«Día 5: Besándose»
Continuación del capítulo anterior
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— Es muy hermoso — Opinó Dib.
— Si — Coincidió — Pero no tanto como Zim — Pausó — y el niño cabezón — Tuvo que agarrar fuerzas para poder dar tal halago, lo que ocasionó sonrojo en el llamado «cabezón»
— Espera Zim, ¿me dijiste hermoso? — Preguntó confundido
— No tanto como yo — Contestó con normalidad
— No evadas mi pregunta. — Exigió nervioso
— De algo a de servir esa gran cabeza. — Reconoció que Zim no lo admitiría, así que sólo se limitó a acostarse en la tierra de Mercurio, después el Irken lo imitó
— A mi me gustan tus ojos. Son tan grandes como. . . mi cabeza. Y también son muy brillantes.
— ¡Lo sabía! ¡Tu sientes atracción por el gran invasor Zim! — Se sentó triunfante señalándolo
— ¿Qué? — Preguntó con la cara colorada ante tal repentina declaración
— ¿Cómo culparte? — Contestó altanero
— Z-Zim. . . tú no, bueno como, como decirte que no. Pero ¡no!. . . — Aclaró su mente y sus balbuceos — No creo que entiendas lo que es la atracción.
— Por supuesto que si — Respondió un poco indignado.
— ¿Por qué crees saberlo?
— He investigado para tu información humano.
— ¿En serio?
— Si — Respondió con simpleza recordando esa tarde: Se la pasó viendo películas románticas que Gir le seleccionado, para "ayudarlo" en su búsqueda de información. Tempo antes se le había ocurrido hacer el domo, en vista de que Dib no le rogó como esperaba, tenía que hacer que se efectuara el evento por su cuenta, incluyendo los detalles de éste.
Esperaba que se completara la formación del domo mientras él veía sus filmes, después, leyó pequeños fragmentos de obras literarias, principalmente poemas no muy complicados, grabándose incluso, algunas estrofas, e inventando varias para ese momento. Prefirió improvisar
— Humano, Dib Membrana — Carraspeó, aclarando la garganta —Esta lluvia no goza de tu presencia tanto como yo. — Comenzó desorbitando al contrario — Alguna otra vez tú me quemaste con una llovizna terrestre, ahora me quema la cara tu presencia.— Dib se ponía más nervioso aún, sentía que el centro de su pecho ardía más que todo su cuerpo, Zim no estaba recitando ni algo parecido, solamente se le estaba declarando con metáforas, y aún así, le parecía muy raro ver a éste sin vanagloriarse, y le causaba cierta gracia el último enunciado, ya que Zim se encontraba sonrojado —Por eso y más razones, quiero contigo lo que la gente llama "noviazgo"— Concluyó esperando una inmediata respuesta
Dib comenzó a reír presa del pánico y la vergüenza, no sabía que contestarle, no le quería decir que no, pero le parecía extraño ser novio de un extraterrestre, y realmente no tenía planeado algún futuro juntos, porque ¡se suponía que se odiaban! ¿en qué momento sus observaciones se hicieron por gusto y no por salvar a la Tierra? ¿en qué momento Zim iba a la escuela a tener la atención de Dib y no a parecer normal? ¿En qué maldito —o más bien dicho bendito— momento se empezaron a gustar?
Comenzó a reír más nervioso. Zim no le quitaba la vista de encima, no se tiraba al suelo deprimido por escuchar solamente los nervios de Dib, al contrario, se mantendría firme hasta no recibir una respuesta positiva. . . la única razón por la que aún no se había derrumbado en su propia miseria era porque aún no pensaba en que eso implicaba renunciar a su misión y a decepcionar a sus más altos, él sólo pensaba en su amado.
— Zim espera tu respuesta Dib — La sangre le paró, nunca le había llamado tan directamente por su nombre sin que a éste se restara importancia al camuflarse con la oración, nunca se oía tan directo y con un tono tan demandante
— Zim. . . yo. . . no lo sé — Aquí es donde el alienígena daría uso a sus aprendizajes previos, justamente planteó una situación en que Dib estuviera indeciso.
— El amor no se piensa, se siente — Citó una frase de una novela de la que leyó primeros capítulos, después procesó que se oía algo extraño que proclamara esa atracción como «amor», pero en esta situación no cabía lugar para avergonzarse de sus palabras. — Y quiero saber qué sientes tu, Dib — Que dijera su nombre le causaba las conocidas mariposas en el estómago, y realmente lo tenía entre la espada y la pared.
Ya harto de su maldito silencio, Zim puso en practica ahora sus conocimientos de las películas que vio. Se acercó a él arrinconándolo en el domo, le daba mucha frustración a Dib ver claramente más espacio en el planeta pero no poder ir más atrás. Zim no era un experto besador, realmente casi ni sabía cómo hacer uno, pero con ver unos cuantos le bastaron para saber que hacer.
Dib parecía con más temperatura que el mismo planeta en el que estaban. Sabiendo que no podría evitarlo prefirió ver hacia algún otro lado en lugar de ver al rostro de Zim, notando que los meteoritos ya escaseaban, le pareció ver el último cuando su respiración fue interrumpida por los labios del extraterrestre, quien le tomó por la nuca para profundizar el beso, Dib sólo se dejó llevar.
No pasaron de eso, un beso que demostrara el punto de Zim, lento y romántico, suficiente para convencer a Dib de lo que sentía, estaba dispuesto a formar el noviazgo del que habló el contrario. Imitó a Zim, tomándolo del cuello, aunque ambos pararon cuando lo decidieron necesario.
En los ojos de Zim brillaban todas las estrellas que observaban la muestra de amor de ellos dos, las estrellas que no pudieron viajar a Mercurio, como la luna vagabunda que los adornó, estrellas que al menos veían a través de los grandes ojos de Zim, sus ojos de color fucsia, iguales a sus mejillas en ese momento. Guardó silencio unos momentos, después, el mayor produjo un chillido dando vueltas por todo el domo, obviamente de alegría.
— ¡Eso es un sí humano! — Dib se le quedaba viendo, primero con confusión, para pasar a una mirada enternecida con amor, su sonrisa boba le invadió. — ¡Y sin derecho a arrepentirte!
— Dime Dib. — Pidió notando que le seguía llamando por su especie
— ¿Qué? ¡Te diré como quiera humano-Dib! — Éste último se acercó a Zim y le abrazó por detrás.
— No sabía que eras tan romántico Zim
— Lo sé, hasta yo me impresiono — Hizo reír al humano y dejó caer todo su peso en el pequeño cuerpo del Irken, obligándolo a desplomarse en el suelo, donde le apretó con todas sus fuerzas, dándole un beso en la mejilla.
— Aceptas mi propuesta, ¿verdad? — Preguntó ante todo
— Dalo por hecho
— ¡Nadie se resiste a Zim! — Dib emitió una pequeña risa
— Cierto Zim. Nadie se te resiste.
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³º días- ZaDr
FanfictionYa sabes de qué trata uwu Y si no: Esto será un fanfic, sobre 30 días en los que esta pareja harán diferentes actividades, desde lo mas lindo, hasta llegando a peleas, pero todo acaba muy bien ;3 ° Portada hecha por: Gabri3456 Arte sacado de tumblr...
