vingt-neuf

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¿Cual era el siguiente paso después de romper aquel trato  para solución todo? esa pregunta llevaba en su mente días sin embargo no encontraba una solución coherente ya que la vez que fue a buscarlo por segunda vez no lo encontró ni en su casa ni ...

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¿Cual era el siguiente paso después de romper aquel trato  para solución todo? esa pregunta llevaba en su mente días sin embargo no encontraba una solución coherente ya que la vez que fue a buscarlo por segunda vez no lo encontró ni en su casa ni en la universidad y  no respondía ninguno de los cientos mensajes que le había enviado, una parte suya quería rendirse debido a todo el cansancio mental que tenía pero la otra que predominaba por ser más fuerte sabía que debía internarlo sin parar porque era Jeno y jamás se permitiría dejarlo ir.

—Sierim cariño ya deja de pensar en ese tonto ciego y ponte esto que Jaemin se irá sin nosotras si sigues con esa cara de zombie.

Hyerim salió del baño de su habitación en el cual se había estado maquillando y le dio el conjunto que habían escogido juntas antes; un cargo color crema, un camisa corta con un diseño en azul y unas zapatillas del mismo color.

Era el cumpleaños de Mark y las invito a amabas -y a su hermano- asegurándoles que sería solo una pequeña reunión en su casa y que no era necesario vestir demasiado formal.

•••

La "pequeña" reunión de Mark no era lo que Sierim denominaría así, había cerca de 14 chicos que no conocía sumándoles a ellos los amigos de su hermano, su hermano por supuesto, el cumpleañero y cierto pelimiel que no había podido localizar todo este tiempo.

Eran tantos que la reunión era en el patio porque dentro de la casa sería un desastre le explicó la amable mamá de el canadiense.

—Recuérdame toda la noche que soy papa casada porque joder —Hyerim soltó haciéndola reír mientras se preparaba mentalmente para caminar a ellos.

Sus nervios casi no cabían en ella cuando tuvo que pasar por el medio de aquella gigante ronda de chicos para saludar al pelinegro y darle su regalo, sentía todas las miradas encima y su color aumentó cuando al abrazar a Mark todos comenzaron a chiflar y a decir bobadas sobre ambos juntos.

—Ya cállense tontosse rió pidiéndole disculpas con la mirada y saludó a su amiga para luego volver a mirar a la ronda. —Creo que no se conocen, ella es Sierim la hermana de nana y esta de aquí es Hyerim.

Sierim pudo ver en el rostro de todos que varios se sorprendieron del parentesco que tenían ambos chicos y Jaemin contrario a cómo hubiese reaccionado antes solo reía y bromeaba haciéndose el molesto cuando le decían cosas como "eres tú pero en versión linda"

Estaba feliz de que por fin Jaemin estaba cómodo con presentarla a sus amigos, se notaba el cambio en el.

Aunque había cierto chico que no parecía nada divertido allí y eso la tenía con el corazón estrujado.

•••

Ya habían pasado dos horas y ambas chicas ya se sentían más integradas en el grupo que decía bobadas cada dos segundos, contando historias de ellos mismos e incitándolas a que ellas También hablasen, eran buenos chicos y se sentía aliviada que esos sean los amigos de Jaemin.

En cierto momento observó como el pelinegro que estaba sentado entre algunos chicos en la punta de la ronda se paraba caminando hacia el interior de la casa y entró en pánico pensando en que tal vez se iría y no podrían arreglar nada.

Habían pasado esas dos horas sin ningún avance, el no parecía mirarla y cuando ella hablaba el dejaba de participar en la conversación como si tan solo esa mínima acción no le gustase.

Espero unos segundos para luego levantarse ella avisando que ya volvía e iría al baño.

Lo siguió dentro y comenzó a buscarlo con la mirada, no sabía en que dirección se podría haber ido ya que el único lugar de la casa que conocía era la entrada y el pasillo que conectaba a esta con la cocina ya que por allí es que tuvo que pasar para salir al patio.

Suspiró al sentirse frustrada, tan sólo quería verlo y hablar pero parecía que no se iba a poder y cuando estaba por darse la vuelta escuchó unos ruidos provenientes de otro pasillo, aquella casa era como un laberinto.

Caminó a este lugar y trató de escuchar mejor de cual de las cuatro puertas provenía, cuando fue a apoyar su oreja en la puerta para verificar si era o no esta se abrió haciéndola caer hacia delante pero unos brazos la sostuvieron.

Lee Jeno la estaba rodeando con sus brazos en la cintura y la observaba con un ceño fruncido.

—¿Acaso eres una espía ahora? —Le espetó soltándola y pasando por su lado.

—Perdón pero debemos hablar Jeno —soltó siguiéndolo por detrás luego de ver que el mayor solo estaba en el baño.

—No lo creo.

—Pues yo si —aceleró el paso para sostenerlo del brazo fuertemente.—No sé que es lo que te sucede o a que estás jugando así que dímelo, no puedo entenderte si no me hablas de ello.

Jeno la observó despacio, de arriba a abajo, tomándose su tiempo y podría jurar que se detuvo demasiado tiempo en sus labios pero no lo sabía con seguridad.

—Ya te he dicho que es lo que me pasa Na.

—No, solo me has dicho mentiras, estoy segura que ese no es algo que el Jeno que conozco diría sin razón.

—¿Como estas tan segura? —vociferó mientras levantaba una de sus cejas y toda la seguridad que la chica había juntado en todo ese tiempo pareció poco a poco debilitarse.

¿Porque de repente su chico dulce parecía sacado de una serie de chicos malos?

—Se como eres Jen, te conozco hace más de diez años y tu nunca dañarías a nadie, sé que tus sentimientos si eran reales, todas esos momentos que tuvimos pasaron porque tu si me querías, todo ese trato que me diste, los besos que tuvimos y las palabras que me decías en francés que nunca logré entender, nada de eso fue mentira, puedo ver en tus ojos que el Jeno de cuando éramos pequeños, ese que fue mi mejor amigo y ahora la persona que amo está ahí siendo enmascarada por engaños que sueltas sin sentido alguno ¿porque no tan solo arreglamos las cosas y somos felices? Te necesito Jen, por favor.

Pasaron unos pequeños segundos en que el rostro contrario parecía sin expresión hasta que una sonrisa burlona comenzó a asomarse y dando un paso más cerca de ella se agachó a su misma altura.

—Creías conocerme pequeña, nunca nada te aseguro que yo estaba siendo verdadero y sentía lo mismo, todo eso sucedió, si, pero ¿porque estás tan segura de que solo hacía todo eso contigo? no eres la única que bese, ni la única con la que tuve momentos, no eres a la única que he dedicado palabras en francés.

Y con esas palabras pasó por su lado como si no acababa de agarrar su corazón entre sus manos tirándolo al piso y estrujándolo.Era aquella la segunda vez que el se iba dejándola destrozada.

Y Sierim no encontró más fuerzas en si misma para mantenerse de pie así que cayó de rodillas y se quedó allí, reteniendo el llanto en el pasillo oscuro.

Je t'aime  |Lee Jeno Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora