¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Sacó el tema del fin de semana a la mañana siguiente, cuando la pelinegra entró en su despacho para repasar la agenda diaria.
- Adeline, este fin de semana...
- ¿Si?
Observó bien como lucía, ya no se veía tan estresada como antes. Parecía que el haberle dicho lo que sentía le había sentado bien.
- ¿Sabes? Tienes muy buen aspecto hoy.
- Gracias.
Namjoon tenía razón. Se sentía mejor. El rubio la había rechazado pero el mundo no se había acabado. Si, todavía lo quería, pero si Namjoon no sentía lo mismo, ella podía aceptarlo, además había tomado la decisión de empezar a olvidarlo.
- Bien ¿Qué pasa con el fin de semana?
- Ah si, tengo que ir a casa el viernes y volveré el sábado. Me gustaría que vinieras conmigo.
Un estremecimiento la recorrió. ¡Quería que lo acompañara aquel fin de semana! Pero de pronto recordó lo que le había dicho la noche anterior. No estaba interesado en ella y no tenía posibilidades de que lo estuviese ¿así que por qué quería que lo acompañara?
- ¿Es que ahora estas buscando propiedades en Konoha?
- ¿Buscando propiedades? No. Esto será una visita personal.
- Una visita personal...
- ¿Acaso hay algún problema? Creí que querrías ir a casa un fin de semana.
Adeline casi sonrió. Kim's... les decías que los querías y de repente creían que tenías la palabra "tonta" escrita en la frente.
- Te ha llamado tu madre ¿verdad?
La mirada de Namjoon se desvió, parecía que algo muy importante pasaba afuera y después decidió que tenía que hacer una llamada que no podía esperar.
- ¿Me permites un momento?
- Por supuesto.
Tomó el teléfono del escritorio y marcó, hizo unas cuantas preguntas, dio unas instrucciones y colgó.
- Mmm... ah si... Adeline...
La pelinegra enarcó una ceja para demostrarle que tenía toda su atención. Entonces el Kim dejó escapar un gruñido.