A sus 8 años comenzó la pesadilla
Él y sus padres pasarían las vacaciones en un bosque, acamparían una semana, justamente el día de hoy era su cumpleaños. Sería muy divertido pasar un tiempo de calidad con sus padres, lejos de las comodidades de el hogar y "viviendo con la madre naturaleza" había dicho sus padre cuando guardaban las maletas en la cajuela.
Tenía la cara pegada a el gélido vidrio, veía un árbol hasta que desaparecía y miraba otro, lo hacia sucesivamente para no aburrise. El clima frío era cómodo por el echo de tener una manta que lo cubría de la baja temperatura, se sentía como un cachorro en su camita calientita.
En la radio se escuchaba una canción de Pink Floyd, sus padres cantaban a todo volumen el "Hey, Teacher, leave the kids alone". Esa canción les recordaba aquel concierto donde se conocieron, eran jóvenes y estaban dispuestos a entablar conversación con cualquiera que supiera de buena música.
Más tarde, solo se pudo escuchar el calentador y el motor de el auto ronronear, todos estaban agotados después de haber jugado "veo, veo".
-¿Cómo vas, Christian?- la madre del pequeño era una señora muy bonita, tenía cabello negro y ojos azules.
-Creo que se quedo dormido- el padre era un hombre muy alto y grande, tenía cabello cafe y ojos verdes fuertes.
Ella volteó, en efecto, el pequeño estaba dormido, tenía la pequeña boquita abierta y un hilo de saliva salía de la comisura de sus labios.
-Si... Debe estar cansado después de tanto tiempo en el auto- sonrió viendo a su hijo con una mirada llena de ternura.
-Pronto llegaremos y te apuesto a que se levantara con más energía que un galgo.
La suave risa de la madre sonó como un trino acompasado. Su esposo le sonrió con cariño a la carretera. Esa risa era el mejor sonido que había escuchado en su vida. Se alegraba tanto de que esa linda mujer fuese la madre de sus hijo... Aunque, darle un hermanito a Christian no era una mala idea.
Media hora más tarde comenzó a llover muy fuerte y el granizo golpeaba con fiereza el auto, las ventanas se habían empañado por completo y los parabrisas chillaban contra el vidrio delantero mientras hacía con poca eficacia su trabajo.
-Amor, ten mucho cuidado- recomendó con voz un poco temblorosa la copiloto. Volteó a ver a su marido que asentía y mantenía la mirada en la carretera.
-No te preocupes. Pronto llegaremos- aseguro él.
En una vuelta adelante un camión derrapaba con la terrible furia de el granizo y caía, bloqueando el paso.
Cuando el auto blanco dio la vuelta, el conductor solo pudo tratar de frenar, el auto derrapo en una media vuelta. Se estrello contra el camión, la parte más afectada fue dónde estaba la copiloto y el niño.
Todo fue muy rápido, los vidrios se reventaron con un estruendo y cayeron en las dos personas. A la copiloto le cayeron vidrios que se atascaron el pelo, el cuello trono con fuerza hacía adelante pero el cinturón provoco que regresara con violencia a el asiento. El niño, que seguía con el cinturón también, se mantuvo en el lugar pero un vidrio rozo su garganta.
** Horas después en el hospital.
Ronaldo, el padre, tenía un parche en la nariz y su brazo tenía una venda. Estaba sentado en la sala de espera tratando de pensar en positivo. "Todo va ha estar bien". La puerta se abrió.
ESTÁS LEYENDO
¡No puedo!
خيال علميChristian es un chico con un pasado que lo tortura día a día, en especial el día en que adquirió unos poderes, de manera no deseada, que lo torturan todo el tiempo y que deberá aprender a controlar o ver como va perdiendo el control sobre ellos hast...
