CAPITULO 7
-Querida Ashley... –la muerte me mira de cerca. No puedo respirar. Solo sé que apesta a mortecina. A un animal muerto. Un olor asquerosamente horrible. Mas o menos como Trevor.
-Hola –murmuré en voz baja. La muerte me estaba produciendo miedo.
-¿Ya encontraste a alguien que te ame? –preguntó con voz ronca y rasposa.
-Digamos que estoy en eso. –le sonreí.
-Tienes un mes como mínimo, Ashley. –la muerte me devuelve la sonrisa. –El reloj ya va avanzando. El tiempo no se va a detener por ti...
Trevor ha desaparecido. No lo veo por ninguna parte. Solo estamos la muerte y yo.
-Tic-tac-tic-tac... –la muerte empezó a cantar mientras se desvanecía.
El olor nauseabundo se disipó del aire. La humedad que se encontraba debajo del puente volvió a mi nariz rápidamente. Pero las ganas de vomitar no habían desaparecido.
Cerré los ojos y vomité.
Cuando los abrí, la cara de Trevor me miró.
-¡Lo siento! –grité en cuanto vi el vomito dispersado por su cara.
Trevor se alejó de mi y se dirigió al pequeño riachuelo que se encontraba debajo del puente a lavarse.
-Que hermoso es tener los alimentos de una chica en tu rostro. –murmuró con una sonrisa. –Es la mejor mascarilla natural que pueda existir.
Su sarcasmo me estaba irritando.
-Dijiste que todo tenía sentido. –le recordé. -¿A qué te referías?
Trevor me mira seriamente. Me invita a sentarme en una roca. Lo hago.
-¿Vas a hablar? –lo empujo.
-Paciencia. –mira el agua desplazándose. –Yo... bueno, yo no soy tan...
-Tú. –completé. –Eres un niño agazapado que finge ser un angelito, cuando tiene los cuernos y la cola a punto de perforarle la piel.
-No seas tan hiperbólica. –me interrumpió riendo.
-¿Entonces?
-Solía ser un poco distinto. –murmura por lo bajo. –Tenía un amigo con el que hacía locuras. –me mira fijamente. –Hacíamos retos que desafiaban a la muerte. –baja la cabeza. –Por ejemplo: Tirarnos de un puente. Quedarnos más de ocho minutos bajo el agua. Quedar colgados en un árbol alto de una sola mano por más de dos horas. Subir edificios sin seguridad. Correr por los techos de las casas. Saltar encima de autos que venían a mucha velocidad. Caminar y trepar sogas y cosas extremas... –la sonrisa que llevaba por unos segundos se desvaneció. –Una noche después de venir de comprar unas dos cajas de cervezas, nos emborrachamos demasiado. Y... nos tumbamos en media carretera... Yo vi un auto que venía, y me moví, pero no le dije nada a mi amigo y... bueno... el...
-Murió. –completé. –Por imbécil.
-No fue su culpa. –se levantó bruscamente. –Fui yo. Si yo hubiera hecho algo...
-Pero no lo hiciste. –me levanté y lo agarré de los hombros. –Ya supéralo.
-¡Era mi mejor amigo! –sus ojos se tornaron acuosos.
-¿O tu novio? –reí.
-Es algo serio. –las lágrimas rodaron por sus mejillas. –Quedó en coma. Solo una máquina controla su respiración, porque sino... ya estuviera muerto.
Pobrecito, estaba llorando. Que raro. No me daba pena. De seguro ese era Louis. Y yo que pensaba que se lo habían llevado los extraterrestres...
-¿Y? ¿Eso tiene algo de sentido? –le recordé.
-¡LA MUERTE ME DIJO QUE LLEGARÍA ALGUIEN QUE NECESITARÍA MI AYUDA PERO NUNCA HUBIERA PENSADO QUE SERÍAS TU! –gritó hasta los cielos.
Mis ojos se cerraron. Respiré profundo. Lo miré.
-Y también... me dijo que si lograba ayudarte... Mi mejor amigo podría volver a vivir. –sus labios se tensaron. –Ya sabes... Levantarse, correr... hablarme. Y hasta podría disculparme.
-Acepta tu realidad. –me di la vuelta. –Tu amigo es solo un triste vegetal.
Trevor hirvió en cólera. Me agarró del brazo y me dió la vuelta.
-DEJA DE SER UNA MIERDA. –explotó. –TE QUEDAS SOLA PORQUE SOLO PIENSAS EN TI MISMA.
-Solo YO soy importante. –señalé mi pecho. –Yo he luchado para sobrevivir. Yo puedo ayudarme sola.
-Déjame ayudarte. –murmuró acariciando mi mejilla.
Lo miré. El cerdo sin cola estaba rendido. Herido y... ¡Bah! Como si me importara lo que pensara o lo que dijese. En ese justo momento, estaba a punto de darle otra cachetada o empujarlo al riachuelo, pero las palabras de la muerte sonaron en mi cabeza.
<< Tienes un mes como mínimo, Ashley. El reloj ya va avanzando. El tiempo no se va a detener por ti... >>
<< Tic-tac-tic-tac...>>
Un escalofrío me recorrió al punto en que me detuve con la mano casi de tocar la cara de Trevor.
Tenía que aceptar su ayuda. O sino iba a desaparecer del mundo. Mi cuerpo no valía nada sin mi yo verdadero.
Sin... mi alma.
-Ayúdame, Trevor. –murmuré. –Ya casi no tengo tiempo.
Trevor sonrió, y se limitó a verme.
-¿Qué tengo que hacer?
-Encuentra a alguien que me ame.
Trevor entrecerró los ojos y se frotó la barbilla como siempre.
-Oh Dios... Eso no va a ser nada sencillo.
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¡Holaaa, sonrisas mortales para todos! JAJA, perdón por demorarme el internet que tengo apesta... (peor que la muerte) Aquí les dejo el capítulo, espero que lo disfruten<3 Me alegro mucho por aquellas personas que leen mis escritos, los quiero muchísimo! Gracias por su apoyo, los tendré en cuenta en mis dedicatorias, avísenme<3 Que tengan una noche y día de muerte!
Hasta luego. Att: Camila E.
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La sonrisa de la muerte.
Storie d'amoreAshley es una chica rebelde. Nunca se enamora, y lleva consigo un pasado asqueroso. No es igual a las demás. Su familia ha muerto. Ahora, se considera una nómada adolescente. La muerte quiere probarla. La sigue, la merodea, pero nunca tiene el pla...