Cap.15 "Siempre fue Ámbar".

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—Les gustará, vamos —insistió Seth, arrastrándonos hacia la sala de su casa.

—¿Por qué tenemos que hacer esto? —preguntó Zarek cruzándose de brazos frente a su hermano menor.

—Porque es divertido y porque yo lo digo. —Revoleé los ojos.

Seth había vuelto muy emocionado de su práctica de fútbol, diciendo que su entrenador les había dado un ejercicio de confianza que seria muy bueno aplicar con todas las personas.

—Tu primero Zarek. Coloca esto sobre mis ojos. —Le extendió una venda y él la ató detrás de su cabeza. Me dio una mirada de extrañeza y me reí. —Ahora tienes que guiarme por dónde ir durante los próximos tres minutos.

Zarek bufó, como si no tuviese ganas de este ejercicio. No es que fuese un malhumorado todo el tiempo pero unos segundos antes, él y yo estábamos teniendo otro de ese momento extraño en el que casi nos besábamos, otra vez.

Mirábamos una película en la laptop que Matt le había regalado para su cumpleaños cuando la escena del beso apareció. Él comentó que las películas de amor eran cursis y yo reproché eso, nombrando muchas películas románticas que no eran tan cursis. Zarek me miró y dijo "tú eres la cursi". Nos acercamos un poco y Seth abrió la puerca de un golpazo, llegando de su práctica.

—Está bien —dijo de mala gana y tomó su brazo. Caminó por la sala hacia el patio. —Escalón —avisó para que Seth levantara primero un pie y luego otro. —Eh, genial.

Continuaron caminando e hice una mueca de dolor cuando Seth se estrelló contra la pared, en vez de pasar por la puerta como su hermano. Se sobó la frente con un ruido de dolor.

—Esto... Hay una pared frente a ti. —Zarek se rascó la nuca.

—Justo a tiempo, hermano. —No podía ver los ojos de Seth pero la expresión de su rostro decía fácilmente que estaba fulminándolo con la mirada.

Me reí de ellos y los alenté a seguir un poco más. Zarek tiró del brazo de su hermano y lo hizo salir al patio. Caminé detrás de ellos para reírme de la próxima estupidez de los Black.

—Ew, ¿qué acabo de pisar? —preguntó Seth y tapé mi boca para que no escuchara mi risa.

—Nada, solo sigue caminando.

—Eran necesidades del perro del vecino, ¿no?

—Tal vez. —Se rio y continuaron caminando. —Eh, mi balón —dijo cuando lo encontró debajo de una planta y corrió a buscarlo, soltando el brazo de Seth.

Lo habíamos perdido hacia casi unas tres semanas jugando con él, de la nada no lo encontramos más. Aunque yo estaba casi segura de que mi tia Tara o mi mamá lo habían ocultado para que entráramos a comer de una vez.

—¡Zarek! ¡Se supone que no debes soltarme! —Caminó con las manos delante de él para no chocarse con nada pero se tropezó con una manguera en el suelo, cayéndose de boca.

Esta vez si me reí en voz alta y me acerqué a él, extendiéndole mi mano para que pudiese levantarse con mi ayuda.

—¿Que haces en el suelo? —le espetó Zarek cuando volvió con su balón perdido en la mano.

—No puedo ver, idiota. Se supone que es un ejercicio de confianza —explicó levantándose la venda de los ojos para mirarlo como si fuese un estupido.

—Pues no se puede confiar en ti, ya ve como terminaste. —Ambos nos reímos y chocamos los cinco mientras Seth se levantaba molesto.

—Tu turno. —Me extendió la venda y me la coloqué sobre la cabeza sin desatarla.

ZarekHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora