vingt et un

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Un mes había pasado como si la  suave brisa de otoño tuviese prisa por llegar al otro lado del planeta para así que las bellas ojas cayeran al suelo con su color amarillento

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Un mes había pasado como si la  suave brisa de otoño tuviese prisa por llegar al otro lado del planeta para así que las bellas ojas cayeran al suelo con su color amarillento.

Pero Sierim había sentido que el invierno había llegado más temprano para ella que a los demás, desde hace un mes su corazón se estaba congelando por las frías acciones de su hermano, su ignoración había llegado a un punto en el que Sierim parecía no existir, cuando se encontraban sus padres el se mantenía firme, seguía con aquel trato y por más que una y otra vez le hablaran y regañaran no había caso y Sierim les había pedido que no tomaran cartas en el asunto, eran temas de ellos que debían resolver solos.

Si, al principio Sierim hervía en rabia pero tenía la esperanza que el correría a contarle lo que había sucedido y ambos fuesen los hermanos Na de siempre.

Pero su corazón no solo se haya congelado por el aislamiento de su hermano mayor sino que su vez, sus ojitos tristes y decaídos encontraban razón en cierto pelimiel de ojos de medialuna que no hacía acto de presencia en la casa desde que discutieron con Jaemin.

Podría decir sin vueltas que su corazón se estaba tornando azul de tristeza, parecía una mala jugada de la vida que en el momento donde supo que lo quería con todas su fuerza el mayor había desaparecido sin dejar rastros.

A decir verdad ningún amigo de Jaemin o cualquier otro tipo de visita para él había pisado la casa durante ese tiempo restante de otoño, en las tardes el tomaba un abrigo y salía, suponía Sierim a encontrarse con ellos, pero aquellas pijamadas de fin de semana no volvieron.

Y la pequeña Na se sentía en invierno.

Veintidós  de diciembre, ese año había caído un sábado el inicio del invierno y para todos los adolescentes de la ciudad capital de Seúl eso les había caído como anillo al dedo para utilizarlo como excusa para armar fiestas de "bienvenida al invierno".

Y Sierim y sus amigos habían sido invitados a una, a pesar de no encontrarse muy segura al momento de pedirle a sus padres ellos le dieron permiso, no querían ver por mucho más tiempo aquel rostro de cachorro en su princesa.

Y allí se encontraban los cuatro, quienes habían llegado en el auto de Hyerim, las dos chicas con vestidos cortos uno azul y otro verde oliva a pesar de la llegada del invierno y los chicos con jeans y camisas largas de color vino para chenle y negra para Jisung.

—Vamos Sie, amor, es hora de olvidar todo aquel peso en tus hombros y mover esas caderas tan lindas que te cargas —fue lo que susurró su amiga dándole un beso en su mejilla y empujándola a una montonera de gente que se encontraba bailando en el medio de la pista.

Estuvo un momento bailando hasta que se sintió sofocada entre tanto movimiento y calor corporal, sin embargo cuando trató de escapar fue empujada más adentro, finalmente salió de ahí cuando una mano cálida envolvió su muñeca y la empujó fuera, de tanta fuerza ejercida chocó con el pecho tonificado de su salvador.

—Parece que estamos destinados a encontrarnos en fiestas  —ante las palabras del contrario rápidamente subió la mirada con las mejillas al rojo vivo y los dos intercambiaron sonrisas.—Ven, hablemos un poco antes de que te pierda de vista en este gran lugar.

Mark jaló de ella y la pequeña sin poner oposición lo siguió, el pelinegro se dirigía a unos pequeños sofás que ocupaban una esquina donde había tres personas dejando el sofá de dos personas solo donde ellos se sentaron.

—No sabía que los universitarios también estarían aquí —comentó observándolo un poco.Mark era bonito.Sus ojos parecían pequeñas galaxias que si te descuidabas podían hacer estragos en tu corazón.

—Mis compañeros de universidad decidieron hacer una fiesta al igual que mucha gente pero lo decidieron tarde y todo lugar grande ya estaba alquilado así que decidimos pagar cincuenta cincuenta este lugar con YangYang quien supongo fue el que te invitó a ti y aquí estamos— le sonrió tomando un poco de su vaso con cerveza y pasando uno de sus brazos por el respaldo del sofá, detrás de Sierim.

—Ya veo, por eso hay tanta gente que no conozco.

A pesar de tener la intención de seguir la conversación con alguna pregunta para Mark sobre su vida, esté la corto dejándole la palabra en la boca y con su ceño fruncido y una mueca se acercó a su rostro.

—Sie,no sé qué es lo que haya pasado pero desde que llegaste tu semblante a estado decaído, pareces triste ¿es por lo de tu hermano? —Sierim lo miro sorprendida no se esperaba nada de lo que le había dicho ¿como es que lo sabía? .—Nami me lo contó, tu hermano es un idiota, parece nunca acabar de dañarla ¿no le bastó aquella vez con gritarle frente a todos?

Aquello último lo dijo más para si mismo que para la pelimiel pero aún así lo escuchó y frunció su ceño ¿había llegado a ese punto?

Aún así también se detuvo en otro detalle, Mark había murmurado con una rabia tan a flor de piel que no toda persona podría tener, parecía un leon cuando dañaban a quien querían.

—Mark ¿a ti te gusta Nami?—su voz salió más alta de lo que espero a pesar de la música y los gritos de fondo.

Lo vio sorprenderse, lanzar una carcajada y luego de tomar otro trago la vio de nuevo.

—Es mi mejor amiga Sierim, es lo más parecido  a una hermana que tengo—le sonrió dándose cuenta de lo cursi que había sonado.—Pero a ese chico ¿cual era su nombre? agh mi memoria, el amigo de Jaemin, el de china.

Frunció el ceño tratando de entender que quería decir—¿Renjun?

—¡Si! a el sí le gustaba ella sinceramente, si tan solo Nami hubiese salido con el hubiese sufrido menos —su voz descendió unos cuantos niveles y luego miró a su vaso vacío entre sus manos levantándose de inmediato y comentándole que iría a rellenarlo, acto seguido caminó lejos.

"A el le gustaba ella sinceramente" Sierim se quiso golpear a sí misma al entender todo, había insultado a Nana mientras él sufría más que nadie.

Se levantó dispuesta a correr a su casa para hablar con su hermano pero por segunda vez en su noche la jalaron de la muñeca y a tropezones la llevaron a un pasillo oscuro.

Sintió miedo, nadie se encontraba  allí, era una de las salidas de emergencias del local más ese miedo se remplazó por mariposas cuando lo escuchó.

-Tu m'as manqué comme tu étais mon oxygène – fue un susurro tan bajo que si Jeno no se encontrase acorralándola contra la pared con su rostro escondido en su cuello no lo hubiese escuchado.

<<te extrañé como si fueras
      mi oxígeno >>

Je t'aime  |Lee Jeno Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora