Capítulo 2

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David tomó la flecha rápidamente y la partió haciendo que la reina soltara otro quejido ante la dolorosa sensación. No se atrevió a sacarla por temor a lastimarla más

- ¿Acaso no escuchaste lo que dijo? - preguntó enojado y nervioso mientras inspeccionaba la herida. Soltó el aire retenido al darse cuenta que no se estaba desangrado, había sangre, sí, pero parecía algo controlado

- Escuché muy bien - respondió la indignada ex princesa sin mostrar el más mínimo arrepentimiento ante lo que había hecho y es que sabía esa flecha no la iba a matar

- ¿Qué me hicieron? - preguntó Regina abriendo los ojos grandes al sentir que su magia la abandonaba y cómo una sensación de entumecimiento le recorría el cuerpo entero.

Colocó la mano derecha en la herida y se movió como pudo hasta su sillón cleopatra con el príncipe siguiéndole de cerca, como si tratara de cuidar que nada le pasara en el trayecto.

Su respiración comenzó a acelerarse y alcanzó a mirar con rabia a Snow aunque su vista se estaba volviendo desenfocada

- Estás oficialmente capturada, Regina - le dijo la ex princesa y la vio desvanecerse sobre el sillón.

David llevó una mano hasta el cuello de la reina y suspiró con alivio al constatar que tenía pulso.

Justo en ese momento, Azul apareció en el lugar

- ¿Qué carajos tenía esa flecha? - preguntó David con enojo poniéndose de pie y acercándose al hada.

Estaba muy asustado por el bebé. No importaba que fuera de Regina, era suyo y no podía permitir que nada malo le sucediera.

Jamás se lo perdonaría

- Un hechizo para que duerma unas horas - aclaró con algo de disculpa porque sólo les había explicado que la flecha la dejaría sin magia, pero no mencionó nada de hacerla dormir

- Está embarazada - le informó sin cambiar su molesto tono de voz - Dime que eso no le causará ningún problema - exigió autoritario y con algo de desespero.

Azul sonrió tenuemente ante la noticia

- Es inofensivo. El bebé no corre peligro alguno - aseguró sacando su varita para constatar lo que el ex príncipe había dicho.

Se acercó a la figura inconsciente de la reina. Desapareció la fecha dejando una herida no sangrante, luego pasó la varita sobre el vientre de Regina, y efectivamente, estaba embarazada

- Es de él - informó Snow y miró a su marido con justificado enojo.

El hada volteó a ver a David quien le sostenía la mirada a la nueva Reina y después, asintió notablemente, afirmando con ello lo dicho.

Un agitado caballero del Reino Blanco llegó hasta la habitación de la reina

- Hemos tomado el castillo - afirmó haciendo una reverencia ante sus gobernantes, pero después, se quitó el casco y agachó la mirada como con disculpa - El príncipe Henry está muerto - informó

- ¡¿Qué?! - preguntó Snow con sorpresa - ¡Tenían órdenes de no hacerle daño! - reclamó ahora con enfado

- Lo siento, Majestad. El príncipe se unió a la batalla en defensa de la Reina Malvada y no hubo nada que se pudiera hacer - se disculpó

- Puedes retirarte - le dijo David y el caballero se fue de inmediato

- Lo mejor será que llevemos a Regina al castillo - recomendó Azul

- No. Se supone que la encerraremos en la celda - dijo la ex princesa apretando con impotencia el arco en su mano

- Está embarazada. No la podemos dejar ahí - dijo David y la miró con el ceño fruncido porque no podía creer que estuviera pensando en dejar a Regina en una fría celda dentro de las minas en ese estado.

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