"Amar es una cosa muy diferente a disfrutar; la prueba está en que se ama todos los días sin disfrutar, y con mayor frecuencia aún se disfruta sin amar."
Marqués de Sade
Eran las 6 de la mañana y Alex Vause estaba profundamente dormida mientras su compañera de cuarto abrazaba su cuerpo desnudo que reposaba contra el de ella. La rubia se movió un poco, sorprendida por ver en sus brazos a esa bella mujer. Solo tenía que mover un poco su rostro y podía oler y besar su suave piel. Podía recorrer con sus manos su cuerpo y tener la tranquilidad de que todo estaba bien. Empezó a pasar la yema de su dedo índice sobre el tatuaje de salero que Alex tenía en su espalda, concentrada nada más en lo delicado y bonito que era tocarla, conocerla ahora por completo, dibujaba una y otra vez un corazón en su piel. Sonrió depositándole un beso en ese corazón, seguido le habló al oído.
- Cariño, despierta, creo que es tarde para ti - susurraba dándole cortos besos en la oreja.
Alex frunció el ceño y empezó a moverse, se acomodó más contra el cuerpo de Piper quedándose dormida de nuevo.
- Creo que alguien está demasiado relajada, quizás muy desvelada - continuó susurrando en su oído - despierta, quiero darle los buenos días a tu hermoso cuerpo - añadió la rubia recorriendo su oreja, cuello y hombros a besos.
- Pipes... - sonrió levemente sin abrir los ojos - ¿otra vez? Jamás te cansas, rubia pervertida - agregó dejando que su compañera le apretara los senos.
- Te deseé demasiado como para tenerte así y no hacerte mía.
- Me gusta tener el control - dijo la profesora de Historia volteándose con rapidez para besar a la rubia.
- Lo sé y me encanta, pero tu cuerpo me llama - Piper sonrió coqueta y se metió entre la sabanas. Alex le contestó mostrándose igual de sonriente.
Se dejó besar el cuerpo suavemente por su compañera que al parecer no se cansaba de tocarla con sus labios y manos. Cada caricia de Piper le daba fortaleza, libertad, se sentía tan bien, siendo tocada, sintiéndose atractiva, sintiendo como sus poros y cada parte de su cuerpo respondía a ante los estímulos de esa mujer que le encantaba tanto. Ella tenía los ojos cerrados y se mordía el labio inferior disfrutando nada más del ímpetu de la rubia por hacerla sentir placer.
Abrió los ojos para quitar las sabanas, quería verla, le encanta estar conectada con ella, observar lo que hacía en su cuerpo. Mirar sus expresiones, decirle con la mirada que le encantaba la forma tan gloriosa con la que la hacía estremecer. Su afición por Piper no era porque fuera una mujer con vasta experiencia en el sexo lésbico, sino porque era simplemente la mujer que ella quería, la mujer por la que esperó, la que le devolviera las ganas de vivir.
- ¡Piper, espera! Son las 6 de la mañana ¡es tardísimo! Debería estar en la capilla - Alex estaba tan concentrada en el placer que le daba la rubia que no se percató que la claridad del día empezaba a asomarse por la ventana.
- Shhh... tranquila, no pasa nada, no creo que a tu señor le moleste que seas feliz, puedes adorarlo en otro momento - la rubia le repartía besos mojados en sus piernas para controlarla - solo relájate Alex, quiero darle los buenos días a tu cuerpo.
- Tengo a satanás entre mis piernas, tratas de manipularme - Alex entrecerró los ojos.
Piper le mostró una amplia sonrisa y pasó su lengua los pliegues de la vagina de Alex haciéndola soltar un gemido - ¿lo ves? No es manipulación, son tus deseos de que mi lengua te dé los buenos días, preciosa.
- Me estresa que hables demasiado, usa tu lengua donde sabes que la necesito - soltó Alex apretando la cabeza de la rubia contra su sexo.
La primera noche que regresaron a su cuarto solo durmieron un par de horas, estaban acostumbradas a dormir juntas en la cama de Piper. Sin embargo esa primera noche ambas quedaron de acuerdo en que la ropa ya no sería necesaria. El calor de sus cuerpos calientes para la otra sería más que suficiente. Al igual que en el monasterio, luego de darse los buenos días de manera muy ardiente, para ahorrar tiempo y agua se bañaron juntas. Era impresionante como la conexión que existía entre las dos permitía que de manera natural mientras se besaban sensualmente se lavaban el cuerpo una a la otra. Todo había pasado muy pronto no habían hablado respecto al paso enorme que dieron en lo que tenían. Estaban de vuelta en su realidad y una conversación muy abierta como la relación que ahora tenían sus cuerpos era lo más sensato que podían hacer, por lo que quedaron para el almuerzo.
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CONTIGO O ¿SIN TI?
Fan-FictionPiper Chapman, el demonio hecho mujer, se convierte en la colega, compañera de cuarto, amiga y amante de Alex Vause, pero una frase no sale de la cabeza de Alex: estoy contigo o ¿sin ti?
