Apenas eran las dos de la tarde, pero Le Brown ya estaba cansado, volteaba de vez en vez a la cama en la que Derek estaba y se imaginaba tumbado a su lado descansando, por primera en esos dos largos años le pareció que simplemente estaba dormido, incluso la respiración le parecía un poco más profunda.
Sólo era su imaginación, el doctor le dijo apenas hace unos días que todo seguía igual, aun no era tiempo de despertar para ese hombre.
Cada vez era más difícil para Le Brown, estaba tan cansado.
- Esta noche habrá un concierto en el viejo auditorio, la orquesta de la ciudad interpretará los clásicos, Bach, Mozart, Chopin...
- Si, lo sé, ya envié nuestro donativo.
Hoy era uno de esos días en que el abogado le llevaba el resumen semanal para que lo revisara, después de dos años de esto aun le incomodaba si presencia, era algo en la forma que miraba a Le Brown mientras hablaba, como si quisiera resolver el enigma que llevaba dentro.
- ¿Le gustaría asistir...?
- No, sabes bien que no salgo por trivialidades.
- ¿...Conmigo, ir al concierto y quizás a cenar?
Le Brown dejó de teclear en la computadora y levantó la vista, el hombre frente a él era muy atractivo (de manera objetiva), era prácticamente de la edad de Derek y si a Le Brown le preguntaran si en algún momento ese hombre le dio alguna señal de estar interesado en él, daría un rotundo no.
El hombre lo miraba muy serio, esperando una respuesta, Le Brown lo pensó un momento, no lo considero, no. Pensó en el hecho como... una probabilidad, él jamás salió con nadie, técnicamente jamás tuvo una cita con Derek, su relación se dio como un hecho, un contrato escrito en el viento, nunca fue cortejado o invitado a salir, esto era nuevo para él y no sabía cómo rechazarlo.
Su mirada fue de nuevo al hombre en la enorme cama en la habitación, esa cama que se volvió un nido de brazos, historias y un refugio para su familia.
- Él podría simplemente nunca despertar y usted lo sabe.
Lo sabía, en el fondo de su mente lo sabía, la objetividad, sincera y cruda le decía que ese hombre podía nunca volver a abrir sus ojos de nuevo. Pero el corazón, el corazón le decía que sólo estaba dormido y que en cualquier momento extendería sus brazos de nuevo hacia él.
El hombre pudo ver la incertidumbre en sus ojos, era tan pesado ese sentimiento que no podía entender, nadie podía entenderlo, quien se queda después de eso, fue su trabajo decirle al hombre frente a él que pudo ser, pero en verdad, en verdad ¿quién se queda después de ser abusado y corrompido de esa manera a menos que seas ya simplemente un títere?
- Olvídelo, fui atrevido, no debí ni siquiera considerarlo.
- Descuide, no es el primero que me a insinuado que debo seguir con mi vida, pero yo simplemente no conozco otra vida, ¿es tan enfermo verdad?
Lo era, en verdad lo era. Pero hay cosas asi.
Todos decimos que es locura, que es amor, que es la locura del amor o un amor loco, pero en verdad somo nosotros mismos aferrándonos a lo cotidiano y aterrados de lo desconocido.
- Debería de intentarlo ahora, cuando él despierte el poder que inflige sobre usted será tanto que volverá a ser ese niño que compraba. Dígame, ¿no quiere intentarlo al menos? No conmigo, con cualquiera, con usted mismo.
Eso fue un golpe bajo, era verdad que en el fondo le Brown se sentía como ese niño que esperaba que ese hombre llegara a rescatarlo de su soledad, pero no le parecía justo que usara esa información para provocarlo.
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LA VIE DE COULEUR
RomanceLe Brown cuando era un niño sólo conoció la generosidad de su mano, el amor en sus caricias y el calor en su brazos. Nadie le dijo que el precio que ese hombre pagaba por él la vida se lo cobraría con creces, que la pasión consume, las caricias son...
