Siempre se puede estar peor

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22 DE NOVIEMBRE

Esa noche a las diecinueve horas.

Es tiempo en que SinB finaliza su jornada por ese día. De su castigo apenas han transcurrido días, uno menos de estos desde que terminó con Yerin, de lo cual no se le ha acercado más ni a ella o a las amigas que tienen en común, se había aislado por completo en la academia, así como de sus hermanos que de por sí no se le acercan.

En la empresa de su madre estuvo cabizbaja y con más errores que antes por la falta de ánimo. Tiene rencor contra sus madres, con Jessica por obvias razones y con Tiffany por estar segura que apoyara a Jessica.

Esa noche, recoge sus cosas y avanza entre los pasillos de Blanc & Eclare, no oculta más su rostro bajo un cubrebocas porque la herida ya no es tan visible que es suficiente cubrir con maquillaje.

A punto de ingresar al elevador, se encuentra a Irene junto a su hija quienes van saliendo.

—Hola Lia. —Pronuncia SinB.

La menor parece molesta y no responde.

—Saluda a tu prima. —Le ordena Irene y la menor hace caso sin mirar a su prima mayor— ¿Te vas, es hora? —A Irene le queda todavía una hora más.

—Por fin, hasta mañana.

—¿Vienes mañana? —Siendo que el siguiente día es sábado le impresiona que deba acudir.

—Es posible. —Con ello se introduce al elevador y antes de que se cierre la puerta escucha la queja de Lia.

—Somi me llamo hija del delincuente frente a todos. —Asisten a la misma secundaria.

—Te he dicho que no le hagas caso.

La puerta se cierra y SinB resopla, Somi se está convirtiendo en una Nayeon cualquiera, en pocas palabras una perra.

El elevador sigue descendiendo hasta llegar a la planta del estacionamiento, allí aborda el auto donde se encuentran Kangin y Taemin, el primero como guardaespaldas en el asiento de copiloto y el segundo de chofer.

SinB sube a la parte trasera, está cansada por el día agotador y su humor es de estar desanimada, solo con ganas de llegar a su casa y que el día finalmente culmine. Durante el camino pone su vista en la ventana, recorriendo el paisaje de la ciudad, luces, las personas y demás autos, es lo que su vista encuentra, cierra sus ojos y se mantiene así.

Tuvo que borrar el número de Yerin a petición de su madre, tampoco le puede volver a hablar, aun así no puede olvidarla, le queda el vivo recuerdo de la chica llorando cuando le dijo que elegía las reglas de Jessica por encima de una tonta relación.

Ella también lloró y mucho, en el fondo habría querido seguir de novia de Yerin, solo que el temor a recibir otro castigo físico fue más fuerte.

Y desde el día del castigo, no ha pasado un día en que no piense en cómo se fue al carajo su relación y cómo descubrió lo letal que puede ser un golpe con un simple cable de corriente, así también a una Jessica sin piedad.

Su teléfono empieza a sonar y lo único que hace es quitarle el volumen sabiendo que se trata de su madre Tiffany, a esas horas se supone debería estar con ella en la respectiva ciudad por lo del concierto, de lo que eligió no acudir.

A los veinte minutos después no hay más llamadas, seguramente vendrán mensajes que tampoco va a responder.

Son las siete con cuarenta y dos minutos, dicho por la estación de radio que tiene Kangin, y aún queda trayecto para llegar a casa.

Unos diez minutos pasan y están a pocos kilómetros, ya en la zona de las residencias y pasando la mansión donde vive Mina hay un bloqueo en el camino.

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