[⚠Contenido sensible]
"Mamá, yo no quiero un regalo grande ni uno caro" María José miraba a su madre como sólo una pequeña niña puede hacerlo.
"¿Ah no? Entonces, ¿qué es lo que quieres para tu cumpleaños?" preguntó con dulzura a la niña posada sobre sus regazo.
"Quiero un hermanito, podemos llamarlo Tom" contestó, y había un brillo especial en sus ojos; se iluminaba con ternura tal cual ojos inocentes de un niño diciendo a su madre cuanto la ama. Era una mirada libre de cuquier maldad o intención, era sólo una mirada de admiración llena de mil sentimientos. "Yo puedo enseñarle a jugar y puedo cudarlo, yo seré su hermana mayor y lo cuidaré porque será un bebé."
"¿Un hermanito? ¿de verdad quieres uno?" preguntó la mujer y había algo de sorpresa en sus palabras.
"Sí, quiero jugar con él" sonaba tan ilucionada y aquella sonrisa en sus labios la hizo aún más adorable.
"Deberías pedirle a una estrella que te traiga uno, tal vez lo cumpla"
"No puedo"
"¿Y por qué no?"
"Porque yo ya he pedido mi deseo."
"¿Y qué pediste?"
"Quiero vivir con ustedes para siempre y nunca crecer" y, para la pequeña María José quien era una niña de apenas cinco años, aquello había significado que su deseo podría no ser cumplido. Porque un deseo pedido a una estrella es como un secreto, confinado a volar lejos junto a las constelaciones.
Quizás si no le hubiese dicho aquello a su madre su deseo se habría cumplido.
Ahora María José esperaba pacientemente sentada frente a la chimenea de casa de sus tíos la llegada de sus padres y su tía Claire, tiempo antes se habían ido avisando que la dejarían un rato con su tío Daniel, ella no preguntó simplemente asintió pero no sin antes dar un abrazo a sus padres y su tía diciendo que esperaría con ansias su llegada.
Poco sabía ella que aquel abrazo sería el último y que esas palabras serían su despedida.
La pequeña niña se encontraba frente a las brazas, escuchando el crepitar de la leña, las ramas que habían sido arrancadas de los árboles aquella mañana crujian entre las llamas, la hojarasca resonaba y las brasas ardían, ella sólo pensaba en cuanto amaba a sus padres y en que le gustaria tener un hermanito con el cual compartir, ella era feliz asi que podía compartir algo de eso con alguien más. Estaba dispuesta a compartir su sonrisa, sus risas, su tiempo y sus juegos con otra persona más, ella sólo quería tener a alguien que la acompañase en sus travesuras, alguien con quien pelear, reír y llorar porque sabía que a pesar de todo lo que podrían hacerse al final del día todo estaría bien porque después de todo serían hermanos. Buscaba una compañía y sólo encontró sufrimiento.
Ella sólo era una pequeña niña que poco sabía acerca de la vida, sin querer tendría que aprender y vivir más de lo que debería. Ella no tenía la culpa de nada. Ella sólo quería jugar una vez más, reír al lado de sus padres, cocinar con su madre, cantar con su padre... Ella sólo quería ser feliz una última vez.
Poco tiempo después, mientras ella seguía inmersa en sus vagos pensamientos, un llamado la alertó, eran los apresurados pasos de alguien corriendo con desesperación de un lado a otro.
"¡Hey, tú!" Daniel la llamó desde la puerta, sonaba agitado y algo asustado "Vamonos, ¡ahora!"
Sin más ella lo siguió hasta el carro en el cual emprendieron un largo viaje hasta el hospital, ella no sabía que hacían allí asi que inspeccionaba todo con incertidumbre y temor. Intentó preguntar pero cuando Daniel no respondió nada ella sólo corrió al lado de él al verlo entrar a aquel edificio, se escuchaba desesperado, incluso podía ver lágrimas en sus ojos.
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7 DÍAS
Fanfiction[Contenido sensible] Aferrarse a los buenos recuerdos... Disfruta cada segundo, vive cada momento y ama con el corazón... A veces con querer no vasta. "Una batalla sin cicatrices jamás hizo a un soldado más fuerte"
