28.-No perderé.

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-Vamos a luchar por él.

Mi cuerpo se paralizo un momento... ¿Luchar? No era posible que hiciéramos eso, yo perdería de manera inmediata.

-No pienses eso- me dijo como si leyera mis pensamientos-. No vamos va pelear aquí.

-¿A qué te refieres?

-No podemos pelear aquí, pero si tu quieres...

-¡No! Esta bien, pelearemos donde tu quieras.

-Perfecto.

Sonrió satisfecho, se acerco y me puso un dedo en la frente. Una descarga eléctrica me paso por todo el cuerpo y mi vista se nubló, mis piernas se doblaron y caí, todo estaba obscuro.

Abrí los ojos, estaba en un cuarto negro, no parecía tener final o algo parecido, delante de mí estaba mi otro yo.

-¿Dónde...-

-En mi casa- respondió sin que terminara la pregunta.

Tarde un momento en procesar y luego me entere que estábamos en mi cabeza. Me pare y observe todo, si, todo negro.

-Si yo gano este será tu nuevo hogar- sonrió de manera cínica.

-Pero si yo gano me vas a dejar en paz.

-No puedo esperar por matar a todos los que te rodean- soltó una desagradable risa y entre cerro los ojos.

Me sentía un poco intimidado pero rápidamente expulse esa sensación y me comencé a sentir más seguro, de cierta manera me daba fuerza el saber que cuando le ganara ya nadie correría riesgo al estar cerca de mi y podría vivir una vida normal.

Se movió rápidamente a mi dirección y soltó un puñetazo, para mi buena suerte lo logre esquivar y lo agarre del brazo para tirarlo contra el suelo. Estando abajo agarro mi pie y me tiro, justo cuando estaba apunto de pararme me dio una patada en las costillas lanzándome a cierta distancia.

Volví a tratarme de parar y esta vez tuve éxito, corrí a él y le solté un golpe en el brazo, lo malo es que fue en el brazo herido y a mi también me dolió. Más a mi pesar me puse a pensar porqué los otros golpes que le di no me dolieron y me distraje, aprovecho y dio un golpe limpio en la mejilla, trastabillé un poco pero logre mantenerme de pie, cuando lo volteé a ver una estaca paso rápida rozando mi costado y mi camiseta se cortó junto con mi piel, comenzó a brotar sangre pero no me dolió tanto como para tomarle importancia. Me agarro de la camisa y me levanto para luego estrellarme contra el suelo dejándome sin aliento, me puso un pie en el pecho cortándome la posibilidad de poder tomar el aire que tanto me empezaba a hacer falta.

-Deberías permanecer ahí abajo- apretó más su zapato contra mi-, ¿O quieres seguir lastimándote?

-Maldito...- susurré con el poco aire que tenía, debía salir de ahí si no quería asfixiarme. Recordé rápidamente que me lanzó una estaca, si él podía yo también.

Lancé una contra su estomago pero desafortunadamente antes de que impactará la agarro. Me sorprendí mucho, ¿cómo es qué podía?, pronto comenzó a chorrear sangre de su mano que sostenía la estaca y la dejo caer.

-¿En serio creíste qué funcionaría?

-Debía... Ah... Intentarlo- no soportaría estar así mucho tiempo, puse a mi cabeza a trabajar rápidamente y se me ocurrió algo se me ocurrió algo.

Lancé otra estaca pero ahora a su pecho.

-¿Es broma?- estiro la mano para agarrarla y lancé otra rápidamente, su destino era el hombro herido. Estando ocupado por agarrar la otra que no la vio, se enterró con un sonido húmedo y los dos dejamos escapar un grito, él se aparto y se agarro el hombro para amortiguar el dolor. Me senté con mucho esfuerzo, y lo volteé a ver, algo en su mirada cambio, detrás del dolor se veía mucha rabia.

¡No puedo!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora