Cristales rotos.
Creo que no me equivoco si digo que es lo que mis oídos escucharon en ese momento.
Agua resbalándose de un vaso. No, tal vez un río.
¿En donde estoy?
-Ashley, Ashley. -Claire me acaricia la frente. -Te encontré en el suelo con frío, estabas llorando.
Así que eso era. Mis lágrimas. Toco mi rostro con mis manos, y esta empapado. ¡Estuve llorando peor que María Magdalena!
-Claire, lo siento. ¿Como me has traído hasta tu camerino?
-Digamos que no fui yo solamente... -sonríe y voltea la mirada hacia la otra dirección. -Salgan, chicas.
De unas cortinas salen dos chicas de menor edad. Una alta y rubia, la otra morena y de rasgos asiáticos.
-¿También son prostitutas? -pregunté con un hilo de voz. Aquellas chicas parecían tener menos de quince años.
-Sí. La trata de blancas es común aquí. Ella es Nagisa, vino de Japón. -señaló a la chica de rasgos asiáticos.
-Hola. -hizo una tímida reverencia. -Es un gusto que estés bien. Te vimos bailar... Eres increíble.
Le sonreí con tristeza. ¿Por qué me estaba sintiendo así? Había algo. Algo nuevo que florecía dentro de mi pecho. Me estaba poniendo en los zapatos de esas jóvenes.
-Y ella es Nadia, vino de Rusia. -la rubia se acerca y me da una especie de falda. -Un placer. Se te cayó esto.
No puedo dejar de pensar en el dolor que me causa saber que hay personas sufriendo constantemente. Soy tan egoísta. Esta Ashley no soy yo.
-Tienen catorce años. -me dice Claire. -Son mercancía fresca para los clientes viejos y adinerados.
-Lo sé. ¿Rajá es el dueño de todo esto?
-No, el es solo el gerente de este Club Nocturno. Es una cadena. El negocio les va bien. No tengas pena de nosotras. Al parecer no te importa mucho la vida de los demás, aquí haz lo tuyo. Eres una bailarina, no pienses como si estuvieras en el lugar de una prostituta.
No supe que decir. Porque ella tenía razón. Tomé algunas de mis prendas y me las puse.
El show debía continuar. Tenía que ganar dinero en lo único que me dedique en la vida al abandonar la escuela.
Un pensamiento me retorció aun mas el pecho. ¿Por qué no hice algo mejor? ¿Por qué yo era así? No, no. Ya basta.
Ashley es la mejor. Ashley es la superviviente. Estas personas no deben influir en mi vida.
Yo sola me salvaré de la muerte.***
Estoy en el tubo. Ya varios tipos han dejado dinero en mi lugar. Priscila se contonea en el extremo lejano. Le he robado la clientela. Suspiro y sigo danzando. Es genial la tranquilidad que siento cuando hago lo mío. Nada puede distraerme...
Y es ahí cuando llega Trevor.
Casi me caigo del tubo. Me agarro con la pierna y siento que me he quemado. ¡Joder!
Un tipo borracho intenta tocarme el trasero. Le sonrío y justo cuando iba a aceptar su dinero, Trevor lo aparta y me saca de ahí levantándome contra mi voluntad.
-¿Qué haces aquí, idiota?! -grito mientras el me tapa la boca. -¡Suéltame!
-No soporto ver que hagas eso. Haz dinero de otra forma.
Me toma en sus brazos y hombros como Shrek a Fiona y tengo que admitir que tengo un acercamiento a su trasero más de la cuenta.
Ya, mierda, tiene un lindo trasero. Pero no es mas lindo que mis hermosas y definidas piernas.
-¿Que quieres que haga? ¡Esto es lo mío, Trevor!
-Ahí no vas a lograr que alguien te ame. Ahí dentro hay sufrimiento, y lo sabes.
Trevor lee mis ojos.
-La muerte me dijo que venga a verte, y nos dio una habilidad, ahora estamos conectados para sentir nuestras emociones.
-¿Sabes que es lo que siento en este instante?
Trevor asiente.
-Algo en ti esta cambiando. Tal vez si tengas algo de esperanza.
-Quiero ayudar a esas personas. -confesé.
Trevor se arrodilla y luego salta como si fuera fácil tocar el cielo.
-¡Es un milagro! Creo que voy a llorar de la felicidad.
-Eres un idiota. Eso no significa que voy a dejar de trabajar como bailarina. Lo seguiré haciendo hasta que logre escapar con las chicas.
Trevor se acerca a mi y me cubre con su chaqueta.
-No admitiré que bailas bien. No puedo ver a una mujer como un objeto. Me gusta mas el alma y la esencia.
-¿Por eso estas enamorado de Vanessa? -lo miré. -Si estamos conectados para sentir nuestras emociones, ya sé la respuesta. Quiero que tu lo digas. Que salga la verdad de tu boca.
Trevor se sonroja.
-Sí. -se rasca la nuca, y mira el suelo.
Un golpecito resuena en mi pecho. Es distinto a lo de antes. Recuerdo al Trevor gordito que me dabas manjares y bombones, y como lo desprecié.
¿Es así como era yo? ¿Señores y señoras ustedes creen que esta mal ser así? Yo me siento bien, bueno, me sentia bien.
Solo queria que estos malditos golpes a mi corazon vacio se detuvieran.
Poder sentir dolor no era agradable.
¿Es así como se siente estar vivo?
¿Será así cuando tenga alma?
La respuesta estaba clara. De repente, sentí un escalofrío. Trevor y yo nos miramos.
Alguien estaba detrás de nosotros.
Y lo primero que murmuró fue:
-Los humanos son vulnerables.
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La sonrisa de la muerte.
RomansaAshley es una chica rebelde. Nunca se enamora, y lleva consigo un pasado asqueroso. No es igual a las demás. Su familia ha muerto. Ahora, se considera una nómada adolescente. La muerte quiere probarla. La sigue, la merodea, pero nunca tiene el pla...