Maldita Suerte

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"Eran amantes eternos, buscarse y encontrarse una y otra vez era su karma."

Isabel Allende.


En seis meses puede cambiar totalmente la vida de alguien, Alex ahora volvía sonreír de manera genuina, no porque su vida fuera perfecta, sino porque tenía motivos para hacerlo a pesar de los problemas y dificultades que enfrentaba día con día. Su hijo era su principal motivo, él sonreía y tenía la fortuna de verlo crecer feliz. Que mayor felicidad para una madre que ver a su hijo corriendo contento mientras le daba de comer a las palomas en el Center Park.

- Mi amor, ya no corras te vas a cansar, en un rato debemos regresar a casa - le advirtió caminando tras él.

- ¿Pero vamos a venir mañana, mami?

- No, cariño debo ir a trabajar, quizás la próxima semana, ¿qué te parece? - el niño bajó el rostro triste.

- Trabajas mucho - se frotó sus manitos con el rostro bajo. Alex se arrodilló a su altura y tomó dulcemente tu mentón para que la viera a los ojos.

- Trabajo mucho, pero puedo verte todos los días y darte besos de buenas noches - le besó la mejilla dulcemente a su hijo.

- ¡Oh, mami, vamos! ¡Es Amy, mi amiga de mi nuevo colegio! - saltó de alegría el niño mirando a una pequeña jugar junto al lago.

Alex estaba dudosa de acercarse, no sabía si en realidad era su amiga, no quería que le hicieran un mal gesto que lo hiciera sentir mal luego. Él no dejaba de insistir tomándola del brazo hasta que ella cedió y caminaron hacia el lago.

- Amy - gritó eufórico.

- Leo - la pequeña rubia se levantó de donde estaba sentada jugando y salió al encuentro del niño.

- ¡Amy, ven! ¿Adónde vas? - Alex por un momento quitó la vista de su hijo y buscó la voz que le hablaba a la niña. Era una rubia de cabello rizado, ojos grises, muy bonita que corría tras la pequeña que ya estaba abrazando contenta a su tímido hijo.

- Leo, que bueno encontrarte aquí, vamos a jugar - comentó contenta la niña.

- ¡Ey espera, señorita! ¿Cómo que vamos a jugar? No puedes correr así sin mi permiso - la rubia reprendió a su hija.

Alex se acercó lentamente a los niños y la mujer, muy curiosa de la situación.

- Mamá, él es Leo, mi amigo de la escuela y esa es tu mamá, ¿es tu mamá verdad, Leo? - consultó con dudas.

- Sí, es mi mamá - contestó emocionado - ¿mamá, voy a jugar con Amy?

- Cariño, ya nos íbamos - dijo sutilmente Alex.

- Creo que ya hicieron un complot - interrumpió sonriente la rubia - tal vez sea mejor dejarlos que jueguen un rato - se acercaba a Alex hablándole con amabilidad. Ella acomodó sus lentes un poco tímida y solo asintió a lo que decía.

- Serán solo 10 minutos, Leo - apenas habló empezaron a saltar y a correr cerca de sus madres.

Se dedicaron una sonrisa educada y la chica empezó a hablar del colegio donde iban sus hijos. Alex solo asentía o contestaba monosílabos. Los niños se acercaron de nuevo y pidieron que caminaran un poco por el parque para darle de comer a las palomas.

- Amy, ¿por qué no vino tu otra mamá? - preguntó Leo y Alex fijó su mirada en la mamá de la niña, que se sonrojó incómoda.

- Tranquila, yo también tengo dos madres - Alex sonrió y se encogió de hombros.

CONTIGO O ¿SIN TI? Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora