No me agradas.

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Llegaron al estacionamiento por la salida trasera, pero antes de seguir avanzando a encontrarse con Seokjin, Chanyeol frotó tenuemente los dedos de Baekhyun. El bajo lo miró y con una tierna sonrisa y ojitos convertidos en media lunas rodeó el meñique del más alto con el suyo sin que las cámaras de seguridad captaran lo ocurrido.

—Hasta que se aparecen —exclamó Jin bajando del auto—, estaba a punto de ir a buscarlos, pensé que se habían olvidado de mi

—Casi, juro que lo intenté —bufó el más alto rodando los ojos—, pero debemos ir a dejar a Baek

—Que simpático, yo pensé que volverías más contento —rió pícaro.

—Lo estoy y cuando te pegue una gran patada en el culo lo haré riendo también, será divertido —sonrió con burla.

—Te haces el gracioso solo porque tu amorcito está acá —resopló.

—Chicos, disculpen, pero tengo que irme —interrumpió Baek con apuro.

—Súbanse y abrochen sus cinturones. Baek tu irás adelante, necesito que me vayas indicando el camino

—Sí

Finalmente, los tres abordaron el vehículo y se dirigieron al departamento del castaño. El camino fue corto y en silencio, sin embargo, no fue incómodo, de hecho, se sentían en confianza, como si se conocieran de antes y nada del embrollo anterior hubiese pasado.

—Allí es, en el edificio pequeño de al fondo, puedes estacionar a un costado de la calle, no hay lugares para autos visitantes

—Tranquilo, no te preocupes

El mayor aparcó, bajaron y asegurando la alarma del auto el trio se adentró en el lugar. Subieron por el ascensor y el par de celebridades siguieron al enfermero en silencio. Baek se paró al frente de una puerta de madera, la placa de arriba indicaba el número 04. Transcurrieron un par de segundos sin que ninguno emitiera palabra alguna.

—Puedes tocar cuando quieras —habló Jin, ganándose un pellizco por parte del veterinario.

—Sí, yo entraré ahora chicos, así que pueden irse

—Te ayudaremos —lo interrumpió el pelinegro.

—No es necesario, ya es tarde y me imagino que estarán ocupados

—Porque es tarde te ayudaremos, también necesitas un descanso —insistió y Baekhyun sonrió.

Y sacando un par de llaves de su bolsillo Baekhyun entró a su hogar. Chan y Jin esperaron del otro lado conversando cosas triviales hasta que un grito los espantó.

—¿Qué es esto?

El par que antes aguardaba con calma, sin permiso del dueño de casa entraron alarmados a ver qué ocurría. Al ver el escenario quedaron boquiabiertos. El piso de la sala estaba completamente cubierto de harina, un par de huevos rotos yacían sobre el sofá y el pobre perrito de la casa traía una salsa de color rojo encima de su pelaje.

—¡Te voy a matar Min Yoongi! ¡Te voy a matar! —chillaba la voz de Baek, pero no podían verlo.

Chanyeol avanzó con cuidado por el lugar tratando de encontrar dónde estaba el enfermero.

—Montuo —habló una voz, llamando su atención.

Jin se acercó a su amigo inspeccionando curioso al pequeño bebé que ahora estaba al lado de ellos. Era un niño muy tierno, de pelo castaño oscuro y liso, pequeños ojitos y mirada curiosa.

—Hola, ¿cómo te llamas? —preguntó el mayor.

—Seoeon, ¿y tú?

—Jin, un gusto —se agachó, estirando su mano para estrecharla con la pequeñita del otro.

Mellizos Byun [ChanBaek]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora