Día ¹²

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«Día ¹²: Besar/Tocar (de manera sensual)

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Zim aprovechaba toda ocasión de soledad para invitar a su pareja a su casa. Ya había entendido que habría de renunciar a sus planes malvados, sino debería pensar una solución para hacer ambas cosas, pero al no ocupar todo su tiempo en cómo acabar con la raza humana, no tenía mucho que hacer.

Dib siempre iba a su llamado, y ambos disfrutaban más de la compañía cuando se encontraban ellos dos solos, haciendo cualquier cosa.

Zim había escuchado y visto en televisión y en búsquedas propias sobre un romance más físico, el cual quería experimentar con Dib, solamente por compromiso a su relación.

De nuevo, guiado en su mayoría por filmes, observaba como la mujer —no es como que se interesaba en ser la figura femenina, pero sabía que pondría a sus pies a Dib con esos comportamientos — se acercaba lentamente al hombre, rosando algo contra él, podría ser una copa o incluso sus mismas manos, hablándole lento y suave; lo practicó con un espejo, y efectivamente se gustó a sí mismo

También encontró páginas —dirigidas principalmente a mujeres —, donde aseguraban que con pequeños tips podría encantar a cualquier hombre, aunque él sólo quería a uno.

Llamó a Dib en un tono casual, pero que de una u otra forma le daban a entender que lo esperaba ansioso y quería que llegara rápido.

Ahora, necesitaba deshacerse de Gir, a quien le mintió diciendo que en toda la ciudad había descuento en tacos, burritos, pizza y toda comida chatarra, e inclusive la regalarían, con eso Gir se iría todo el día. Esa era una técnica que había comprobado las otras veces que se quedaba solo con Dib, y nunca fallaba

Tocaron la puerta y Zim volvió al espejo, después le ordenó a Gir abrir, y en lugar de recibirlo salió corriendo disfrazado de perro; esto extrañó a Dib, pero no le tomó importancia, Gir era así de raro. Zim lo recibió y tomó de su gabardina, haciendo que pasara sin dirigirle palabra, Dib cerró la puerta detrás suyo, la cual se puso candado según la programación que había preparado el alíenigena horas atrás mientras planeaba su velada, igual las ventanas se cerraron junto a sus cortinas, dejando la luz tenue de la bombilla.

Zim dirigió los labios del más alto junto a los suyos, se había bañado en pegamento, dándole a Dib una sensación extraña, sin embargo era mejor que estuviera preparado para todo.

Tomó del cuello del contrario profundizando el beso, Dib correspondía muy gustoso. Se separaron y Zim sonrió con malicia.

— Prepare algo para ti — Le dijo dirigiéndose a la cocina junto a Dib tomados de la mano.

Había una montaña de waffles, jugo de uva en copas y fresas en palillos junto a un recipiente con chocolate derretido, pareciese una cena romántica. Inclusive limpió, esperando que los gérmenes no le quitaran la felicidad a su día.

Dib miró todo con curiosidad, preguntándose porqué había hecho todo eso, aunque no le disgustaba para nada

— ¿A qué se debe todo esto? — Zim lo invitó a sentarse, y colocó su silla muy junta.

— ¿Acaso no puedo hacerlo? — Preguntó tomando una fresa sumergida en chocolate, acercándola a la boca de Dib, quien abrió la boca, con diversión en su interior, le daba nervios tener a Zim tan cerca y dándole de comer apoyando su mano en su pierna.

Zim tomó un waffle y lo comió lentamente, poniendo más nervioso a Dib, partiéndolo con cuchillo y tenedor.

— ¿Por qué no comes? — Preguntó de pronto. — ¿Esperas que yo te dé? — Dib rió

— Por favor. — Aceptó siguiéndole el juego, sin saber realmente sus intenciones.

El extraterrestre se puso de cuclillas en la silla, alimentando al humano. Tomó del jugo de uva lentamente —reemplazando un supuesto vino— y al separar la copa lamió sus labios adornados de un púrpura que se notaba delicioso.

— ¿Quieres probar, Dib? — Pausó justamente al mencionar su nombre, sabiendo que le encantaba que lo pronunciara.

Aunque, esta vez no le causó gracia, sino un rubor en las mejillas, elevación de la temperatura, y nerviosismo, mucho nerviosismo.

— Si. . . por favor, Zim — Habló con detenimiento, haciendo énfasis en su nombre.

Éste último tomó la copa con cuidado y se sentó encima de Dib, haciéndolo dar un leve salto por la sorpresa. Zim le quería dar jugo él mismo, pero Dib tomó la copa y le absorbió sin dejar de ver los ojos de Zim, quien le miraban con malicia, e inclusive un poco lascivia, el más alto captó esto. Retiró la copa lentamente, la cual cambió de mano siendo propiedad de Zim, quien le tomó igual, mientras limpiaba el restante de la bebida de los labios de Dib con su dedo.

Dirigió su mano al mentón del de cabellos negros, dejó la copa en la mesa y volvió a besar al contrario, haciendo un vaivén junto a sus labios, posicionándose totalmente en frente de Dib, sentándose aún encima de él, solamente más cerca de su entrepierna.

Al dejar caer todo su peso en él, ocasionó que la silla se fuera para atrás, cayendo encima de él. Zim sabía que esa era una posición comprometedora, pero no sabía que se sentiría tan incómodo parar en seco en ese momento. Se sentía seguro solamente besándolo, pero no pensaba que se sentiría tan avanzado hacer eso. También se coloró, sin apartar la vista de Dib, quien le miraba muy confundido y con la respiración entrecortada.

— Zim. . . ¿estás bien? — Preguntó ante el silencio

— ¡No puedo hacer esto! — Enterró su rostro en el pecho de Dib de vergüenza.

— Si. . . ya vi qué planeabas. — Apartó cuidadosamente a Zim, y le explicó que no podían, él aún era muy joven, y sí no se sentían cómodos con eso no habría porqué hacerlo

Ambos se pararon a acabar de comer los waffles, solamente se veían totalmente avergonzados.
Zim despidió a Dib con un abrazo fuerte, en ese día no podría darle ni un beso más.

³º días- ZaDrHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora