Desde que los zombies aparecieron, tuve que aprender a vivir con el dolor de las pérdidas de aquellas personas que quería y me importaban. Era pequeña cuando todo comenzó, era complicado entender que era lo que sucedía, el por qué habían aparecidos esos monstruos que se comían a las demás personas, que perdían el razonamiento y te buscaban para darse un festín con tu carne.
Mi madre siempre me protegió en cuanto pudo, me enseñó a defenderme de los muertos, incluso desde el principio, desde que encontré a mis trece años esa hacha en una vieja cabaña cuando viajábamos por el bosque, el arma con el que comencé a defenderme, incluso cuando se me era difícil usarla debido a su peso, mi madre seguía protegiéndome.
Siempre alerta con sus ojos castaños (los cual heredé) hasta que la mordieron cuando fuimos emboscados en aquella horda.
Fue la primera vez que sentí ese dolor tan atroz, el sentimiento de perdida, sentir que te destrozan por dentro mientras ves partir a la persona que quieres.
Eres capaz de sobrevivir sin mí.
Recuerdo sus palabras con dolor, justo antes de que tuviera que dispararle para que no se convirtiera.
En ese instante, con el sonido del disparo, la vida perdió significado para mí, sobrevivir era fácil pero agotado. Nada me importaba, ni siquiera la silenciosa compañía de la que algún día fue mi mejor amiga.
Dejé de luchar por un tiempo y por ello mi amiga sufrió mucho al separnos, al ser consciente de mi error, al tratar de aferrarme a la vida nuevamente, supe que debía encontrarla, y lo hice, pero ella había sufrido mucho ya, y no la protegí.
Después, cuando murió, volví a sentir ese dolor de la perdida, pero no me di por vencida, me prometí a misma que viviría por ellas dos, lucharía cuanto pudiera.
Después de dos años de la muerte de mi madre, encontré al grupo, volví a sentir el cariño de otras personas, se convirtieron en mi familia. Pero algunos murieron, recuerdo sus nombres con nostalgia aún:
El primero fue Bob, la pareja de Sasha, mordido por un caminante y víctima de canibalismo por parte de una comunidad que mi grupo había destruido antes de que me encontraran.
Luego fue Maria, la antigua novia de Carl, fue mordida por un caminante, yo debía cuidar la, ella no se sabía defender, pero mi amigo Eugine necesitaba ayuda, no pude proteger a los dos al mismo tiempo y ella murió. Siempre sentí culpa por su muerte pero nunca hable de esto con nadie, ni con Carl.
Luego murió Tyresse, mi amigo moreno, me dolió mucho su muerte, pero por el juramos que seguiríamos adelante y lo hemos hecho.
A nuestra llegada a Alexandria, en una de las expediciones perdí a otro amigo; Noah. Jamás podré olvidar como se nos resbaló de las manos y los caminantes se lo llevaron, como nos miró a los ojos a través del vidrio empeñado de sangre de las puertas corredizas mientras lo devoraban frente a nuestros ojos sin que pudiéramos hacer algo.
Entonces volví a sentir miedo cuando mi padre desapareció (cuando estábamos atrapados dentro de la comunidad y los zombies nos rodeaban) no sabía si estaba vivo pero nunca perdí la esperanza, mi padre volvió y aún está conmigo.
Sentí miedo de perder a Carl cuando Ron le disparo en el ojo, terror de perderlo, de no volver a ver su sonrisa, pero cuando abrió su ojo (puesto que había perdido el otro) dejándome ver su mirada azulada, sentí tanta felicidad que jamás podría describirla.
Entonces las cosas se torcieron y apareció Negan, acorrolandonos en un juego despiadado cuando viajábamos hacia la cumbre con Maggie enferma. Nos acorraló como un gato con un ratón, esperando con paciensa porqué sabía que siempre íbamos a quedar atrapados entre sus garras.
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Lucha Incansable(LCDH2)
FanfictionDesde la aparición de Negan nuestro grupo a sufrido mucho. Mi relación con Samanta, la hija Daryl se ha visto complicada debido a que Negan se la a llevado como rehén al igual que su padre Daryl Dixon. La distancia es dolorosa al igual que la incert...
