El camino de Liz Smith fue desviado desde muy pequeña. Le toco vivir algo que ninguna niña merece, tuviendo repercusiones en su futuro, en su personalidad. Con un carácter algo soberbio e egoista, vuelve a su hogar. Pero a diferencia de antes, a Liz...
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Abro la puerta, levanto la cabeza y frunzo el ceño al no ver a Karen. Camino mas y busco en la habitación, ni siquiera esta la bebé.
Hago una mueca y camino hacia la ventana, saco mi teléfono y noto un mensaje de voz. Coloco el teléfono en mi oreja, mientras miro las gotas de lluvia caer por el vidrio.
— ¡Hola, Liz!, probablemente estes en la escuela, por eso no te llame. En fin, hoy me reencontre con mi madre en la cafeteria, ¿y adivina que?, esta totalmente arrepentida. Y mas cuando vio a Ruby, me ofreció volver a casa, ¿no es genial?, ya no tendria que trabajar. Claro, puedes venir a visitarme cuando quieras. Como sea, estamos de compras, asi que probablemente llegue algo tarde. ¡Te veo luego!
Y cuelga.
Quito lentamente el telefono de mi oido y lo miro.
¿Se ira?, no, no puede irse. No puede llevarse a la bebé. La madre la trató como perro, ¿como es que quiere volver con ella?
Frunzo el ceño y marco su numero. Gruño, cuando no contesta. Camino hacia su cama y me recuesto, suspiro mirando hacia el techo.
Supongo que me quedare sola, esta vez de verdad. Pero ya lo dije antes, me acostumbrare.
●○●
Tomo una bocanada de aire, mientras me incorporo en la cama. Cierro los ojos unos segundos y suspiro. Las pesadillas siguen.
Bufo y me levanto de la cama. Camino fuera de la habitacion y frunzo el ceño al no notar a Karen. ¿Todavía no volvió?
Me muevo nerviosa, tengo una extraña sensación en el pecho. Tal vez porque no estoy acostumbrada a que no esten.
Marco su telefono y hago una mueca al ver que no contesta. Tal vez se quedo a dormir con su madre.
Me quedo parada unos segundos en la oscuridad y luego camino hacia mi habitación. Me siento en la cama y miro el cajon. Suspiro y lo abro, tomo la hoja arrugada, el dibujo que le regale a Teo.
Lo miro unos segundos y luego deslizo mis dedos suavemente por este. Cierro los ojos y me concentro.
— Este es mi poni Lili. Y este es su esposo Kevin.
Que tierna es.
— ¿Y cómo se llama ese?
— Oh, ese es su hijo. Pero aun no lo saben, asi que, shh.
Rio junto a ella. Sus ojos celestes miran iluminados sus juguetes, y yo la miro iluminado a ella. ¿Como es posible que sea tan pequeña y me haga sentir cosas tan grandes?
— Tu tienes que tener esto. Es un dibujo de nosotros. Mira, te dibuje una capa, como lo tienen los principes.
— ¿Crees que soy un principe?— Su sonrojo me hace sonreír mas