Día ²⁹

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«Día ²⁹: Haciendo algo dulce »

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— Zim, vamos, no te puedes derrumbar de esta manera. — Opinó el humano abrazando a un muy llorón Irken a su lado.

— ¡He hecho una idiotez! ¡¿Cómo pude irresponsabilizarme así?! ¡Les maldije! — Lamentó por lo que había pasado la noche anterior — ¡Vendrán y me matarán! ¡Y a este planeta! — Condenaba entre llantos, Dib conocía ese peligro, sin embargo prefería pensarlo en todos los sentidos y opciones posibles, y Zim no se encontraba en ninguna de ellas

— Zim, vamos. — Además le dolía ver a su novio casi con deseos suicidas, enfocándose primeramente en alegrarlo — ¡Sé que te hará sentir mejor! — Sacó de su gabardina uno de los dulces que Zim acostumbraba comer, los que consistían en un palo de dulce que reposaba en una pequeña bolsa de polvos.

Zim la tomó y comenzó a comer aún en forma de bola acurrucado en el sillón.

— ¡Amo! ¡Mireme! — Gir comenzó a bailar ridículamente, intentando contentarlo, sin embargo sólo le hizo recordar que hizo lo mismo en frente de los más altos, tapándose la cara dejando caer su dulce.

— ¡He hecho el ridículo! ¡Y ustedes contribuyeron!

— Zim. . .

— ¡Dejame! — Ordenó, ocultando su rostro en el sofá, y en lugar de que lo acataran, Gir fue a abrazarlo y Dib le tocaba el hombro, intentando consolarlo

— Gir — Llamó en un susurro — Trae todos los dulces que tengas y que no tengas, y. . . — Buscó otra cosa que ayudara, los dulces no lo harían alegrar por arte de magia, necesitaba más.

Se le ocurrió algo, y de inmediato se lo susurró a Gir, quien voló a cumplir todo lo que le dijo, incluso le sorprendió que lo hiciera

Dib se dedicó a acariciar a Zim y entregarle todos los dulces que tenía en su gabardina

— Zim, les dijiste lo que tenías que decirles. Siempre te trataron mal, oye, nunca te lo dije, pero. . . — Volteó a un lado recordando con gracia la primera vez que escuchó su voz — Escuché cuando te dieron la selección del planeta, y supe que simplemente te habían timado. — Zim lo volteó a ver con algo de enojo

— ¿Timar? ¡Mientes! ¡Esta era mi misión! — La embriaguez realmente te hacen ver cosas que sobrio no, la noche anterior maldijo a los altos por deshacerse así de él, ahora lo negaba.

— Zim. . .

— ¡Era mi misión! — Dijo en un tono más lamentoso, sabiendo que él mismo se estaba engañando. Cubrió su rostro llorando. — ¡Mi falsa misión!

— Zim. . .

— ¡Fue un insulto para mi!

— Zim. . .

— ¡Me mandaron a este planeta inútil!

— Aquí me conociste Zim. . .

— ¡Fue lo único bueno! — A Dib le relajó escuchar eso, parecía como sí ya lo negaba a él también, pero le alivió saber que no lo encasillaba como parte de su error

— ¿Y acaso no valió la pena? — Con esa pregunta tranquilizó los nervios de Zim, se relajó recordando cada momento de ellos dos.

— Si. . . la valió mucho — Respondió perdido en sus pensamientos.

— Entonces, ¿siguen importando los más altos? — Acomodó a Zim a su lado y recostó su cabeza en su hombro, el más bajo de inmediato abrazó el brazo del contrario.

³º días- ZaDrHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora