El camino de Liz Smith fue desviado desde muy pequeña. Le toco vivir algo que ninguna niña merece, tuviendo repercusiones en su futuro, en su personalidad. Con un carácter algo soberbio e egoista, vuelve a su hogar. Pero a diferencia de antes, a Liz...
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Miro a las porristas practicar, mientras vuelvo a darle una calada al cigarrillo. Doy una ultima mientras empiezo a caminar, de vuelta a la escuela.
Camino por los pasillos hasta terminar en el baño. Me acerco al lavabo y lavo mis manos. Frunzo el ceño al escuchar sollozos, apago la llave y me giro.
Camino hacia el unico cubiculo cerrado y me detengo frente a el. Normalmente me iria, pero esta vez tengo una sensación en mi pecho.
Abro lentamente la puerta. Frunzo el ceño al ver a Karen, con la cabeza baja y un bollo de papel higiénico en su mano. Levanta la mirada y me mira.
— Te ves fatal.
Suelta un suspiro y vuelve a bajar la cabeza.
— Dejame sola.—Murmura, mientras soba su nariz. La miro unos segundos mas y luego me alejo
Doy un paso hacia la puerta pero me detengo. La sensación en mi pecho sigue. Miro la puerta y luego a Karen, lo hago por unos segundos y luego bufo.
— ¿Qué te pasa?— Apoyo mi hombro en el umbral, mientras me cruzo de brazos. Frunce el ceño y me mira
— ¿Qué te interesa?, dije que me dejes sola.— Suspiro y miro al techo unos segundos
¿Porqué sigo aqui?
— Realmente no lo se, pero quiero saberlo. Puedo entrar a tu mente y averiguarlo por mi misma, pero estoy segura que no quieres eso. Quien sabe que otros secretos tienes.— Arqueo mis cejas y sonrio. Me mira con la boca abierta
En realidad no puedo entrar a su mente, ya lo intente y no pude. Pero quiero saber que le sucede, y no se porque. Tal vez porque nunca me imagine verla asi de vulnerable, tal vez rayó su auto o algo asi.
Se incorpora suspirando y limpia su nariz. Me mira directamente a los ojos.
— Estoy embarazada.— Entreabro la boca
— Oh.— Susurro y luego entrecierro los ojos — ¿Acaso..?
— No.— Cierra los ojos unos segundos — No es de tu hermano.— Suspiro y asiento
— Bien. ¿Y lloras porque no sabes que hacer o porque vas a engordar?— Vuelve a fruncir el ceño. Se levanta del retrete y me mira enojada
— No, Liz. Lloro porque tengo diecisiete malditos años, lloro porque estoy sola, y si, porque no se que hacer.— Asiento, sin inmutarme de su rabia
— Ese si que es un problema.—Murmuro. Resopla y se vuelve a sentar, toma su cabeza entre sus manos
— Mi madre me echó.— Suspiro — Dijo que le daria una mala reputación. Y que era una zorra.— Tira su cabello hacia atras
— ¿Tu padre?— Niega con la cabeza
— Huyo hace tiempo.
— ¿Tios?— Niega con la cabeza— ¿Tias?— Niega— ¿Abuelitos?— Vuelve a negar