El fin de semana llegó rápido. Por un lado lo agradecía, no tendría que lidiar con el acoso de Tania y podría centrarme en estudiar los documentos que me había dado Darío. Por otro era una tortura porque suponía el continuo rechazo de proposiciones a las que ni me apetecía ni pensaba ir. Y en eso me encontraba ahora mismo. A penas había subido a casa y mi móvil ya sonaba con una llamada entrante de Tania.
Me había propuesto ir a una fiesta en un club donde estaban un par de amigos suyos que quería que conociera, o eso ponía en el mensaje que me envió por la tarde. No había contestado y ese era el motivo de que ahora me llamase. Aunque no tenía intención de cogerla. El fin de semana era para mí, lo necesitaba. Silencié el móvil y me acerqué a la cocina para prepararme la cena. Jake y Sussie no estaban. Se habían ido al cine, por supuesto no sin antes insistirme en que fuera. Lo último que necesitaba era ser el sujeta velas de la pareja.
Pensé en ellos. Se les veía realmente bien. Si no fuera porque se pasaban la mayor parte del tiempo preocupados por mí diría que eran felices. Me sentí culpable. Cogí el plato de comida con desgana.
Había comenzado la semana con fuerza, totalmente decidido a aplicarme al máximo con mi nueva posición de político. Sin embargo, a medida que transcurrieron los días el vacío que controlaba con las misión me había estado consumiendo por dentro. Encima tampoco había ayudado que los dos últimos días los hubiese tenido que pasar encerrado en las instalaciones aguantando a Tania y su insistencia por saber todo lo que hacía. ¡Así era imposible que mi relación con ella mejorase! Me había esforzado por ser agradable con ella pero su actitud me irritaba.
Mi muñeca vibró. Era Tania de nuevo. No iba a parar, así que después de meditarlo un rato saqué el teléfono de mi bolsillo y lo apagué.
Estaba colocando la cena en la mesa cuando el teléfono de casa comenzó a sonar. Maldije mientras apretaba la mandíbula exasperado. Lo mejor era que la contestara y la pusiera una buena excusa.
Di la orden a la casa para que descolgara el teléfono. En el acto por toda la cocina resonaron los gritos de Tania.
—¡¡Ni se te ocurra volverme a colgar, Josh!! ¡¡Lo entiendes!! No sé quien te has creído que eres pero más vale que no se te vuelva a ocurrir hacer algo así. —Se quedó en silencio unos segundos—. No hay nadie contigo, ¿verdad?
—No —dije conteniendo una sonrisa. La perfecta dama no siempre era tan perfecta.
—Pues activa la imagen —exigió.
Su orden hizo que el cuerpo se me tensara.
—No puedo, acabo de salir de la ducha y bueno... me pillas sin vestir —dije en un intento vago de revelarme contra ella. Su risa retumbó en la sala.
—No sería la primera vez que te veo desnudo.
Suspiré cansado y decidí terminar con aquello cuanto antes. Activé la imagen. En la pared de enfrente apareció el rostro de Tania. Se había recogido el pelo en una coleta alta y tenía las mejillas rojas por el enfado.
—¿Qué quieres? —pregunté de forma seca llevándome una cucharada de comida a la boca.
—¿No acababas de salir de la ducha? —Alcé los ojos de mi plato para observarla.
—Me visto muy rápido —dije sin que su mirada furiosa me afectase. De verdad que intentaba ser agradable con ella, pero es que conseguía enervarme con una facilidad pasmosa. Apretó unos segundos los labios.
—¿Por qué has apagado el móvil? —preguntó indignada.
—No lo he apagado, se le ha acabado la batería.
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Sector 0: La Rebelión (libro 2)
Bilim KurguEn una Ciudad dividida por sectores y dirigida por un Gobierno dictatorial, Josh solo piensa en vengarse por la muerte de su prometida a mano de este. Sin embargo, su lucha se ve interrumpida por una joven que hace que sus ideologías se tambaleen y...
