TIMOTHÉE
Sabía que uno de los riesgos de viajar a Bath para pasar las fiestas con los amigos de sus padres, era que en algún momento podría cruzarse a Florencia. Esperaba que, esta vez, las cosas fluyeran de una mejor manera. Estaba decidido a no ocultar más sus sentimientos y a intentar acercarse más a ella.
Después de haber dejado a Amélie en el aeropuerto para que viajara por dos semanas a Estados Unidos, emprendió camino hacia la siguiente Bath, a más de 30 minutos de Bristol. Intentó no desesperarse en el recorrido, la falta de un compañero de viaje, lo inquietaba. De igual manera, su mente estaba en lo que podía decir al momento que volviera a ver a Florencia.
Sus pensamientos lo convencían cada vez más de que era a ella a quien elegiría por sobre todas las cosas, pero aún no sabía cómo seguir mostrando sus sentimientos y cómo manejar la indiferencia que ella demostró hace unos días atrás. Nunca se había sentido así antes. Admite que tuvo un par de relaciones amorosas. Sin embargo, ninguna despertó los sentimientos que estaba teniendo ahora.
Se desvió de la autopista para ingresar en los campos que están a las afueras de Bath. A cinco kilómetros del centro, se encontraba la estancia de los amigos de sus padres, quienes lo esperaban con los brazos abiertos.
Ingresó al campo cuando vio que la cantera estaba abierta y siguió por un corto camino de tierra que lo llevaba hacia la casa. Desde afuera se podía ver lo grande que era y Timothée agradecía que, por un lado, estuviese lo suficientemente lejos de la ciudad para disfrutar de la paz y la tranquilidad.
Estacionó a un costado del hogar y Lilian, la mejor amiga de su madre salió corriendo desde adentro y se abalanzó sobre Timothée, rodeándolo con sus brazos.
-Lo que has crecido, Timmy. Pasaron muchos años sin verte – tomó sus muñecas y le dio una mirada a su físico en menos de dos segundos – Estás dos metros arriba mío -La altura de Lilian con suerte alcanzaba los hombros de Timothée, él podía ver el cabello de ella desde lo alto. Lilian sonrió – Que alegría verte después de tanto tiempo.
-Estoy a gusto también, estaba necesitando verlos. ¿Dónde está Robert? – dirigió una mirada picara y el hombre de cincuenta años salió de la casa como si hubiese escuchado que Timmy lo había nombrado.
-¡Acá estoy, buen hombre! – exclamó abriendo los brazos y llamando a Timothée con sus dedos. Él dio un par de pasos agigantados y se dejó rodear por los brazos de Robert – Bienvenido a casa, hijo.
Timothée siempre sintió ese amor familiar por parte de Lilian y Robert. Cuando sus padres estaban lejos, como ahora, Timmy era bien recibido en la casa de los McKenzie y disfrutaba de ella con solo ver a Robert y Lilian en ella. Él era como un hijo para ellos, ya que nunca pudieron tener uno. Prácticamente, fue adoptado sin darse cuenta.
-Tenemos que hablar mucho, Timmy. Seguramente tendrás muchas cosas para contarnos sobre tu carrera – dijo Lilian con euforia - Siempre supimos que serías un experto en esto.
-De vez en cuando vemos tus películas, estamos muy orgullosos de vos.
Timothée sintió una gran corriente calurosa en su espalda que le trajo amor a su corazón y curó una herida de hace tiempo. Si bien, creía que amor no le faltaba, los últimos días sintió que estaba sufriendo por ese sentimiento.
-Gracias – correspondió con alegría.
-Hay mucho para conversar, pero antes quiero que me acompañes al centro. Debemos hacer unas compras para la casa. ¿Quieres venir? Capaz que un paseo hace que conozcas un poco más de la ciudad – Sugirió Lilian.
Timothée confirmó la compañía y se subió a la camioneta de ellos para emprender un nuevo camino hacia lo más profundo de Bath.
XXX
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FLOREN
Roman d'amourLa distancia logró separarlos, pero el destino decidió que sus caminos se volvieran a cruzar un tiempo después en Londres. Ella lo miró extrañada, él prefirió no hablar y solamente tragar con notoriedad. Ella tenía sentimientos profundos por él. Si...
