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By Thomas:


No tengo ni la más mínima idea de porque hice lo que hice anoche, aunque quería besar a Bill desde hacía bastante tiempo jamás me imaginé que le iba a....pues eso.

Una cosa llevó a la otra, desde hacía días en mi mente planeaba una forma de poder acercarme más a él. Por supuesto ni tenía planeado que Bill me consolara después de tener una pesadilla, ni que nos besáramos en mi propia cama y mucho menos que le hiciera sexo oral, simplemente pasó y no me arrepiento, pero todo es tan extraño, tan confuso.

Ese día dormí en el sofá, sabía que si pasaba la noche a su lado no me habría podido resistir a tocarlo, era como una droga, mi droga. Aunque la pregunta era: ¿cuáles eran los sentimientos de Bill?

Sabía que le gustaba, se notaba en la forma en que me miraba, en que sonreía a la mínima tontería que le decía, pero cuando el ambiente se volvía más íntimo me evadía, como si tuviera miedo a algo y la verdad ya me estaba hartando, yo quería poder besarlo cuando quisiera, poder tocarlo, ser algo más que simples amigos, lo quería solo para mí, puede sonar egoísta, pero si los dos sentíamos lo mismo ¿para qué negarlo?

Cuando nos encontramos por la mañana, no me dirigió la palabra, solo un "buenos días" secos, me impresionó, pensaba que iba a ser un poco más cariñoso.

Ahora estábamos en la mesa, comiendo las tostadas que él preparó, sin siquiera mirarnos. Esto era incómodo, sentía que había hecho algo malo.

—Bill, ¿te pasa algo? —pregunté con miedo a que me ignorara.

—No —tardó, pero al final me respondió— ¿Por qué?

Esto pintaba mal, estaba más que enfadado, si las miradas mataran ahora mismo estaría saludando al mismísimo Lucifer.

—Porque no me diriges la palabra y cuando lo haces siento que me voy a congelar, no me miras a los ojos y en una de mis tostadas había un pedazo de tomate escondido, y sabes que odio el tomate.

Se quedó un rato meditando mi respuesta antes de hablar.

—Thomas ¿por qué me hiciste eso anoche?

—¿Por qué te besé?

—Si ¿y por qué? —se sonrojó y bajó la cabeza— ya sabes.

—No lo sé, creo que todo influenció, desde que me dejaste desahogarme en tus brazos después de tener esa pesadilla hasta que te veías precioso a la luz de la luna, aunque también estaba bastante cachondo después de lo que hice en la fiesta —uy, metí la pata.

El sonrojo que Bill tenía en las mejillas se esfumó al escuchar esto último, levantó la cabeza lentamente y tensó el rostro, se le veía un ligero tic en la ceja donde tenía el pircieng.

—O sea, que lo que ocurrió anoche fue solo porque querías bajar el calentón de la fiesta.

—Eh, no no no —me puse pálido— Lo que quería decir es que...

—Se perfectamente lo que quisiste decir Tom y para que lo sepas yo no soy de esos juguetes hinchables que la gente utiliza cuando se pone caliente.

"¿Alguna vez dejarás de cagarla Tom?"

—Bill, sabes perfectamente que yo no pienso eso de ti —no podía creer que me viera capaz de utilizarlo.

—¿Ah no?, pues eso fue lo que me diste a entender —dijo alzando la voz.

—¡¿Pero bueno tú te crees que yo me ando metiendo la polla de cualquiera en la boca?!

—¡TOM!

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