Capítulo 24

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Kail estaba preocupado por Istar, estuvo con ella toda la noche, ella prácticamente solo dormía y después de tantos días sin comer, ni dormir adecuadamente, además del incidente con Reinald era casi lo único que podía hacer; de joven como todos aprendió bien el arte de la guerra, Tiberio su maestro entonces se aseguró de que el joven príncipe entendiera bien el significado de una vida y lo importante que era para la supervivencia de un reino, el joven príncipe juro que jamás usaría su espada o las de su pueblo a menos que fuera absolutamente necesario. Con su hermana a salvo y Reinald muerto, lo único que quedaba por hacer era hablar con Istar, mujer que deseaba con todas sus fuerzas retroceder el tiempo – en verdad ¿Pensaste en matarme?

– sí

– ¿Por qué?

– por favor, no preguntes eso

– necesito saberlo

Istar se mordió el labio – cuando llegue a Alea, lo hice como una esclava dispuesta a lo que fuera, ya no tenía mucho que perder o al menos eso creía, Reinald me encontró, me amenazo y me engaño; logro convencerme de que merecías morir

– entonces ¿Por qué no lo hiciste?

– porque me di cuenta de todo era una mentira, me cautivaste casi desde el primer momento

– me salvaste

– aun no... tengo que regresar a Cali

– ¿Qué? ¿Por qué? – preguntaba exaltado

Istar sabía que había llegado la hora de las explicaciones – prometí ir con Hakim si venía a salvarte la vida

– ¿Qué?

– fue la única opción que tenía, yo...

– entonces lo que le dijiste a Reinald era...

– cierto... yo no podía correr con el riesgo de que Reinald quedara con vida, si algo me sucedía, entonces Hakim aseguraría tu vida

– le diste muchas vueltas a las cosas ¿No?

– lo planee para que no fallara

– pues suena como a un plan muy egoísta

– por asegurar tu existencia yo soy capaz de lo que sea

– entonces ¿Por qué desapareciste todo este tiempo?

– porque Reinald iba a tratar de asesinarme

– si me lo hubieras dicho

– no Kail... si yo te decía lo que ocurría, solo te iba a acarrear más y más problemas, Reinald seguramente te expondría ante un tribunal y aseguraría el trono para sí mimo, además... tenía que estar segura de que tu podrías sobrevivir por tu cuenta

– ¡Tú... tú no decidas por mí! – Kail estaba molesto – ¿Por qué lo hiciste?

– Porque te amo – las lágrimas comenzaron a rodar por su rostro

– ¿Y consideraste mi vida sin ti?

Istar temblaba, él usaba ese horrible tono que tenía para expresar su enfado – entiende que estas vivo y esa es la única razón que necesito para hacer lo que sea

– ¿Cómo me pides que viva? si la única razón, la única mujer a la que amo va a estar en los brazos de otro, lo besara, amanecerá todos los días junto a él y por las noches...

– ¡Basta! por favor, no tienes ni la más remota idea del pavor que tengo de llegar a ese punto... aun así sigues vivo y si para saberte así: vivo, respirando, tengo que asumir las consecuencias de mis actos... pues entonces lo hare

LA ESCLAVA Y EL REYHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora