El día había comenzado horrible. Corina me había dejado tarea nueva, la cual se había sumado con la que no hice ayer. Después de las cuatro horas de estudio, entré en mi cuarto, pensando si dormiría para descansar mi cerebro o buscaría a Ámbar para hablar de algo.
Me arrodillé frente a mi maleta, buscando si por casualidad había metido otro libro sin querer además del que ya había leído. Pero no, solo estaba ese. Suspiré y entonces me di cuenta.
Mi maleta estaba abierta. Jamás estaba abierta.
El pánico comenzó a hacerse presente en mi cuando empecé a remover toda mi ropa y mis pertenencias allí dentro.
Solté un suspiro cuando el dinero aún estaba dentro del sobre.
¿Entonces que faltaba? Observé sobre la repisa pero todo estaba allí.
Abrí el armario, para chequear si faltaba algo. ¿Pero quien querría algo mío? Mejor dicho, ¿que querrían de aquí?
Mi mente hizo click cuando yo misma respondí esa pregunta.
—Oh, no —dije para mi misma cuando corrí hacia mi cama. —No, no, no —repetí cuando no había nada debajo de mi almohada.
Mi cuaderno. Mi secreto. Mi pasado.
—¡Mierda, mierda! —Corrí hacia mi maleta, pensando qué tal vez lo dejé allí sin querer, pero no estaba.
La puerta sonó y no le molesté en voltear a ver de quien se trataba. Estaba en un momento desesperante y no me iba a detener hasta encontrar mi cuaderno.
—¿Nita? —Reconocí la voz de Zarek mientras me tiraba las suelo, observando si se había caído debajo de la cama. —¿Que haces ahí? —Preguntó entrando en la habitación.
—Mi cuaderno no está, no está. Alguien se lo llevó —dije desesperada, moviéndome de un lado al otro. Parecía una psicopata, pero nadie entendía lo importante que era para mi.
—Eh, tranquila. —Tomó mis hombros para que me quedara quieta. —Relájate, respira y piensa un segundo. ¿Cuando fue la última vez que lo viste?
—Yo... —Intenté recordar y aunque fue difícil pensar con las ideas dando vuelta en mi cabeza, la imagen apareció frente a mi. —La vez que estuve en tu cuarto y... salí corriendo.
Recuerdo que lo leí y lloré hasta quedarme dormida. La mañana siguiente, mi cuaderno seguía en mi cama así que para no perderlo lo dejé bajo mi almohada.
—Está bien. ¿Donde lo dejaste? —Agradecí que ignorara el recuerdo.
—Justo aquí. —Señalé el lugar donde estaba mi almohada antes de salir volando por la habitación. —Dios, ¿que voy a hacer?
—Tranquila Nita, lo encontraremos. —Me abrazó intentando calmarme, pero la cercanía de su cuerpo con el mío solo logró alterarme un poco más.
—No se quién...
Entonces todo me remontó a mi primer día aquí. Sus palabras y la imagen de la escena aparecieron frente a mi.
Solo estaba buscando...
Mi cuaderno. Zaira había tenido mi cuaderno y sabía que no debía leerlo.
—Zaira —dije para mi misma y Zarek se separó de mi.
—¿Qué? —preguntó sin entender, observando mi rostro como si ya me hubiese vuelto loca.
—Zaira encontró mi cuaderno el primer día que llegué. Por supuesto que ella sabía que era privado cuando se lo quité.
Él suspiró cansado y se tomó la cabeza en las manos, como si estuviese cansado de que estas cosas pasaran aquí. No sabía si algo así había sucedido ya, pero recuerdo que Zarek me dijo que no confiara en Zaira.
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Zarek
Teen FictionNita Fields lleva la vida de una niña normal. Todo cambia radicalmente cuando su mejor amigo Zarek Black, obligado por su madre, lo arrastra fuera del país alejándolo de ella. Años más tarde, ambos se reencontrarán en circunstancias un poco precipit...
