Capítulo 8

887 85 1
                                        

(Janis)


En cuanto llegue a mi dormitorio me tumbe, tal cual estaba, boca abajo en la cama. Pensando en lo que Keith me había dicho. Estaba totalmente frustrada.

Podía ver lo serio que era el atletismo para él.

Sintiendo curiosidad por la cicatriz que había visto en su rodilla encendí el ordenador portátil, poniéndolo sobre mis piernas, me puse a investigar sobre que era. Hasta que llegue a un artículo en el cual explicaban como se había fracturado la rodilla y que no podría volver a correr de verdad.

Me di cuenta de que estaba yendo demasiado lejos cuando me puse a leer un artículo para rebajar el dolor de esa fractura.

-Joder –murmure para mí al tiempo que cerraba el portátil- ¿Qué rayos estoy haciendo?

"Todos han trabajado muy duro por este sueño. Este año es la última oportunidad para Emmet y para mí de estar en este equipo" recordé la frase de Keith.

-¿Un sueño? Deja de actuar guay –murmure como si se lo dijera a Keith.

Deje el portátil en la mesita de noche y me tumbe hasta quedar dormida. Mañana será otro día.


******


Me salte la última clase para poder ir a los entrenamientos, aunque sea tarde. Mick quería asistir y luego venían sus padres a comer con él, por lo que tenía bastante tiempo libre.

Me encontré con que estaban estirando por parejas.

-¡Hey! Por fin te dignas a aparecer –dijo Emmet en cuanto me vio, acercándose- ¿Qué te trae por aquí?

Todos dejaron de hacer los estiramientos y Emmet y Keith se acercaron hasta donde yo. Mire de reojo a Keith antes de contestar a Emmet.

-Entrenar.

-Bien –dijo Keith, sonriendo.

-Sí, bien. Vamos a ver con quien te emparejamos –dijo Emmet.

Pero Keith le paro.

-Espera. Deberías ser tu quien le enseñes, eres el capitán.

-Pero eso significa...

-Exacto –le interrumpió Keith- te toca empezar el entrenamiento desde cero –dijo mientras se alejaba a su puesto.

-Voy a estar exhausto hasta la muerte –le grito- ¿Aun eres un ser humano?

Todos se rieron por lo quejica que es Emmet, pero enseguida nos pusimos a entrenar duro.

Para cuando acabo el entrenamiento, todos se fueron a ducharse y Emmet, Keith y Nina se fueron a la sala del equipo ha hablar.

Yo me quede y decidí que necesitaba correr. Tenía demasiadas cosas en la mente. Necesitaba gastarme, por lo que estaba dando vueltas a la pista de atletismo y luego repetir el entrenamiento de nuevo.

Eso lo repetí durante una semana.

En el entrenamiento de hoy. Nos encontrábamos solo los miembros del equipo, ni Nina, ni el capitán y ni el manager.

David me estaba haciendo hacer un entrenamiento más duro a mí que ha ningún otro. Pero no me iba a rendir tan fácilmente como él esperaba.

-¿Qué pasa contigo piernas cortas? –le pregunte cuando paro a beber agua.

-¿Qué quieres, novata? Ves más rápido –tirándome la botella de plástico, que esquive.

La rabia que se me estaba acumulando contra él día a día salió a flote y me estire tan larga era frente a él de forma amenazadora.

-David, no te metas en peleas –le freno uno del equipo.

-No me pares -le replico antes de decirme a mí- ¿Me vas a pegar?

-¿Y que, si lo hago? –dije empujándolo hacia atrás.

Pude notar como Mick se puso a mi espalda, ya que hoy sí que había venido a verme entrenar. Según él porque no tenía otra cosa mejor que hacer hoy.

-No puedo soportar ver como una novata como tú la va fastidiar para con el equipo –dijo devolviéndome el empujón que yo le había dado.

-Déjame ayudarte –dijo Mick arremangándose y poniéndose frente a David.

Antes de que se pegaran yo tire atrás a Mick, cogiéndole del brazo, y dos del equipo frenaron a David.

-No vale la pena –dije.

-Ellos te molestan porque no está el capitán y el manager.

-Déjales –dije.

David se soltó de los chicos y me planto cara. Podía ver la ira en su mirada.

-Vamos, te gusta pelear ¿No? –Dijo empezando a empujarme con cada palabra, buscando mi reacción- ¿quieres ser echado de la escuela? Solo golpéame una vez.

No me pude aguantar y le devolví el empujón. Justo cuando la voz de Keith se escuchó por toda la pista, ordenándonos que nos paráramos. Nina y Emmet venían corriendo a separarnos.

Keith llego hasta nosotros y miro a David antes de señalarme a mí.

-Tú, ven conmigo.

-Ella no ha hecho nada. No ha empezado –me defendió Mick.

-A ti no te estoy hablando –dijo antes de irse hacia la sala.

-Tranquilo, yo me encargo –dije a Mick para irme tras Keith.

Nada más entrar en la sala, Keith tiro de cualquier manera los papeles, que no me había dado cuenta que traía, sobre la mesa. Se giró a mí.

-Ha sido ese piernas cortas quien ha empezado –me defendí.

-Te lo he dicho antes, no causes problemas en el equipo. Si no le puedes ignorar, solo vete.

-No me importa que me hagan a mí. No me iré.

-Si lo que pasa es que tienes miedo a que revele que estas en un trabajo que pueda dar a la confusión, no te preocupes. No estoy tan aburrido como para contarlo a nadie.

-No. Lo hago por mí.

-¿Qué?

-Porque lo más seguro es que los profesores ya han informado a mi familia de que me he unido al club y si ahora me salgo se sentirán decepcionados. Y no quiero decepcionarles de nuevo. Si ellos esperan verme competir, tengo que estar ahí.

-¿Realmente piensas que vas a estar en el equipo titular? ¿Qué todo el mundo puede competir?

-Lo sé, pero puedes...

-¿Puedo qué?

-Darme un curso de entrenamiento. Además, Emmet y tú siguieron molestándome para seguir en esto ¿no?

-Solo porque tienes potencial.

-Pues entonces haz que se vuelva realidad. ¿Qué dificultad puede tener correr? Un pie detrás de otro.

-¿Qué dificultad puede tener correr? ¿Quieres darle un intento?

Como respuesta levante una ceja, aceptando el reto.

-Sera mejor que estés preparada.

Llegando a la metaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora