Cap.2 "Volveré por ti".

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Me duele tanto recordar estas anécdotas que son parte del pasado, pero en fin, siempre quise narrar esta historia y aquí estoy. No se si estas páginas serán un libro o una biografía. Tal vez se llenen de moho en algún cajón de mi escritorio y quedara siendo un simple diario íntimo con mi vida en el, pero no me importa. A veces me hace bien recordarlo...

Fue tres días después de nuestro beso. Mamá me había ido a buscar a la escuela luego de salir del trabajo, como todos los días. Llegamos a casa, ella dijo que comenzaría a cocinar algo y que por favor sacar la ropa limpia del lavarropas para tenderla en la soga del patio. Dejé la mochila en la sala pero antes de caminar, el timbre sonó.

—Hija, fíjate antes de abrir.

Mamá siempre me había dicho que antes de abrir la puerta, espiara por la ventana quien era para no cederle el paso a un desconocido. Cuando corrí la cortina, mi ceño se frunció un poco. ¿Estaba viendo bien?

—¿Quien es? —me preguntó mamá.

—Creo que es la tía Tara —le dije caminando hacia la puerta y ella me miró un poco asustada. Mamá sabía algo que yo no.

Abrí la puerta cuando mamá llegó a mi lado. Mi tía tenía los ojos llenos de lágrimas y negaba con la cabeza. Zarek también tenía lágrimas en los ojos pero no lloraba, Seth lloraba en silencio. Como si las lágrimas cayeran sin que el pudiese hablar. Los dos tenían el uniforme de su escuela aún puesto con las mochilas a sus espaldas.

—Ya no puedo —soltó mi tía abrazando a mi mamá que tenía un trapo de la cocina en la mano.

Las observé y volví a mirar a los chicos. El menor tenía unos rasguños en la cara y el mayor, un ojo casi morado. Antes de poder decir nada, Zarek me abrazó. Fue un acto de desesperacion, con necesidad y fuerza. Sus lágrimas empaparon mi uniforme y no me importó en lo absoluto.

—Solo abrázame —dijo el, porque me había quedado petrificada sin hacer absolutamente nada.

Lo obedecí, aún confundida y mis ojos se enfocaron en algo detrás de ellos.

Tres maletas. Se iban.

No procesé nada, solo lo abracé. Si me detenía a intentar entender, el tiempo con el se me iba. Nuestros últimos segundos, y no quería que terminaran así. Sabía que no se iban de viaje, sabía que algo había pasado con Matt, yo tenía la certeza de eso a pesar que nadie me lo dijera.

—Sabes que es lo que tienes que hacer —le dijo mi mamá cuando se separaron, limpiando sus lágrimas.

Zarek se alejó de mi como si no quisiera hacerlo y el cuerpo de mi tía apareció frente a mi, abrazándome con fuerza. Veía a mamá abrazar a los dos chicos a la vez, como cuando sus nietos se despiden de su abuela.

—Siempre serás mi sobrina favorita —susurró en mi oído para besar mi cabeza y retroceder de la puerta.

Le lanzó un beso a mi mamá, tomó la maleta más grande, la mano de Seth y se alejó.

Se alejaba, se iban. Zarek caminaba con su maleta detrás de ella.

—¡No! —grité cuando entré en razón de lo que sucedía.

Corrí unos cuantos pasos hasta ellos, ignorando a mi mamá que me llamaba desde la puerta de la casa.

Zarek volteó al oírme y me recibió con fuerza cuando lo abracé esta vez yo a él. Su perfume me golpeó y me juré no olvidarlo nunca.

—No quiero que te vayas. —Mi voz se quebró mientras las lágrimas caían.

—Yo tampoco quiero irme —susurró en mi oído.

ZarekHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora