Día ²¹

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«Día ²¹: Cocinar/Honear»

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Ya hacía tiempo que Dib deseaba invitar a Zim a comer, sin embargo sabía que éste no podía, y lo que sí, como waffles, le asustaba el hecho de que fuera comida procesada y le hiciera daño, así que lo invitó a su casa a preparar comida por su cuenta; solamente que lo invitó sin mencionarle lo de cocinar.

Recibió a Zim en su casa casi de inmediato.

Ambos entraron a la cocina, donde el profesor Membrana estaba haciendo pan tostado y Gaz jugaba videojuegos, aunque al verlos entrar prefirió irse de ahí.

— Oh, hijo, trajiste a tu amigo. ¿Qué planean hacer? ¡Zim! ¡Debes probar mi pan tostado, es lo más tostado que probaras en tu vida! — Zim rechazó el ofrecimiento, argumentado ser intolerante al pan tostado.

— Espero y no seas intolerante a todo Zim. — Comentó Dib de pronto.

— ¿Qué quieres decir Dib? — Preguntó con sospecha.

— Nada. Pero, oh, mira. Ingredientes para hacer un pastel. ¿Qué te parecería hacer uno?

— ¿Un. . . pastel? — Preguntó dudoso.

— Si, ¿no es buena idea?

— No en realidad.

— Tú puedes comer dulce, ¿no?

— Si. . . pero el pastel tiene más que dulce. — Mencionó no muy seguro

— Los waffles también.

— ¡Pero eso está comprobado que puedo comerlo!

— Porque los probaste, ahora, prueba un pastel, o haré un berrinche como el de Gir — Amenazó apuntándolo con una cuchara 

— ¿Tú cómo sabes. . .? — Dib interrumpió su cuestión

 — O al menos ayudame a hacer uno — Suplicó, lo cual terminó por convencer al extraterrestre.

Quien sabe de donde sacaron dos sombreros típicos de chef y comenzaron con la elaboración del pan.

Dib leía la receta, —ya que Zim aún no manejaba por completo el idioma — mientras el otro ejecutaba cada acción.

— Ahora, introduzca dos huevos en la mezcla. — Zim los lanzó con todo y cascara a una masa un poco más rara de lo que debería. — Así no. . . — Por suerte no se rompieron totalmente, siendo solo agrietados, aprovechando eso, Dib le enseñó como romper un huevo.

Tomó de sus manos guiándolo, a presionar ligeramente la grieta, la cual se conseguía al golpearlo no muy fuerte, y después separar ambas partes, (Zim no esperaba que fuese tan laborioso) ocupándose él del siguiente, haciéndolo relativamente bien.

Mezcló con mucha rapidez, provocando que algo de la mezcla se perdiera, de nuevo, Dib le enseñó como hacerlo correctamente, despacio y con paciencia, cosa que Zim no pudo hacer muy fácilmente.

En lo que Dib se encargaba de lo que restaba de la mezcla, le pidió a Zim que preparara el molde, lo cual logró después de hacer un desastre con las ollas al tratar de encontrarlo

— ¡Zim desea hacer mini-pasteles! — Exigió de pronto, alentado al ver moldes pequeños con distintas figuras.

— ¿Cómo planeas eso Zim?

— ¡Tú hazlo! — Ordenó señalándolo.

Dib le dejó a cargo poner a cocer el pastel, después de rellenar el molde, en lo que él preparaba otra masa para hacerle galletas a Zim.

El extraterrestre metió el pastel e iba a colocar la temperatura que el humano le señaló, sin embargo en su lógica, mientras más caliente, más rápido estaría listo, aumentó al menos cincuenta grados de lo indicado

A los minutos, Dib ya había concluido su segunda tarea, dejando que Zim presionara los moldes para formar las figuras de las galletas, las cuales había escogido en forma de estrellas.

Aunque la ternura de ver a Zim haciendo galletas, con un sombrero todo manchado se esfumó. Cuando el olor a quemado invadió su cocina, hasta su hermana captó la situación.

— Dib, ni se te ocurra quemar la casa — Amenazó Gaz desde la sala.

El de lentes corrió al horno y lo abrió después de apagarlo, notando la superficie del postre quemada, quejándose del libro de recetas, pensando que Zim lo había obedecido; pero después entendió que Zim nunca obedecía a nadie, y que si él pensaba otra cosa lo haría.

— Zim. . . ¿cuántos grados le pusiste? — Preguntó inocentemente

— ¡¿Ya está listo?! Sabía que funcionaría, ¡Zim jamás falla! Verás Dib, le aumenté la medida de calor, para que estuviera listo más rápido. — Dib sólo se dedicaba a verlo inexpresivo, después golpeó su propio rostro con su palma.

Le explicó que así no funcionaba, y juntos retiraron la parte oscura, ya que del centro hacia abajo se encontraba lo suficientemente cocido como para ser comestible.

En lo que se enfriaba metieron las galletas, las cuales Zim sí esperaba para comerlas, y esta vez Dib supervisó su cocción.

Las sacaron emanando un suave y delicioso aroma, las cuales tentaban a Zim.

Dib tomó la primera, apenas la iba a morder cuando Zim se la arrebató con la boca, sonrojando al más alto, y Zim se excusó afirmando que nadie comería galletas primero que él, pero le compensó dándole de comer él mismo en la boca, inclusive le colocó miel para el paladar de su pareja

³º días- ZaDrHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora