Capítulo 29

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Mientras comía, Kail sintió un intenso dolor en el pecho, aquella era la primera vez que sentía aquella sensación sofocante, algo definitivamente iba mal, sin embargo no podía saber que era aquello que le cortaba el suministro de aire. Kail mantenía su mente alejada de Istar lo más que podía, sabía que de lo contrario empezaría a imaginar situaciones que afectarían la poca estabilidad mental y emocional que procuraba tener, con el paso de los días su ausencia solo intensificaba el dolor que sentía, hasta respirar era tedioso, sin embargo ella se había esforzado tanto para que él siguiera con vida, que dejarse morir le parecía muy egoísta – ¿Pasa algo? – interrumpió Cristiana

– no

– ¿Estás seguro?

– completamente

Cristiana no se separaba de su hermano ni un minuto, temía que algo le ocurriera, sabía de antemano lo que Istar significaba para él y le dolía tanto verlo sufrir y luego pensaba también en Istar, después de haber hecho algo como eso por Kail entendía lo mucho que ella lo amaba y a pesar de todo ahora estaba a disposición del rey de Cali, Hakim jamás la dejaría libre, al menos no de la manera que ella quería.

Por otra parte Istar había sido encontrada en un pasillo: derrumbada, inconsciente y sufriendo intensas alucinaciones provocadas por una aguda fiebre, sin embargo de una forma u otra consiguió mantener la boca completamente cerrada, despedazándose por dentro para proteger a Kail, porque eso era lo único en lo que podía pensar, lo único en lo que quería pensar, estaba soportando los espejismos en completo silencio, todo con la esperanza de salvaguardar la vida del único ser que había amado de verdad. Después de un largo tiempo logro recuperar la claridad y a la primera persona que vio fue a Hakim – excelencia, usted no debería estar aquí

– ¿Por qué?

– tiene asuntos más importantes que atender

– no hay nada... nada más importante que tu

– pero...

– no digas más, yo me encargare de ti todo lo que sea necesario, así que descansa los médicos dijeron que estabas exhausta por el viaje

Istar obedeció y un rato después se quedó profundamente dormida, los siguientes días transcurrieron con calma para Istar, se la pasó tres días más en la cama y después de una semana logro recuperarse casi por completo y casi porque ella se sentía extraña, su cuerpo actuaba de manera ajena a lo que ella estaba acostumbrada, no era normal lo que ocurría, pero recuperar la cordura esa era otra historia, sus sueños seguían ultrajando su tranquilidad, en muchas ocasiones llamaba a personas que estaban en Alea y otras al caminar por el palacio se equivocaba de dirección y terminaba en distintos lugares, lo peor de todo era que al final de cada día se daba cuenta que había desperdiciado todo su tiempo pensando en lo feliz que pudo haber sido con Kail.

El día que Kail le había dado su certificado de libertad había sido tal vez uno de los más felices que podía recordar, pero el día que el ingenuo Hakim le dio su libertad, lo que hiso fue más bien entregarle un dictamen hacia su miserable futuro con él. Transcurrieron varias semanas más e Istar se dio cuenta de que ya habían transcurrido dos meses exactos desde que se había separado de Kail y ella aun no hablaba casi de nada, sonreía por supuesto, pero todavía no le decía a Hakim que lo quería y ni que decir de que lo amaba, ella era realmente muy diferente a la mujer que se había ido, pasaba largas horas leyendo y la angustia de los que la rodeaban era evidente – me preocupa mucho, casi no habla de nada, cuando intento conversar con ella parece: distante y solo contesta lo que es estrictamente necesario, lo peor es que incluso a mí que soy su propia madre me trata con condescendencia

LA ESCLAVA Y EL REYHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora