Peter y yo salimos de la casa, no le dije que tenía un mal presentimiento, tal vez solo era una paranoia mía.
-No esta muy lejos- me dijo mientras volvía a jugar por la esquina de la acera.
-...- no respondí, estaba pensando acerca de el comportamiento de mi otro yo ¿por qué estaba tan apagado? ¿Tramaba algo?
-¿Qué hizo ojos de Garfield?
-No hizo nada pero ayer en la noche actuó... Raro.
-¿Cómo es eso?
-No lo sé, estaba tal vez pensativo...
Peter paro en seco.
-¿Te sientes bien?
-Si, ¿por qué?- le pregunte mientras me paraba también.
-... Nada más, esperemos no intente nada estos días.
-Esperemos- repetí en voz baja.
Caminamos más y pronto llegamos a la casa abandonada de la primera vez que conocí a Peter, ya no se veía tan mal, tal vez porque ahora era de día. Peter entro y yo lo seguí.
-¡Scarlet!- gritó haciendo que me asustara un poco.
En lo que él la llamaba me puse a ver el lugar con más detenimiento; había sillas astilladas, cuadros rotos, pinturas rasgadas, muebles un poco rotos, el suelo arruinado ya que era de madera y las paredes manchadas de muchas cosas que preferí no averiguar que eran. En una silla, que era la única de pie había una nota que decía.
"Hey, Peter.
No voy a estar por unos meses, te lo dije Gilipollas pero seguro no te acuerdas, de todos modos alimenta a los gatos, ya fueron a tu casa... Tal vez, digamos que no les caes muy bien, tal vez se fueron con Tobías, él los cuida mejor.
Adios.
P/D: aunque tu no los cuides, si les pasa algo a mis gatos, te voy a colgar por el cabello en unos cables eléctricos."
-Peter- lo llamé.
-¿Qué pasa, Chris?
Le extendí la carta, él la tomo y comenzó a leer.
-Maldita sea, se me había olvidado... ¿Por qué lo gatos me odian?... ¿Y por qué quieren a Tobías? Como sea, viendo que no esta no sirve de nada que estemos aquí, voy a el caótico piso de arriba haber si no se quedo alguno de los gatos, espérame aquí.
-Ok.
Peter se subió con cuidado por unas escaleras que no se veían muy seguras.
Suspiré cansado, me estaba mareando un poco, no se lo quería decir a Peter, tal vez solo era estar en esta casa lo que me mareaba.
-O tal vez no- mi otro yo estaba justo detrás de mi.
-¿Qué quieres?- le pregunté mientras me volteaba.
-Peter es un buen amigo tuyo ¿no? Te quiere ayudar a sacarme de ti... A pesar de que pueda morir con si quiera intentarlo.
-No te le acerques- lo mire con una mirada de odio.
-Oh, claro que no me acercaría... Pero ¿que tal tú?
-...No lo hagas...- dije retrocediendo un poco.
Minutos después no tenía poder sobre mí cuerpo, solo veía lo que ocurría pero no podía moverme a voluntad.
Mi otro yo estaba recargado en una pared esperando que Peter bajara.
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¡No puedo!
Ciencia FicciónChristian es un chico con un pasado que lo tortura día a día, en especial el día en que adquirió unos poderes, de manera no deseada, que lo torturan todo el tiempo y que deberá aprender a controlar o ver como va perdiendo el control sobre ellos hast...
