Cap.18 "Ella no debería estar cerca de mi".

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—Sh, vas a despertarlos —dijo una voz en mis sueños que no pude reconocer. Tomé aire y lo solté lentamente.

—Ya es tarde, alguien va a darse cuenta —respondió otra voz, invadiendo mi silencio una vez más.

—Parece que hubo calor aquí.

Mierda, cállense y déjenme dormir.

Algo filoso punzó mi brazo repetidas veces, seguido de una risita molesta que me hizo apretar los ojos cerrados. Me moví en mi lugar y sentí algo detrás de mi.

—No hagas eso —susurró la primera voz seguido de lo que pareció sonar como un manotazo.

—Seth, por Dios —le contestó—. Nita, vamos. Tienes que despertar. —Reconocí la voz de Ámbar.

Abrí los ojos pesadamente y noté que su uña presionaba mi brazo fuera de la sabana. La luz me cegó por lo que volví a cerrarlos pero continuó punzando mi piel así que me obligué a volver a abrirlos.

—¿Qué quieres? —gruñí con voz ronca.

Ámbar y Seth estaban parados frente a mi, con las manos en las rodillas y dos sonrisas radiantes. Llevaban su ropa diaria pero notaba que no hacía mucho que se habían despertado.

—Que vuelvas a nuestra habitación —susurró ella.

Entonces me percaté de todo lo que sucedía. La noche había pasado y ya era de día. Yo seguía en la habitación de los Black, en la cama de mi mejor amigo en ropa interior y no me había escabullido como planeé. Todo pasó por mi mente. La ropa, la charla, el beso y la conversación luego.

—Mierda. —Me senté rápidamente. Ambos soltaron una risita baja por mi tardía reacción.

Volteé a ver a Zarek y noté que no solo aún seguía completamente dormido y en ropa interior, sino que también tenía una erección matutina. Genial, más para eliminar de mi mente. Dios, esto nunca tuvo que haber pasado.

—Al menos no usaron mi cama —dijo Seth encogiendose de hombros, aun sonriente. Ella le propinó un golpe en el hombro pero también se rio.

¿Follar los pone de buen humor o qué les pasa? O quizá yo tengo mal humor por no follar.

—Espero que ustedes no hayan usado la mía —ataqué, logrando que Seth se encogiera de hombros y Ámbar se sonrojara un poco.

—Eh amiga, necesitas una camiseta —bromeó Seth, moviendo mi ropa de la noche anterior entre sus dedos. Ámbar se la quitó de las manos y me la extendió para que me lo pusiera debajo de las sabanas, debajo de la camiseta que Zarek me había prestado.

—Eres tan irritante —gruñó Zarek con la mitad de la cara enterrada en la almohada. No supe desde que momento estaba despierto pero algo me decía que la voz de su hermano acababa de despertarlo.

—Gracias, es de familia —respondió su hermano, orgulloso de su respuesta con una sonrisa ganadora.

Volteé a verlo y vi como le daba una mirada de odio. Su cabello estaba algo despeinado y sus ojos estaban más pequeños por las horas de sueño. Se veía tan sexy.

—Vamos, Corina ya nos llamó a desayunar dos veces y faltamos nosotros —dijo Ámbar mordiéndose las uñas.

Zarek se giró en la cama con los ojos cerrados otra vez y no pude evitar notar lo bien que se veía por las mañanas. La sabana llegaba a taparle la mitad del abdomen y no le importó que se notara su bulto.

—¿Podrían ir a follar unos diez minutos más? Quiero cambiarme sin público. —Su voz salió tan ronca como lo esperaba.

Seth me había dicho que Zarek no sabía que él sentía cosas por Ámbar, creía que solo se acostaba con ella como lo había hecho con Zaira. Pero eso jamas sucedió, solo fue su coartada. Basicamente, Zarek creía que Seth follaba con dos chicas a la vez y que no le interesaba ninguna para nada más que eso.

ZarekHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora