Brusco despertar y dulce descansar

760 85 1
                                        

Lentamente abrió los ojos, sintiendo los párpados pesados de tanto llorar. Seguramente estarían enrojecidos e hinchados. Sin embargo no le dio importancia e inmediatamente intentó incorporarse. Notando al instante que un brazo, obviamente masculino, la tenía aferrada por la cintura desde atrás. Por un instante entró en pánico, contemplando la mano sobre su delgada figura, pero finalmente se tranquilizó. O intentó hacerlo, dada las circunstancias de los hechos.

Así lentamente volvió a recostarse, una vez más de espaldas contra el desconocido que la abrazaba. Notó al instante que sus ropas mojadas ya no estaban, en su lugar había una amplia remera que reconoció al instante.

—Shikamaru... —murmuró para sí, alarmándose de repente. No supo porque pero la idea de alguien desconocido la había mantenido incluso más calma que el saber que Shikamaru era quien estaba en su cama. Y el calor la invadió, podía sentir la temperatura acumularse en sus mejillas mientras los alterados latidos de su corazón golpeteaban furiosos contra su pecho.

Nerviosa, una vez más descendió la mirada por su cuerpo. Levantando levemente las sábanas para contemplar que la remera que la vestía cubría solo hasta el inicio de sus piernas. Entonces comprendió, Shikamaru debía estar desnudo del torso para arriba. Y ante la imagen no pudo evitar sino sonrojarse aún más, y sentir un extraño revoltijo en el estómago. Como un cosquilleo incontenible.

Así que tomó aire, y finalmente decidida se giró con cuidado para enfrentarlo. La imagen con que se encontró no era en nada similar a la que había imaginado en su cabeza, a pesar de conocer el rostro del moreno que se encontraba con ella desde que eran niños, jamás lo había visto de aquella manera. Por supuesto lo había visto dormir antes, de hecho ellos dos ya habían dormido juntos en varias ocasiones. Sin embargo, esta vez, la situación parecía diferente ¿Qué había cambiado? No lo sabía. Pero lo cierto era que no podía dejar de contemplarlo, a pesar de tener su rostro a no más de cinco centímetros de distancia.

Entonces las pestañas de él oscilaron levemente.

—Mmm... —y con cautela abrió los ojos, sólo para encontrarse con la mirada de Ino. La cual inmediatamente se incorporó, acaparando las sábanas y aferrándolas contra su cuerpo.

—Shikamaru —advirtió en tono peligroso, el moreno la miró con clara incredulidad.

—¿Qué? Ino yo...

—¡Mas te vale tengas una explicación para esto! —chilló molesta. Aunque realmente no estuviera enfadada, sino avergonzada y extrañamente incómoda—. Y el porque no tengo mis ropas.

—Te juro que no miré —se defendió rápidamente. Poniendo las manos frente a su cuerpo en señal de defensa—. No lo hice, Ino. Aún tenías el vestido... y estabas mojada. Pensé que no sería bueno que durmieras mojada —terminó finalmente, en un hilo de voz. Rogando que le creyera, después de todo aquella era la verdad.

—¡Si, claro! —replicó sarcásticamente, añadiendo a su voz un cierto tono de agresividad—. ¡Eres un pervertido!

—¡¿Qué?! ¡No! —replicó el chico molesto—. Tu me pediste que me quedara.

—No lo hice.

—Si lo hiciste, Ino —ella arrugó la nariz, como contemplando la posibilidad de aquello. Y la mera idea le parecía simplemente absurda ¿Por qué haría aquello?

Últimos suspiros Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora