Capítulo 14

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(Janis)


Me había enterado durante el entrenamiento que Emmet y Keith habían sido amigos desde que llevaban pañales. Eran amigos de la infancia. Crecieron juntos.

Como hoy habían adelantado los entrenamientos y Keith estaba ocupado antes, dejamos el día de estudio para la noche. Así que me vino a recoger al trabajo y fuimos a mi habitación.

-Ponte cómodo. Siéntate donde quieras.

Él dejo la mochila a un lado y se acercó a una de las estanterías, mientras yo iba a por algo para beber.

-Bonita decoración –comento- me gusta esto.

Estaba señalando una figurita que tenía en la estantería.

-Gracias.

Cogí el teléfono para mandarle un mensaje a Mick.

-¿Qué haces?

-Nada. Le mando un mensaje a Mick para que sepa que he llegado a salvo a casa.

-No me puedes negar que eres una mimada.

-Que tonto.

-La mimada se ha enfadado.

Inconscientemente le di el típico toque tras la rodilla que hace que te dobles hacia atrás. Pero en el momento en el que lo hice me di cuenta de que le había dado en la rodilla mala. Así que extendí los brazos para pararle por lo que acabe abrazándole por la espalda de medio lado.

Nuestros ojos coincidieron y se hizo el silencio. Nos quedamos mirando por unos segundos de más. Hasta que me di cuenta de que la escena se estaba volviendo incomoda.

Le ayude a sentare en el sofá.

-¿Estas bien? –Pregunte preocupada- ¿Te he dado demasiado fuerte? ¿Te duele?

Keith negó con la cabeza mientras yo me arrodillaba frente a él y empezaba a levantar su pantalón.

-Estoy bien. Tranquila. De verdad –dijo parándome las manos- será mejor que empecemos a estudiar. Saca tus libros. Vamos con el cuestionario del tema...

-¿Te duele? –Pregunte al ver lo serio que estaba- ¿Quieres que vaya a por hielo?

-No de verdad. Estoy bien –dijo sonriendo.

Luego empezamos enserio la clase. Mientras él me explicaba yo le miraba y me iba quedando embobada por ratos.


******


Al día siguiente iba a ir al despacho del club para ir a ver como estaba Keith. Para preguntarle si le había molestado la rodilla, para ver cómo estaba su rodilla.

Pero lo que me encontré era lo que menos me esperaba. Estaba Keith y la chica de la otra vez. La rubia de bote. La chica estaba tocándole los brazos y el pecho, que tenía la camisa abierta mientras él la estaba medio abrazando.

-No quiero que te acerques a ninguna chica más. Solo puedes tenerme a mí en tus ojos –dijo cogiéndole el mentón.

Sin ser consciente ya me encontraba corriendo contra ellos para acabar apartando a la chica de Keith empujándola de mala manera.

-¡JANIS! –escuche que alguien me grito cuando levante la mano.

Entonces me di cuenta de que Nina también estaba en la habitación. Pare en seco antes de pegarle. Vi como Keith se abotonaba rápidamente la camiseta.

-Has cortado el ambiente –me recrimino Nina.

-¿Pero qué hacéis? –pregunte confusa al ver que Keith y la chica se estaban riendo.

-Vamos te lo explico por el camino –dije Keith acompañándome fuera- Solo es para hacer un favor a Nina. Estoy haciendo como modelo para que pueda describir una escena.

-¿Ese tipo de escenas tiene que describir?

-Mejor no preguntes. Te asustarías –dijo burlón- ¿Por qué has venido a buscarme?

-Para ver si estabas bien.

-¿Te preocupas de verdad o solo es para que me ablande y sea más compasivo contigo con los estudios? Porque ya te digo que no va a funcionar eso conmigo.

-No es eso –dije indignada de que pensara de que todo lo que hacía era por interés.

-¿Siempre eres tan bruta con todos?

-No es asunto tuyo.

-Te pones linda cuando te enfadas.

-Cállate –dije intentando reprimir una sonrisa.

-Es la verdad –dijo sonriéndome.

Entonces me vino a la mente la escena de Keith con la chica, cuando estaban tan juntos. Con Keith enseñando sus abdominales y con esa cara tan sensual...

Me di una bofetada para volver en mí.

-¿Qué haces? –pregunto riéndose.

-Nada un mosquito.

-¿Enserio? Déjame ver –dijo acercando su cara a la mía, hasta quedar a unos centímetros.

Tenerlo tan cerca hizo que me fijara demasiado en sus labios. Estaba muy cerca. Solo hacía falta acercar un poco más mi cara para robarle un beso.

Beso...

Mi mente volvió a viajar y me imagine lo que sería besar a Keith. Me lo imagina con Keith dando el primer paso, que tomara la iniciativa, y que al principio fuera confuso porque ninguno de los dos se esperaba la atracción mutua. Después, por la atracción, el beso se volvería más duro por la necesidad. Casi violento.

-¿Estás bien? –me pregunto Keith- Te estas poniendo roja.

Di un paso hacia atrás y me lleve las manos a las mejillas, por vergüenza. Era cierto, tenía la cara ardiendo.

-Lo siento. Me tengo que ir –me apresure a decir.

Salí corriendo hacia el trabajo. Y me lleve la mano a los labios cuando supe que Keith ya no me veía.

Qué vergüenza que sentía. Casi ni me podía reconocer. Es la primera vez que siento esta vergüenza ante un chico. Normalmente soy más lanzada y no soy tímida en ese sentido pero, no sé porque, me sentía así con él en especial.

¿Qué me estaba pasando? ¿Dónde se iba mi imaginación? Tenía que controlarme.

Sonó mi teléfono y era Mick. Que se me había olvidado que habíamos quedado para volver parte del camino juntos.

Mientras llegaba al trabajo le puse al día de lo que me había pasado. Con Mick no tengo secretos, él sabe todo sobre mi vida igual que yo la de él.

Después de ponernos al día supe que Mick también iba dejarme plantada porque había quedado con Nina para no sé qué historia del club.

La próxima vez que nos veamos nos pondríamos mejor al día. Que por teléfono no es lo mismo que a la cara.

Llegando a la metaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora