Capitulo 30

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Y efectivamente el metal se había hundido en la carne, sin embrago Hiram había salido ilesa, Istar se había interpuesto y con la poca fuerza que le quedaba resoplo – Ve por Hakim, te he dicho

Después de eso Hiram pudo salir disparada de la habitación, mientras su señora agonizaba con su madre a un lado rogándole su perdón; Hiram caminaba lo más rápido que podía y mientras buscaba a su rey gritaba por ayuda – ¡Ayuda, ayuda!... por favor ayuden a mi señora... – la ayuda no tardó en llegar, sin embargo Hakim no aparecía por ningún lado y por más que lo buscaba no podía encontrarlo, hasta que por fin llego a su cabeza la más remota de las posibilidades y lo busco en las caballerizas el único lugar en el que el rey de piel morena podía estar; luego también pensó en su señora ¿Cuánto había sufrido? Hiram simplemente no podía ni considerarla su rival... al llegar a las caballerizas finalmente lo vio, sentado, contemplando al vacío – Excelencia – soltó aceleradamente

– ¿Qué pasa?

– es mi señora, está herida

– ¿Qué? ¿Qué paso?

– será mejor que usted la vea

Hakim no tardo nada en llegar a la habitación ¿Qué era lo que había ocurrido? ¿Por qué estaba tendida en la cama? ¿Estaba muerta? Se acercó con cautela y le dijo – ¿Qué te ha ocurrido?

Istar apenas podía hablar – perdóname

– ¿Perdonarte? ¿Por qué? Yo no ten..

– Perdóname... por no amarte como es debido, por no darte ni una mirada de amor en todo este tiempo... mi amor – Istar rompió en llanto – mi amor... le pertenece a otro hombre y ese amor está aquí – tomo la mano de Hakim y la coloco sobre su vientre

– ¿Un hijo? – él había entendido lo que ella trataba de decirle

– ese hijo es de...

– Kail – contesto con amargura, sabía de antemano que existía posibilidad de que Kail estuviera enamorado de Istar y de alguien como ella era imposible no enamorarse, además en Alea él la miraba de una forma intensa, era imposible que nadie se diera cuenta del afecto que le tenía y encima de todo el día en que se despidieron, ambos usaban el mismo brazalete, ahora la existencia de esa criatura cambiaba las cosas: sabía lo que eso significaba y conocía cual iba a ser la resolución de la futura madre

– ¿Lo sabes? – insistía agonizante

– sí, pero ahora solo deja que terminen de atender por favor, hablaremos después

– pero

– Solo hazlo – contesto con aflicción

Al finalizar, los médicos dieron algunas indicaciones y se marcharon, la herida, el ajetreo generado por los doctores y los presentes agotaron por completo a Istar y al final, por más que lucho se quedó profundamente dormida, mientras tanto la madre de Istar y Hakim conversaban – no sabes cómo lo siento

– no tiene por que

– yo no sabía que ella se había relacionado con el rey de Alea

– yo sí, pero jamás me imagine que ellos hubieran llegado tan lejos

– ¿Qué es lo que harás con ella? ¿Con su hijo? Ella no quiere deshacerse de él

– ¿Qué?

– pues si le sugerí deshacerse de...

– ¿Te atreviste a pensar en atentar contra ella o su hijo?

LA ESCLAVA Y EL REYHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora