Capitulo 6

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El finde semana ya casi estaba por terminar, lo había pasado casi todo el tiempo con Betty y mi mama que nos contaba cosas acerca de su viaje de trabajo con Paul, su novio, quien, por cierto, detesto. Sinceramente no se porque no me cae bien, el siempre fue amable conmigo y hasta a veces me regala cosas, pero hay algo en el que no me gusta y quiero averiguarlo. Pero mas que nada, estuve pensando en el profesor Cumberbatch, en sus dedos tocando mi cintura, su respiración en mi nuca y como se fue aquella noche, me extraño bastante ya que el siempre fue dulce conmigo y de la nada se despidió de una manera muy seca.

Ya al final del día domingo deje preparado mi uniforme perfumado y planchado arriba de mi escritorio como siempre, estaba ansiosa de dormirme y despertarme para ir a la escuela, solo para verlo y hablar con él.

El despertador sonó y fue la primera vez que salte de la cama al instante, comencé mi rutina de todas las mañanas, me bañe, planche un poco el pelo, puse perfume, maquille y procedí a la escuela.

-¿Qué te pasa? -dice Cata mirándome extraño al verme mirando para todos lados.

-Quiero verlo, no lo veo desde el viernes a la noche, me sigue pareciendo extraño lo que paso. -digo y Cata revolea los ojos.

-La indiferencia mata Eva, si lo ves, hace como si nada. -dijo Cata muy sabiamente, pero me entro por un oído y me salió por el otro. Necesitaba confrontarlo y saber que estaba todo bien.

-¿A quien miran? Parecen dos psicópatas. -dijo Máximo de repente haciéndonos asustar.

-A nadie, estamos buscando a alguien que es diferente, al profesor Cumberbatch. -dice Cata al instante, yo asiento con la cabeza y sigo buscando.

-Escuche decir que hoy no viene creo. -dijo Máximo y nos dimos vuelta ambas a mirarlo.

-¡¿Qué?! ¡¿Cómo que no viene, por qué?! -lo agarre del brazo para que me cuente todo lo que sabe.

-Auch, quiero seguir conservando mi brazo me podrías soltar por favor, ¡Gracias! -dijo Máximo en todo burlón. -No sé, le escuche decir eso a la profesora de Arte. Ni idea por qué, capaz tiene gripe o se le murió el gato.

-No tiene gato, pero quizá si este enfermo. -dije un poco triste.

-Anda a hacerle de enfermera. -dijo Cata en tono pervertido.

-Ni me lo digas dos veces que voy. -dije sonriendo.

-¿En serio vamos a hablar todos los días de el profesor Cumberbatch? En vez de sexy ya me esta pareciendo insoportable. -dice Máximo riendo. -Voy a terminar soñando yo con ese hombre.

-Dale y después nos cuentas qué tal en la cama. -dijo Cata irónica.

-Son unos idiotas. -dije riendo. -Bueno basta, Máximo tiene razón, increíblemente, pero la tiene, no voy a pensar más en él, ni siquiera debería tener estas intenciones. O si... -Reímos.

El día transcurrió demasiado normal y aburrido como siempre, llego la hora del profesor Cumberbatch y el no vino, llego una señora a suplantarlo en su clase. Sin duda lo extrañe, no porque solamente me gustara, sino por la imposibilidad de aguantar a la señora hablar mas de dos palabras, tiene el don de hacer dormir a la gente más que la de Arte cuando habla de su vida. Nunca pensé que decir la frase "En el día de hoy estaremos trabajando con..." durara mas de dos minutos en decirse.

Los siguientes días pasaron y el profesor Cumberbatch no volvía, estaba preocupada, quería saber de el y sobre el concurso, no habíamos hablado del tema desde el viernes de la semana pasada y no sabía nada más nada del tema. Cata y Máximo me insistieron en ir a visitarlo, me pareció algo invasivo, pero finalmente accedí.

-¿Profesor Cumberbatch, se encuentra en casa? -dije marcando el número de su apartamento y al instante una voz respondió.

-¿Quién es? -dijo, sin duda era él.

-Soy Eva Lovatelli. -dije y al instante la puerta abrió.

-Lovatelli... ¿A que vino? -dijo mirándome de reojo sin prestarme atención.

-Perdón no quiero molestarlo, solo quería saber como estaba usted, ya que estuvo faltando casi una semana. -dije tímidamente.

-Estoy bien, gracias. ¿Listo? -dijo en un tono agresivo.

-Si... de paso quería preguntarle sobre el concurso porque no he sabido nada. -dije mirándolo sin entender nada.

-Ah sí, ya no va a trabajar conmigo, le dije a la señora Grimes que me suplanté, ya la habrá conocido seguramente. -me responde sin todavía mirarme.

-¿La vieja esa? -dije inconscientemente y el me miro. -Perdón, es que, sus clases aburren demasiado y dudo que pueda entenderme con ella como lo hacia con usted.

-Va a tener que tratar de entenderse porque no trabajare más con usted. -se sienta en el sillón y agarra un diario.

-Pero ¿Por qué? ¿Hice algo mal? No entiendo nada. -dije y seguía sin mirarme.

- .... -No contestaba.

-Profesor, ¿Qué le pasa? ¿Puede prestarme atención? Le estoy hablando... -le digo enojada.

-Si, la estoy escuchando ¿Qué quiere? -dice muy cortante.

Voy hacia el y le saco el diario de las manos y me siento en el sillón a su lado.

-Me escucha, pero no responde ¿Qué le pasa? ¿Se enojo conmigo por algo? -le digo muy cerca y me mira fijamente.

-No, no estoy enojado, para nada Lovatelli... solo que tenemos que alejarnos, ¿Sí? -se para repentinamente y camina.

-¿Alejarnos? Que absurdo, pero ¿Por qué? -le digo mientras voy acercándome a él.

-Si alejarnos, no se acerque más. -me dice y no lo escucho, sigo avanzando.

-Pero puedo saber ¿Por qué? No entiendo nada sinceramente ¿Hice algo mal? ¿Lo ofendí? -le dije y el voltea la mirada a otro lado.

-No, no hiciste nada malo, tu no... -dice entristecido y yo le doy vuelta la cara con la mano y me acerco más a él.

-¿Qué pasa? -le digo mientras sigo sosteniendo su cara y me queda mirando fijamente, note que sus ojos me observaban de otra manera.

-Por favor, suélteme... -me dice y yo no le hago caso.

-No hasta que me responda. -suelto su cara, nos quedamos unos segundos callados mirándonos fijo, hasta que pone su mano en mi cintura, me arrima fuerte contra él y me besa. Nunca nadie me beso de esa manera, sus manos comenzaron a rodear mi cintura mientras yo comencé a tocarle los rizos, sin darme cuenta me puso contra una pared y comenzó a alzarme a upa, sus manos ya estaban por todas partes, recorrió cada rincón con sus dedos haciendo fuerza mientras sus labios no dejaban de besarme, no podía creer que al fin estaba sucediendo y lo disfrute de la mejor manera posible. La respiración de los dos estaba agitada y yo no quería soltarme.

-No, esta mal esto, no puede ser. -dijo soltándome mientras retrocedía.

-No, no lo está, no pasa nada, está bien. -dije dulcemente acercándome a él. Aun seguíamos agitados.

-No, esto nunca debió pasar, soy su profesor señorita, tengo el doble de edad que usted y es ilegal, tengo que alejarme. -dijo mientras volteaba agarrándose la cabeza.

-El domingo cumplo 18, y va a dejar de ser ilegal, no se sienta mal, paso lo que tenia que pasar... -dije mirándolo tratando de agarrar su brazo.

-Eso no importa, sigo siendo su profesor y sigo teniendo veinte años más, esto no volverá a repetirse nunca más. -dijo mientras gesticulaba con sus manos. -Y sigue en pie lo del concurso con la profesora Grimes. -dijo mirándome fijo.

-Esta bien, tiene razón... -no dijo nada y siguió mirándome fijo. -Me voy, adiós profesor Cumberbatch. -dije mientras caminaba hacia la puerta hasta que el me tomo del brazo.

-Ni una palabra a nadie, por favor, esto queda acá. -dijo a centímetros de mi mientras miraba mi boca.

-No diré nada, quédese tranquilo, esto nunca paso. -dije volteando y caminando a la puerta. 

Mi Profesor (Benedict Cumberbatch y tú)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora