso.

— Adivina —dijo con una sonrisa.

— Dame una pista —pedí haciendo un puchero, negó divertido—. Jamás adivinare si no me das al menos una pista.

Se encogió de hombros.

— Es algo que te va a gustar mucho —lo miré confundido—. Y querías hace mucho.

— ¿Nos vamos a ir de viaje? —el asintió y mordió su labio inferior—. ¿Me lo juras?

Asintió y lo abracé, atraje su pequeño cuerpo hacia mí y bese su cuello.

— Pero aún no sabes a dónde —dijo cuando lo solté.

En sus manos agitaba un sobre blanco intenté quitárselo pero fracasé.

— No —dijo—, tienes que adivinar a donde iremos.

Hice un puchero y le dije—: ¿Y si mejor me dices?

Negó con una sonrisa.

— ¿Playa?

Asintió.

— ¿México?

Negó y mordió su labio inferior intentando no reír.

— ¿Europa?

Negó, lo miré confundido e intenté pensar.

— ¿Estados unidos?

Asintió y se le escapó una sonrisa.

— ¿Es acaso el lugar donde mi novio que aún no era mi novio se escapó a vivir con su padre? —dije.

— ¡Si! —Grito y se abalanzó a mis brazos y me abrazó—. Nos vamos a Miami.

— ¿Enserio? —asintió—. ¿Cuándo?

— Mañana —se separo de mi y me extendió los boletos.

— ¿Mañana? —pregunte, el asintió—. Es demasiado pronto, ¿no crees?

Tomé el sobre y saqué los boletos, efectivamente el vuelo era a las diez de la noche de mañana.

— Y no me escape —hizo un puchero—, mamá me mandó con papá.

— Lo se bebé y te extrañe cada maldito día —dije y lo abracé—. Es muy pronto irnos mañana, ¿no crees?

— Sip —dijo—, así que levanta ese trasero del sofá y vamos a comprar mi traje de baño y bloqueador solar.

Se puso de pie, me extendió su mano, la tome y nos fuimos.

|Shh...|

— Dime que tú hermana no vendrá con nosotros —pedí cuando entramos a la segunda tienda.

Crucé mis manos esperando que negara.

— No —negó con una sonrisa—. Intentó venir con nosotros, pero mamá le dijo que no.

— Dios, gracias mamá Eli —dije.

Joaquín se rió y camino hacia los trajes de baño.

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