(Janis)
Estábamos en el descanso jugando con el móvil un juego en modo competición, estaba ganando yo aunque Mick no lo quiere reconocer, cuando alguien me agarra el hombro por detrás. Me sorprendí y me gire de golpe.
Era un chico moreno con una sonrisa estúpida en su cara. Me sonaba de haberlo visto por los pasillos pero no sé quién es. Aunque el chico no está nada mal no es mi tipo.
-¿Qué haces? –pregunte molesta al chico que aún tenía una mano sobre mí.
-Quiero tus piernas –soltó con una sonrisa.
¿Por qué siempre me tenían que tocar los raros o los locos?
-Alrededor de tu cintura ¿no? –Me levante, me quite su mano de mi hombro- ¡Pervertido!
Antes de que pudiera lanzarme a pegarle una bofetada, o una patada en los huevos, alguien que no era Mick me agarro de los brazos, dejándomelos en la espalda. Inmovilizada.
-Suéltame –le ordene mientras me revolvía para intentar soltarme, sin quitar la mirada del pervertido- le voy a castrar gratis.
-Vamos guapa, dame tus piernas –insistía el moreno.
-Lo que te voy a dar es una paliza que se te van a quitar las ganas de golpe. Lunático –grite enfadada mientras intentaba patearlo.
-Cálmate –dijo como si nada él que me tenía agarrada. Aún no había conseguido verle.
El moreno aprovecho que no podía moverme para salir por patas. Cobarde.
-Cuando te pille vas a flipar –le grite antes de que desapareciera- y tu suéltame.
-¡He ganado! –soltó el tonto de mi amigo Mick levantándose alzando una mano como si hubiera ganado un premio, el de la estupidez seguramente.
Entonces se dio cuenta de la escena y con toda su cara dura se planta delante de mí.
-¿Qué pasa? –me pregunta.
-Nada –dijo el chico mientras me soltaba.
Me di la vuelta para ver quién era el cabron que me había tenido agarrada. Era ni más ni menos que el mismo chico que vi ayer con la chica chihuahua que vive en la misma planta de dormitorios que yo.
Le dedique una mirada cargada de odio y estaba a punto de dar los dos pasos que nos separaban ahora y enfrentarme a él. Cuando Mick me agarro del brazo, y aunque puse resistencia a moverme, deje que me arrastrara fuera del alcance del chico. No aparte la mirada de la suya, que me miraba de manera seria, hasta que no pude más.
Pare de golpe, me solté del agarre de Mick. Hoy parecía el día de agarrar a Janis es gratis.
-¿Por qué me has separado? –pregunte molesta.
-Para evitar que te envíen al despacho del director. Por ejemplo –dice sin parar de andar.
-¿Pero tú has escuchado lo que a dicho su amigo? Se merecía esa paliza –dije levantando un poco la voz y caminando a su lado- ¿Cómo se atreven...?
-Son idiotas. Pero no creo que compense el que te expulsen. Recuerda que tienes que aguantar hasta graduarte sino tendrás que trabajar con...
-Ni una palabra más –le advertí apuntándole con el dedo.
-Como quieras. Por cierto ¡He ganado! –dice enseñándome el móvil antes de salir corriendo hacia clase.
-Eso es trampa, no cuenta. Cuando te atrape te enteraras, porque te voy a atrapar rata –grite saliendo tras él.
Llegamos a clase entre risas y empujones. Quedaba un par de minutos para empezar la clase, cuando alguien me toca el hombro. Otra vez, para variar. Me giro molesta y me encuentro con el pervertido de antes.
-Hey, guapa, el atletismo es un deporte asombroso. Puede ayudarte con tu estrés y tu ira.
-Tú eres el único que me está provocando la ira en estos momentos –dije entre dientes.
-¿Me recuerdas? –se atreve a preguntar el muy perro cobarde.
¿Acaso se piensa que tengo pérdida de memoria o qué?
-No me toques. Pervertido –le dije matándolo con la mirada.
-De acuerdo –dijo apartando su mano de mi- por cierto soy Emmet el capitán del equipo de atletismo.
-No me importa.
-Te quiero en mi equipo ¿sí? –dijo ignorando mis palabras.
-No voy a entrar en tu equipo –le dije claramente.
-Por lo menos échale un vistazo después de clase y...
-Te he dicho que no...
-Me he enterado que no estás unida a ningún club –me interrumpe- y tarde o temprano te obligaran a escoger uno.
-Mira te voy a decir dos cositas. La primera es que no te metas en mis asuntos y la segunda prefiero unirme al club del descanso.
-¿Club del descanso? ¿De cuál hablas? –pregunto realmente confundido.
-Del que fundare para poder hacer lo que me dé la gana y tú no serás bienvenido. Ahora déjame en paz.
Lo deje ahí plantado y justo antes de entrar en la clase vi como su amigo nos miraba de lejos, en la puerta de su clase, le ignore y me entre en la mía que por desgracia comparto con el moreno.
La clase comenzó. Pero podía notar como él movía mi silla con los pies y disimulando ponerme bien en la silla, le pise el pie con la pata de la silla. Intento reprimir un grito pero apenas pudo contenerlo ganándose una advertencia del profesor. Luego empezó a tirarme bolitas de papel.
¿Qué tiene? ¿Cinco años? Me estaba empezando a enfadar de verdad. Agarre todas las bolitas, aprovechando que el profesor estaba de espaldas escribiendo en la pizarra, le lance todas a la vez. Desparramándolas por todo su sitio.
-¿Os lo estáis pasando bien? –dijo el profesor.
Me había pillado de pleno, no había sido lo suficientemente rápida.
-Fuera de mi clase –nos dijo a los dos.
Salimos al pasillo los dos.
-Vamos si te unes te dará pases para la cafetería gratis –dice sacándose los tiquet del bolsillo.
-¿Eres sordo? ¿Tú no puedes entender el "no me voy a unir"? ¿No? –pregunte enfadada mientras le agarraba de la solapa de la camiseta.
Entonces apareció el director y vino directamente a mí.
-Parece ser que solo eres un problema, acompáñame a mi despacho inmediatamente –me dijo claramente mirándome a mí.
Ya estaba, ya había arruinado todo. Mierda.
ESTÁS LEYENDO
Llegando a la meta
عاطفيةKeith fue un excelente corredor de atletismo en el pasado, pero tuvo que renunciar a sus sueños debido a una lesión en su rodilla. A pesar de todo él el sigue en el equipo con la ilusión de cumplir su sueño. Conoce a Janis, una chica con muy mal gen...
