Istar sabía que esconderse en Alea iba a ser muy riesgoso, además apenas tenía unos cuantos días sin verlo y sentía que su amor por Kail se intensificaba aún más, las ansias de verlo y saber cómo se encontraba iban creciendo de manera descomunal, tanto que ya era una necesidad, pero sabía que regresar en esas condiciones era demasiado arriesgado y sus necesidades tendrían que esperar. Los días anteriores los había pasado en la calle, cosa que le tenía sin cuidado ya había pasado por necesidades similares con lo vivido en Cali y aquellas carencias eran nada en comparación, a pesar de su sufrimiento no odiaba a Hakim aunque tampoco tenía recuerdos agradables. Lo único que la mantenía en pie y le daba las fuerzas para seguir con aquella locura, era el saber que Kail seguía con vida, aquello era más que suficiente y valía todos los sacrificios que ella estaba haciendo y que estaba por hacer.
Istar fue sacada de sus pensamientos bruscamente cuando un viejo que aparentemente estaba ciego choco con ella, aquel hombre de baja estatura, demacrado, en extremo delgado, de blanco cabello y abundante barba que respondía al nombre de Lucio le dijo
– disculpe a este ciego que aparentemente ha perdido el camino de regreso a su casa
– no anciano no te preocupes, pero dime en donde vives yo te llevare a tu hogar, en tu casa estarán preocupados
– en el hogar de este podre anciano no hay quien lo espere
– bueno, entonces no habrá ningún problema de que no halle antes del anochecer tu hogar
– no
Lucio le dio las instrucciones necesarias para que Istar diera con una de tantas cuevas que existían a las afueras de Alea, a la cual llamaba hogar – hemos llegado viejo
Lucio comenzó a reconocer el lugar en el que se encontraba, efectivamente era su hogar, entonces sin saber a dónde dirigirse pregunto – dime niña ¿Cuál es tu nombre? – Istar bacilo en decirle al viejo su nombre, sabia de ante mano que su nombre había sonado mucho los últimos días que estuvo en el palacio de Kail y no quería mentirle al viejo; este reitero – vamos dime o te comieron la lengua los ratones
– no, mi nombre es... bueno yo... Istar
– ya veo, eres la joven que se enamoro del rey ¿Me equivoco?
– no anciano
– dime entonces que es lo que te orillo a salir huyendo de su lado, que clase de falla fue la que tuvo el joven rey
– ninguna en absoluto
– entonces ¿Por qué no estás a su lado? ¿No me digas que es de esos jóvenes que se aburren con facilidad y botan lo que les deja de gustar?
Istar se estaba irritando por las actitudes del viejo e impulsivamente contesto – claro que no y quiero que esto quede claro viejo, Kail no es de ese tipo de personas y qué más quisiera yo estar a su lado en estos momentos, no me interesa no tener techo en donde vivir, que pase hambre, frio o enfermedad, con tal de verle con vida soy capaz de hacer lo que sea
– ¡Ah! eso quiere decir que el rey Kail está en peligro
Istar se dio cuenta de que había hablado de más e intentando banalmente de arreglar lo que había dicho reitero inútilmente – no, no estás entendiendo, lo que sucede es...
– creo que entendí bastante bien lo que me intentaste decir, soy viejo y por lo tanto astuto niña, déjate de excusas tontas y dime ¿Por qué el rey está en peligro? ¿Qué clase de sacrificio es tan bueno como para renunciar a él? Y ¿Qué fue lo que te orillo a esta situación?
Istar se dio cuenta que se encontraba frente a una persona culta, sabía de antemano que no iba a poder engañarlo; así que decidió decirle la verdad, sin otra alternativa le conto sobre Reinald y sus amenazas, sobre el plan, la cocinera y Tiberio; el viejo escucho atentamente todas y cada una de sus palabras para finalmente concluir – toda mi vida me la pase en un lugar lleno de libros, cartas, pergaminos históricos; todos y cada uno de ellos los leí, en ellos encontré un montón de detalles, historias de traición, planes y créeme cuando te digo que cuando perdí la vista fue como morir en vida, como no tenía familia me tuve que valer por mí mismo, en un principio fue difícil de aceptar, pero con el tiempo me di cuenta de que no es tan malo como parece
– ¿Qué es lo que me intentas decir viejo?
– que al igual que yo perdiste algo, de momento sentirás que el hueco que dejo es enorme pero veras que con el tiempo se llenara
– no entiendo ¿Qué es lo que perdí?
– está más que claro, que de cualquiera de las maneras vas a tener que renunciar a él, tu plan es maestro, pero no has considerado el hecho de que el salvarle la vida va a implicar tener que renunciar a él
– sabía de antemano que si decidía salvarle la vida tendría que renunciar a él
– dime niña: tanto lo amas ¿Qué prefieres tu propia infelicidad con tal de verle con vida?
– no tienes ni idea de cuanto lo amo, el amor que le tengo es infinito, no lo puedo describirlo
– ya veo, te tengo una propuesta
– ¿Una propuesta?
– claro veras que no podrás negarte
– dime ¿Qué más puedo perder escuchándote?
– mira está más que claro que tú necesitas un techo en donde dormir además de un buen escondite, te ofrezco mi podre casa a cambio de que tú leas para mí, sé muy bien que posees la capacidad de leer y hace tanto que yo no escucho una palabra ni medio decente, veras algo debajo de aquella repisa – dijo el anciano como si viera la repisa al mismo tiempo que se la señalaba – encontraras libros
Istar se acercó a la repisa la cual estaba cubierta con una manta; al levantar aquella manta se encontró con una gran variedad de libros y de pergaminos – son demasiados
– pues claro niña y todos muy interesantes, te lo aseguro
Istar no estaba segura sobre la propuesta del anciano, ella realmente necesitaba esconderse, Reinald ya había comenzado a buscarla y si la encontraba sería desastroso tanto para ella como para el rey, decidió quedarse con el aciano.
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Versión actualizada del cap. 18°. Espero que les este gustando, recuerden votar y comentar.
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LA ESCLAVA Y EL REY
RomanceIstar es una joven que creyó estar enamorada dos veces en Calí, hasta que conoció en la peor de las circunstancias a Kail: siendo una escava por degradación de título a manos de su propia hermana se internó en el reino de Alea, se convirtió en la gu...
