Capitulo 24

726 62 19
                                    


El sol sobre mi piel parecía quemarme pero se sentía bien, un poco de vitamina D me vendría bien después del invierno larguísimo que me esperaba en casa. Me puse protector solar con el afán de minimizar las consecuencias de la constante exposición al sol y me dormí en la reposera por unos minutos.

-Esta excelente el clima, ¿no? -se aproxima mi padre con un daiquiri en la mano.

-Me encanta y eso que no soy fan del calor. -le dije agarrando el trago y dándole un sorbo. Casi todas las bebidas eran con alcohol pero era tan sutil y dulce que podrías tomarte uno entero sin sentir el sabor amargo del vodka.

-Benjamín y Mercedes se fueron a pasear ¿Quieres hacer algo conmigo y Benedict? Creo que vamos a ir a ver la sala de juegos de abajo. -dijo mi padre y la idea de cruzarlo no me parecía la mas acertada pero impulsivamente acepte, no tengo por que privarme de cosas solo por su presencia pensé.

-Bien, cámbiate y en veinte minutos subí a nuestra habitación. Te esperamos ahí no tardes. -agrega mi padre. Enseguida me pare y fui a mi camarote a seguir con sus indicaciones. El día estaba muy caluroso pero adentro del crucero el aire acondicionado predominaba por lo que era difícil saber con certeza que usar. Así que me puse un lindo vestido floreado y un saquito por si acaso.

(...)

-¿Qué quieren hacer primero? -dice mi padre echándole una vista al lugar. Benedict y yo hacíamos lo mismo pero ambos sabíamos que lo único que queríamos era no cruzar miradas. De alguna manera él entendió mi comportamiento distante y sin nada mas lo acepto. Lo cual me dejo un poco triste pero me pareció razonable.

-¿Qué les parece el tejo? -digo yo rompiendo el silencio y señalando la mesa de juego.

-Perfecto!! -dice mi padre. -El perdedor paga los tragos. -agrega y se dirige casi como un nene entusiasmado a la mesa. Benedict hizo un gesto con la mano para que yo pase primero y me encamine hacia mi padre.

-¿Quiénes primero? -pregunta Benedict observando la mesa con una cara que parecía estar analizando. 

-Tu y Eva. El ganador me desafía a mí. -dice mi padre. -Mientras tanto voy a buscar la primera ronda de tragos ¿Qué quieren tomar? -pregunta y ambos nos quedamos sin decir nada. -No importa yo elijo.

-Así que... ¿Quieres jugar ahora o esperamos a mi padre? -le pregunto a Benedict.

-Empecemos, él dijo que mientras tanto iba a buscar los tragos. ¿Sabes jugar? -me pregunta mientras se posiciona del otro lado de la mesa sosteniendo el disco.

-No quiero presumir pero soy buenísima. -digo desafiante.

-Entonces esto se va a poner interesante, porque yo soy excelente. -me responde provocador y enseguida comenzamos la partida. Olvide completamente que estaba enojada con él y la existencia de todos alrededor. Reíamos y nos divertíamos como aquellas veces en su departamento mientras pasábamos la tarde hablando y jugando al póker.

Luego de varios intentos fallidos de meter la ficha en mi arco, Benedict se sacó el sweater color bordo que traía, se arremango su camisa dejando al descubierto las brotantes venas que sobresalían por el ejercicio y se revolvió los rulos casi haciendo un ritual. Yo procedí a sacarme el saquito que me estorbaba y lo deje a un costado en una silla.

-Ahora sí esto es en serio, sos una buena contrincante Lovatelli. -me dice adulador.

-Y usted no esta para nada mal, Cumberbatch. -respondo provocante. -Sigamos.

El ruido ensordecedor de la ficha chocando contra las paredes de la mesa de juego parecía cada vez más punzante. Benedict y yo estábamos empatados 7-7, si uno de los dos hacia un nuevo gol ganaría, por lo que la euforia comenzó a apoderarse de los dos.

-¿Lista? -pregunta Benedict retador antes de comenzar lo que seria la ultima partida.

-Muy. -le respondo con énfasis y comenzó la partida nuevamente. Ninguno de los dos estaba dispuesto a perder, la fuerza de Benedict era superior a la mía por lo que era muy fácil para él ganarme y yo cada vez me encontraba más exhausta. Nunca lo había visto tan concentrado, sus ojos miraban fijamente la mesa y de vez en cuando nuestras miradas se cruzaban con una leve sonrisa cómplice de competencia y diversión.

En un arrebato de fuerza empleo la mejor técnica que conozco para hacer un gol rápido pero eficaz y finalmente gano el juego. Benedict coloca sus manos sobre su cintura y ríe asintiendo la cabeza.

-Muy buena partida, Lovatelli. Y muy merecida su victoria. -dice acercándose hacia a mí lentamente.

-Muchas gracias pero usted no se quedo atrás... no todos los días se tienen buenos adversarios. -le contesto y le extiendo formalmente la mano en señal de respeto por el juego irónicamente. Agarra mi mano con suavidad pero en vez de darme una apretón la dirige hacia su boca y me da un beso muy tiernamente. Me sonrojo. -No era necesario hacer eso. -le digo vergonzosamente.

-No, pero quería hacerlo. Porque si pudiera lo único que besaría no seria solo tu mano. -me dice acercándose a mi de nuevo y nos apartamos al ver a mi padre volver con los tragos.

-¿Y bien? ¿Quién gano? -pregunta mientras yo no conseguía procesar lo que me acababa de decir. Las ganas de estar con él me consumían. De abrazarlo y sentir su aroma de nuevo, que me rodee con sus brazos y sentirme en el lugar mas seguro del mundo y a la vez no parar de besarlo. Pero me seguía doliendo lo que pasó, así que me decidí finalmente a confrontarlo y buscar una explicación.

-Tu hija me acaba de patear el trasero. -le dice Benedict a mi padre mientras él nos extendía los tragos.

-Así es. -digo otorgándole una mirada cómplice y hacemos un brindis. Me puse en posición para jugar con mi padre y en unos minutos le gane fácilmente. Luego jugó contra Benedict y entre ellos dos se debatía el perdedor. Finalmente Benedict gano y victorioso volvimos a brindar.

-No debí decir que el perdedor pagaba los tragos. -dice mi padre.

-Probablemente no. -digo riendo. -Bueno, me iré a mi camarote a descansar un rato hasta la cena, luego me llaman por teléfono para avisarme ¿si?

-Dale hija, cualquier cosa te llamo. -dice mi padre.

-Adiós Eva, descansa. -me dice Benedict dulcemente y yo asiento. Ya me encontraba en el pasillo camino al ascensor cuando sentí alguien de atrás que caminaba apurado.

-Eva, te has olvidado tu saquito. -dice Benedict extendiéndomelo.

-Gracias, no me di cuenta. Que torpe. -le respondo agarrando el saquito. -Bueno, ya me voy sino no voy a poder descansar mucho.

-¿En serio te tienes que ir? -pregunta mirándome con ternura. -No importa esta bien, por lo menos hoy pude pasar tiempo contigo. Te extrañaba mucho. -me dice mirándome fijamente esperando una respuesta pero me quedo callada. -Eva tenemos que hablar, no aquí y no ahora, pero a la noche tu padre va a ir a un bar de jazz con Mercedes así que puedo escaparme un rato de él e ir a verte, ¿podemos hablar en tu camarote?

-Si, tenemos que hablar pero no sé si es lo mas acertado que te metas en mi camarote ¿Qué tal si alguien que pasa nos ve? ¿Qué tal si justo es Benjamín o Mercedes y le dicen a mi padre? Me da miedo... -respondo dubitativa.

-Tienes razón, bueno luego de la cena nos encontramos aquí y luego vemos a donde vamos. ¿Te parece bien? -pregunta Benedict.

-Esta bien, si, entonces hasta la noche. -le respondo y me dirijo al elevador.

-Hasta la noche. -responde Benedict mirándome fijamente a través de las puertas del ascensor. 

Mi Profesor (Benedict Cumberbatch y tú)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora